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Opinión

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Daños colaterales

La acción de los criminales en este país perjudica a los ciudadanos y a la sociedad nacional. Daña el quehacer individual, nuestras costumbres, la vida cotidiana. Perjudica irremediablemente a la niñez y a la percepción del país con la que crecerá toda una generación. Agrede también a la economía y a la posición del país en el entorno internacional.

La violencia que hemos vivido en los últimos años nos ha dañado a todos y este periodo será recordado como algunos de los años más tristes y lamentables en nuestra historia moderna. Es muy aventurado, por decir lo menos, considerar que algún sector político o social se benefició de una situación que todos lamentamos.

Sin embargo, el gobierno federal ha hecho lo que debía, enfrentar sin cuartel a la delincuencia organizada. Probablemente desató este conflicto sin dimensionar la magnitud de la empresa y sin considerar la capacidad de respuesta de los grupos criminales que nos ha sorprendido a todos. Nadie esperaba que la delincuencia organizada pudiera resistir durante cinco años el embate de todas las fuerzas y recursos federales. Un conflicto, si no se gana rápido, se puede convertir en una derrota aunque se gane, dicen, por cierto, los clásicos de la materia.

La percepción de la sociedad al final de este sexenio será entonces que el gobierno no pudo llevar a buen término la empresa sobre la cual giró prácticamente todo el discurso presidencial y la mayor parte de los esfuerzos del Ejecutivo federal. Lamentablemente Felipe Calderón será recordado como el Presidente que valerosamente enfrentó a grupos criminales, pero que no supo o no pudo acabar con ellos.

En los próximos meses Calderón Hinojosa ingresará a la zona de la tormenta perfecta: de la cual salir ileso será ya un triunfo político. En efecto, los próximos meses se significarán por un ambiente político enrarecido e inestable, con el cual el Presidente deberá lidiar con su fuerza política menguando y con un gabinete que se le descompone por las renuncias de algunos de sus integrantes.

La prudencia aconseja entonces que deberá evitarse abrir frentes innecesarios y exacerbar la radicalización de las posiciones de los partidos políticos para evitar conflictos más allá de los que por sí se generan en un periodo electoral.

No está de más abrevar en los clásicos que dictaron los manuales de la táctica política hace varios siglos y que siguen vigentes. Destaca, por supuesto, el Breviario de los Políticos del poderoso Cardenal Mazarino, quien fue regente de Francia durante el periodo infantil, nada más y nada menos que de Luis XIV.

Este extraordinario político provenía de una familia siciliana y participó en la vida pública, primero como capitán de las tropas pontificias y años después fue designado Cardenal por intermediación del célebre Richelieu.

Julio Mazarino logró gobernar Francia siendo extranjero y el Breviario de los Políticos que se le atribuye es un verdadero manual de comportamiento y conducta para quien gobierna o quien aspira a gobernar.

Se ha escrito sobre Mazarino que se vio inmerso en las más terribles tempestades y no solamente logró no hundirse y no ceder ante nadie, sino que, gracias a su habilidad, supo nadar contra diversas corrientes de fortuna adversa que lo podrían haber engullido, sobrevivir a ellas y llegar sano y salvo a buen puerto.

El Cardenal Mazarino ejerció el poder y formó en la ilustración y la acción a uno de los estadistas de mayor relevancia en la historia mundial, es decir, a Luis XIV.

Twitter: @migearro

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