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Opinión

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Detrás de Pajaritos

La llamada del director general de Pemex, José Antonio González Anaya, al almirante secretario, Francisco Vidal Soberón Sáez, fue directa. Las tareas de localización de 32 trabajadores en el complejo petroquímico de Pajaritos, en Coatzacoalcos, Veracruz, requerían el apoyo de la Armada de México.

El alto mando ordenó movilizar personal médico, peritos expertos en explosiones y binomios caninos a la zona cero de la planta. Para el desplazamiento de estos últimos, sin embargo, hubo un imponderable: cuatro de las parejas más experimentadas habían sido despachadas a Ecuador, para apoyar en las tareas de rescate. El Estado Mayor de la Semar logró integrar cuatro equipos, después de una rápida búsqueda en las zonas navales.

El aseguramiento de la zona ya había sido previsto por tropas del Ejército Mexicano. González Anaya había llegado la noche del miércoles 20 a Coatzacoalcos acompañado por un pequeño equipo de asesores. A la hora de la comida, mientras participaba en la ceremonia de bienvenida al premier italiano, Matteo Renzi, en Palacio Nacional, recibió los primeros reportes sobre el accidente. Y poco después pudo ver, en las redes sociales, algunas imágenes de la explosión.

Recién llegado a la dirección de la empresa, el ingeniero y economista decidió esquivar el rígido protocolo de las recepciones oficiales para informar al Ejecutivo federal sobre la tragedia. Su respuesta fue irrevocable: el director de Pemex tenía que encabezar las acciones para mitigar esta crisis.

En las primeras horas, la información fue generada por instancias locales y estatales. A cuentagotas, con imprecisiones. El saldo inicial de tres decesos fue confirmado por la fiscalía de Veracruz, pero aquella noche, y después de que González Anaya, el gobernador Javier Duarte y el director general de Protección Civil de la Segob, Luis Felipe Puente, realizaran un primer recorrido por el complejo petroquímico, pudo completarse la primera parte, con 136 lesionados, de los cuales 88 permanecían hospitalizados.

En la planta Clorados III en la que cooperan Pemex y Mexichem, en una sociedad en la que dividen en una proporción de 44/66 las acciones de la empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV) no resultó afectado ninguno afiliado al sindicato petrolero.

Con el apoyo de las fuerzas castrenses, las autoridades civiles se enfocaron a la atención de las víctimas. Esa prioridad era en cumplimiento de una instrucción presidencial, que bordeó lo peligroso. Y es que entre los técnicos de las empresas contratistas compartido por algunos mandos militares hubo preocupación por el recorrido realizado por el Ejecutivo federal por la planta siniestrada, donde la intensidad de onda expansiva y el remanente de gases recomendaban extremar precauciones. También hubo molestia, por el protagonismo del gobierno veracruzano materializado en un mal manejo de las redes sociales.

Cuando el director de Pemex llegó a Coatzacoalcos, ya estaban allá los altos ejecutivos de Mexichem, con un equipo de trabajadores sociales, psicólogos y tanatólogos, bajo la premisa de ofrecer atención personalizada a las víctimas.

Habían pasado apenas 48 horas de los sucesos. Los relatos de los testigos sirvieron para elaborar una primera hipótesis una explosión de mediana intensidad seguida de un incendio que no pudo detenerse y una segunda explosión , pero las causas del accidente siguen sin esclarecerse.

El segmento final del manejo de esta crisis fue quirúrgico. Los binomios caninos de la Marina ya habían concluido su cuarta jornada de trabajo. Y los peritos forenses habían logrado establecer la identidad de cuatro de los seis trabajadores que hasta el 25 de abril seguían en calidad de desaparecidos. Sus familiares procedieron de inmediato a los funerales. El saldo fue de 32 decesos. A los dos cuerpos que aún no han sido identificados se les están realizando estudios de ADN. En el caso de uno de ellos, las pruebas periciales ya han aportado elementos para corroborar su identidad; sin embargo, a solicitud expresa de los propios familiares, se aguardará el resultado del ADN para contar con datos definitivos.

Hubo un traspié final. Primero, por voz del gobernador Duarte y, después, por una versión que divulgó un subsecretario de STPS, sobre el pago de las indemnizaciones. No obstante, la PGR mantiene una averiguación previa abierta, para determinar las responsabilidades. Pemex y Mexichem han acordado contratar a una empresa extranjera para realizar el peritaje definitivo; y posteriormente, proceder a la gestión del cobro de los seguros.

EFECTOS SECUNDARIOS

TRANCAZOS. ¡Qué bueno que vienes! Por fin nos vas a dar la cara , saludó Lorena Martínez, candidata del PRI en Aguascalientes, a Martin Orozco, abanderado panista y puntero en la carrera por la gubernatura. Era el primer segmento del debate y la extitular de la Profeco presumió no tener antecedentes penales. No es tu caso , reprendió al exsenador. Orozco también recurrió a las bajezas y la acusó de haber adquirido un inmueble en la Ciudad de México valuado en 10 millones de pesos, asociada con otra funcionaria federal y sin haberlo declarado. Dentro y fuera de los debates, circulan profusamente expedientes negros, sobre todo en las entidades donde las encuestas auguran photo finish.

alberto.aguirre@outlook.com

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