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EU pierde a su líder de la Casa Blanca
La devaluación presidencial termina por erosionar a la democracia.
Donald Trump se auto propinó la segunda híper devaluación sobre su imagen en lo que va de su gobierno al no condenar al gobierno de Arabia Saudita por el crimen de Jamal Khashoggi ocurrido en el Consulado saudí de Estambul.
La primera híper devaluación de la imagen de Trump ocurrió el 16 de agosto de 2017 cuando él mismo relativizó lo ocurrido el 12 de agosto de ese año en Charlottesville donde, en una manifestación de supremacistas blancos, un sujeto atropelló y mató a una contra manifestante que intentaba frenar la marcha racista.
Frente al poderío económico de Arabia Saudita, en casos como los de Khashoggi brota la fisionomía moral de las naciones. ¿En dónde está la diplomacia mexicana de Peña Nieto y Videgaray? Si la máxima de su sexenio fue: echen del país al embajador de Corea del Norte porque su presidente representa una amenaza para el mundo, ¿acaso el príncipe Mohammed bin Salman no representa una amenaza contra la humanidad al haber ordenado la retención, tortura, desmembramiento y muerte del periodista en el interior de un Consulado en Turquía? (Sin mencionar las atrocidades que ha cometido en la guerra contra Irán desde Yemen.)
Si Arabia Saudita ha puesto de rodillas a Naciones Unidas, lo normal sería que hiciera lo mismo con personajes tan débiles como Peña Nieto. Salvo la excepción alemana, cuya canciller Angela Merkel ha lanzado sanciones en contra de Riad, prácticamente todo el mundo ha guardado silencio ante el acto ruin del príncipe heredero. Es cierto, la intervención saudí en Yemen en su guerra contra los iraníes ha generado miles de muertos por lo que el caso Khashoggi, para muchos, es sólo un gramo frente al tonelaje de víctimas de la guerra. Sin embargo, las formas cínica (en un país tercero) y cruel con las que el príncipe ordenó el crimen, impacta en el mundo de la diplomacia.
Como lo hizo contra el grupo que intentaba parar la marcha supremacista, Trump intentó justificar la muerte de Khashoggi al decir que era miembro de los Hermanos Musulmanes y “enemigo del estado”.
Algo más, sin esconder su pragmatismo pueril, Trump advirtió que no puede romper contratos con Arabia Saudita en materia de armas porque países como China y Rusia aprovecharían la oportunidad para sustituir a Estados Unidos.
Existe algo más grave en el comportamiento de Trump: su guerra contra las agencias de seguridad de su país continúa. The Washington Post publicó el viernes una filtración, muy probablemente realizada por un alto funcionario de la CIA, en la que revela la imposibilidad de que Mohammed bin Salman haya desconocido la trama contra Khashoggi.
Trump vaciló con exclamaciones tipo: “¡Quizá lo tuvo y quizá no!”, en referencia al conocimiento sobre la idea de matar al periodista.
Desde la ridiculez se pueden esclarecer sospechas. Riad dijo en octubre que Khashoggi salió del Consulado sin problemas. Después cambió la versión: murió en una pelea dentro de la legación. Finalmente dijo que envió a Estambul un comando para regresarlo con vida a Riad. ¡Vamos! Alex Gansa y Howard Gordon, creadores de la serie de televisión Homeland, le hubieran escrito un guion más convincente al príncipe heredero.