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Opinión

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Desafíos en América Latina

Concurrentemente a situaciones políticas que afectan a toda América Latina, hay desafíos que la limitan en su paso hacia adelante. Ellos son el bajo crecimiento económico, la pobreza y desigualdad así como el alto déficit fiscal.

En el año pasado la economía latinoamericana creció a una tasa de 3.7 por ciento. Este nivel está por abajo del potencial de la región y es la mitad del obtenido en el 2021 que fue de 6.7 por ciento. La Cepal señala: “Esto refleja, por una parte, el agotamiento del efecto rebote en la recuperación del 2021 y por otra, el impacto y los efectos de las políticas monetarias restrictivas, mayores limitaciones del gasto fiscal, menores niveles de consumo e inversión y el deterioro del contexto externo”.

La pobreza y la desigualdad son consecuencia de que el modelo económico permite la concentración de la riqueza en pocas manos y ser incapaz de crear un Estado de Bienestar. Ello produce inseguridad laboral, aumentó de la economía informal, polarización de la economía. Paralelamente está el poder del narcotráfico, el ascenso de la criminalidad, las migraciones, la mayor influencia de las fuerzas Armadas. Los modelos alternativos que se proponen son palabras que sólo fortalecen el cementerio semántico.

También en América Latina se observan como resultado financiero de la pandemia desequilibrios fiscales y excesos de deuda. Del 2019 al 2020 los déficits fiscales subieron de 4 a 9 por ciento. Esto limita el gasto público para ser factor dinámico de la recuperación.

En un contexto global el gran problema de todos los países en desarrollo es la debilidad del Estado de derecho. Los países latinoamericanos se ubican como de los peores en los índices mundiales de Estado de derecho, sobresaliendo como casos extremos Haití, Bolivia, Perú, Venezuela, Nicaragua y El Salvador. Las diferencias entre estos y los países desarrollados es un abismo.

Estado de derecho

El ilustre maestro en ciencia política Norberto Bobbio decía: “Se necesita el poder para establecer el Estado de derecho y una vez obtenido limitar el poder”. En los países de América Latina se está generalizando por los populismos de izquierda o de derecha la ampliación y centralización del poder. Ello conduce a una debilidad de las instituciones y del Estado, que no pueden garantizar el ejercicio de la Ley.

También la existencia de estos gobiernos está limitando la realización de los sueños de cooperación e integración latinoamericana. Cada vez es más difícil de lograr. Para tener esa posibilidad la región necesita hacer reformas para fortalecer a sus instituciones democráticas y en el campo de la economía elevar la productividad que actualmente tiene muy bajos niveles.

No basta ganar las elecciones que dan legitimidad de origen; es necesario tener legitimidad de gestión. De no lograrse se propicia la inestabilidad y con ello la aparición de desequilibrios y la falta de cohesión social. La pregunta ¿Cómo concertar decisiones de integración con un gobierno como el de El Salvador que mete a la cárcel a 40,000 presuntos miembros de las maras y opositores al gobierno, así como pierde parte de la reserva nacional especulando con las Bitcoin?, ¿o con el gobierno de Nicaragua acusado por la ONU por crímenes de lesa humanidad?

Los países latinoamericanos se ubican como de los peores en los índices mundiales de Estado de derecho, sobresaliendo como casos extremos Haití, Bolivia, Perú, Venezuela, Nicaragua y El Salvador.

smota@eleconomista.mx

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