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Opinión

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Boda mata expectación

El señor Zavala, empresario teatral, era mucho más mayor que yo. Eso no fue óbice para hacernos buenos amigos. Me contrató para escribir sketches en la última etapa de su Teatro Lírico, que otrora hubiera sido de lujo y que ya andaba en las últimas Su teatro ya anda de carpa caída, le decía yo nomás por joder . Hombre escéptico y sentencioso decía que el matrimonio es la tumba de las ilusiones . Y no lo digo por amargado argumentaba sino por mi propia experiencia . Se casó cinco veces. El motivo de sus cinco errores razonaba es debido a que no sé lavar ni planchar camisas .

El pasado domingo, cuando las secciones de política, sociedad y espectáculos de todos los periódicos destilaban almíbar con motivo de lo que uno de éstos cabeceó La Boda del Año , otro como La consumación del romance , otro más: Boda civil y fiesta: ¡de telenovela! . Y el más irreverente como la boda show de Kike y La Gaviota , me acordé del viejo empresario y su sentencia a la que le hice una adecuación al caso: El matrimonio es la tumba de la expectación.

Deseo de todo corazón que a los contrayentes los acompañe la dicha y la felicidad durante el largo trecho que les queda de vida. Que ambos sean buenos padres y les den lo mejor de ellos a los seis hijos que suman juntos tres de cada quien , y que si en su momento el Gallo Copetón y La Gaviota, deciden escribirle a la Cigüeña esta les cumpla su deseo total, entre aves aunque él sea de los galliformes, ella de los láridos y la zancuda de los ciconiformes, no se vale desplumarse . Lo que no creo es que sigan siendo una pareja interesante que suscite el interés de las masas. Solteros eran una curiosidad constante por saber la existencia, real o ficticia de su romance; un fisgoneo, una probable noticia, una novedad latente, un cuestionamiento ineludible de ¿cuándo? ¿cómo? y ¿dónde será la boda? Desde hoy, ambos personajes, son una noticia del periódico de antes de ayer. Una pareja que lo más que puede generar es la curiosidad de saber cómo se aburren ahora que viven juntos, ¿de cuántas nanas y sirvientas disponen? ¿Le da gasto mensual, quincenal o semanal? ¿Ella le lava la ropa interior o quién? ¿Ahora Angélica le compra el gel a Enrique o éste lo compra con el mismo proveedor que se lo surte desde que decidió usar copete?

Definitivamente, el peor error que pudieron cometer los estrategas de la publicidad integrada de la figura política más prominente de cara a la elección presidencial del 2012 fue la consumación de su matrimonio. Por supuesto, que la boda no anula la popularidad de Enrique Peña Nieto como político, pero como ha pasado con Luis Miguel, Alejandro Fernández y otros galanes del espectáculo, al estar casados, al supuestamente ser de una sola mujer, perderá fama y renombre en el sector femenil ante el que estaba tan bien posicionado.

La opinión de mi mujer

Contento me encontraba yo por haber encontrado un comentario original, aunque difícil de comprobar, de la mentada boda, cuando se me ocurrió darle a leer lo escrito a mi freno de mano léase mi mujer.

Recién leyó lo que llevo escrito y me dice que por el contrario, para Peña Nieto el simple hecho unir su vida a alguien que no es de su familia, mi mujer lo cataloga como un simple hecho de llevar al altar a Angélica le generará el aplauso y el reconocimiento de la gente ya que al echarse el lazo conyugal al cuello será una prueba más de que lo que firma lo cumple. Si he sabido ni le enseño lo que ya llevaba llevo pergeñado de mi colaboración. Porque además de lo que ya le describí al lector que me manifestó, agregó que jamás aprobó mi amistad con el viejo amargado, cínico y degenerado del señor Zavala que metió ideas exóticas en mi cabeza. La discusión se puso candente, a la frase que me enseñó el empresario teatral que, ahora me entero, jamás fue de las simpatías de mi esposa agregué una de mi creación: El matrimonio es la cuna de las discusiones.

De las discusiones me reviró y de los malos modos, y de las carotas, y de los malos humores matutinos y de los malos olores nocturnos. Hizo una pausa, tomó aire y me aconsejó: A ver si vas escribiendo otra cosa, porque tengo la percepción y seguramente también tus lectores van a percatarse de ello, que todo lo que estás escribiendo sobre Peña y Angélica es de puro ardor porque no nos invitaron nótese la inclusión a la ceremonia. Yo le digo ahora sí enojado no puedo estar molesto ni sentir ardor por no haber sido invitado a una boda. Tú sabes perfectamente bien que a mí este tipo de acontecimientos me producen ronchas en el cuerpo. Ah calmada como se pone siempre que va a lanzar una ironía, me dijo , ahora me explico por qué el día que nos casamos lo único que hiciste en la noche nupcial fue rascarte.

Un ángulo inédito

Como la conversación ya había tomado la ruta del reproche, cuyo camino de regreso, por kilómetro recorrido, me sale más caro que la Autopista México-Toluca, el de la voz, en su calidad de jefe de familia, subió ésta y pronunció: ¡Ya basta! Luego en tono meloso lo reconozco pero no sumiso, pregunté: ¿Qué te gustaría que escribiera, cielito? No se me ocurre nada, pero creo que tú tienes imaginación como para buscar un ángulo inédito para tu comentario, algo que nadie haya escrito sobre ese enlace me expresó con encanto la bella morena con la que estoy casado en régimen de separación de vienes: vienes temprano, vienes con la quincena completa.

Y aquí estoy tratando de escribir un tema inédito en tan poco espacio como el que me queda disponible. Espacio que es inversamente proporcional a la hueva que tengo como para empezar de nuevo. ¡Ya sé! pensé . Voy a escribir que si Peña Nieto es el próximo Presidente de la República habrá que cambiar la sede de la casa presidencial a un lugar que esté en la orilla del mar, el hábitat natural de las gaviotas. (Si le enseño este párrafo me pide el divorcio).

El enlace religioso que duró más que un desfile de cojos: una hora 10 minutos , al que sólo asistieron 60 personas y el matrimonio civil y la recepción realizados posteriormente en la Casa de Gobierno, donde estuvieron presentes 200 invitados, resguardados por 300 elementos policíacos uno y medio de seguridad por comensal , ya fueron descritos ampliamente por los periódicos dominicales. Describirlos aquí sería extemporáneo y aburrido. Además lo acabo de hacer. ¿Qué escribiré? pienso . Me urge terminar mi colaboración para subir a la recámara nupcial a demostrarle que no nada más me rasco.

En eso estaba cuando recibí una información de un wikileaks toluqueño quien me dio una exclusiva, algo de lo que no han hablado los medios: En la Boda del Año no hubo Mesa de Regalos, ese maravilloso invento de los grandes almacenes que tiene por objeto el que la pareja de novios les haga saber a sus invitados los enseres que realmente necesitan para su nuevo hogar y con eso evitar el recibir siete jugueras, cinco juegos de vasos, cuatro vajillas para cuatro personas y tres licuadoras, entre otros roperazos.

Así que es probable, dado la calidad y las posibilidades económicas de los invitados, que en estos momentos los tórtolos no hallen lugar en su casa para poner los doce refrigeradores, siete pantallas LCD, las 37 figuras de Lladró, un buen de antigüedades, y múltiples esculturas y pinturas originales de connotados artistas plásticos. Es probable, también, que les falten trapos de cocina, una olla exprés y cucharones, así como un buen bote de basura y un sartén de teflón, artículos que a nadie se le ocurrió regalar dado el status de los desposados y que ya se irán comprando con cargo al erario.

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