Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Bombas de racimo: prohibidas por una Convención

El ejercicio de escalada en el uso de armamentos es una de las vías más inhumanas si se toma en cuenta el potencial de destrucción que generan.

Me refiero al caso de las bombas de racimo. La primera ocasión que se registró su uso ocurrió en el puerto inglés de Grimsby en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial.

Estas contienen un “dispositivo que libera un gran número de pequeñas bombas lo cual hace aumentar el área afectada. Estas submuniciones pueden causar diferentes daños, como perforar vehículos blindados, matar o herir a muchas personas de manera indiscriminada con sus fragmentos de metralla” (Wikipedia).

El uso de las bombas de racimo está prohibido entre las naciones que ratificaron la Convención sobre Municiones de Racimo, adoptada en Dublín en mayo de 2008.

La Convención entró en vigor y se convirtió en derecho internacional vinculante al ratificar los estados el 1 de agosto de 2010. Estados Unidos no lo firmó.

Imágenes distribuidas en Telegram y Twitter han mostrado la presencia de los primeros proyectiles de racimo entregados a principios del mes de julio por Estados Unidos al ejército ucraniano.

El 11 de marzo de 2009 la Gaceta del Senado mexicano publicaba el dictamen de primera lectura sobre “la Convención sobre Municiones de Racimo hecha en Dublín el 30 de mayo de 2008 y suscrita por México el 3 de diciembre de 2008 en la Ciudad de Oslo, Noruega”.

Entre los antecedentes que describe el Senado, destaca que, “durante más de 65 años, las municiones de racimo han matado y herido a personas inocentes y han causado sufrimiento, pérdidas y privaciones a miles de personas en más de 20 países”.

Una de las características de mayor nivel de perversidad que contienen las bombas de racimo es la posibilidad de “dormir”; es decir, que no estallen en el momento de su uso sino años después.

En Laos, durante los años sesentas y setentas se arrojaron 270 millones de submuniciones, de las que decenas de millones no estallaron y hoy siguen cobrando víctimas. Dado que la recolección de datos apenas comenzó en 1996, sólo se han eliminado 387,645 submuniciones en los suelos agrícolas de esa nación.

Lo anterior significa que, en la región este de Ucrania, el Donbás, las bombas de racimo que hoy utilice su ejército, podrían estallar dentro de 10 o 15 años, matando a pobladores de la región.

Una de las figuras diplomáticas que trabajó a favor del desarme fue el mexicano Alfonso García Robles, Premio Nobel de la Paz en 1982.

Es importante que México y América Latina continúen cohesionados alrededor de su condena en contra del armamento nuclear y de bombas de racimo.

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas