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Opinión

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Dependencia en oleaginosas

Las semillas oleaginosas son un cultivo muy importante, se extraen de ellas aceites vegetales comestibles, los cuales son saludables y forman parte de la canasta básica del mexicano, además de que son utilizados por industrias de alimentos en sus procesos.

Se obtiene también un subproducto derivado de la extracción del aceite, denominado pasta de oleaginosa, con alto contenido de proteínas, la cual se canaliza para la fabricación de alimentos balanceados destinados a la producción de pollos (carne y huevo) y ganado bovino (carne y leche), entre otras especies animales.

El consumo nacional aparente de oleaginosas en México se estima en 5.5 millones de toneladas, considerando soya, canola, algodón, copra, cártamo y palma de aceite, la parte crítica de esto es que México produce solamente 0.5 millones de toneladas; es decir, el país depende del extranjero para cubrir sus necesidades de consumo.

En promedio, en el periodo 2007-2009, 69% de las importaciones de oleaginosas corresponde a frijol soya (3.5 millones de toneladas) y 24% a canola (1.2 millones de toneladas).

La principal oleaginosa que se procesa en México para la producción de aceite vegetal comestible es la soya, de la cual actualmente se siembra a nivel nacional una superficie promedio de 80,680 hectáreas, con lo que se cosechan casi 120,000 toneladas del grano.

Considerando un horizonte de 15 años, la superficie de siembra ha decrecido a una tasa de 8% anual, al igual que la producción.

A pesar de ello, en los últimos tres años presentó un alentador crecimiento anual, tanto en superficie de siembra como en producción, de 3 y 37%, respectivamente, y por consecuencia, un decremento de casi 7% en la tasa de crecimiento de las importaciones.

Sin embargo, el abastecimiento nacional está todavía muy por debajo del consumo nacional.

El consumo nacional aparente de soya se estima en 3.7 millones de toneladas, de las cuales se importan 3.5 millones, principalmente de Estados Unidos.

Esta situación, si bien podemos considerarla preocupante, se debe ver como una oportunidad de negocio.

No se pretende dar la idea de que es algo fácil, ya que se requiere mucho trabajo en cuanto a transferencia de tecnología y capacitación, pero sobre todo de convencimiento a los productores, con hechos, para aumentar la superficie y producción de soya y oleaginosas en general, sobre todo en las regiones con potencial de producción rentable y competitiva. La oportunidad ahí está.

*Fernando Antonio Martínez Mendoza es especialista de la Dirección de Consultoría de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

famartinez@fira.gob.mx

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