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Bardo, una relación de EU con México
Si México estuviera ubicado en territorio colombiano perderíamos un rasgo identitario respecto a Estados Unidos.
El Plan Colombia ha sido apoyado por una mayoría de colombianos, en parte, porque no tienen de frontera a Estados Unidos. En México, Iniciativa Mérida fue considerado por la izquierda como un plan de cesión de soberanía, y como el símbolo es dios en la actualidad mexicana, lo han rebautizado como Entendimiento Bicentenario.
La espléndida película de González Iñárritu, Bardo, es un reconocimiento a la excepcionalidad cultural de lo que algunos han llamado la Tercera Nación, compuesta por el conglomerado de mexicanos-estadounidenses cuyos rasgos culturales son variopintos, pero no fáciles de analizar bajo la visión de las propias culturas mexicana y estadounidense.
Mañana habrá elecciones intermedias en Estados Unidos. Para los afines al Partido Republicano registrados para votar la inmigración es el segundo tema de mayor importancia (76%) después de la economía (92%); (encuesta Pew Research, 3 de noviembre).
Para los demócratas, la inmigración sólo les parece “muy importante” al 36 por ciento.
En la actualidad existen 62.5 millones de latinos registrados en el censo de Estados Unidos; primera minoría (52%), seguida por la asiática (19%) y la negra (7%).
Seis de cada 10 latinos son mexicanos (37.5 millones). Uno de ellos es Alejandro González Iñárritu.
Bardo es una autobiografía auxiliada por componentes oníricos; el mejor recurso para diseccionar la cultura de la Tercera Nación.
“Falsa crónica de unas cuantas verdades”: una declaración legítima de González Iñárritu para bautizar a su obra cinematográfica. Él confronata la acumulación de mitos sociales con realidades personales; estigmas odiosos y experiencias magníficas. González Iñárritu se acerca a los conflictos que han dejado huella en la relación bilateral: la venta de territorio mexicano, la invasión estadounidense, el clasismo desbordado mezclado con un nacionalismo propio del realismo mágico.
Existe un profundo vacío entre las clases políticas mexicana y estadounidense sobre cómo acercarse a los mexicanos-estadounidenses; AMLO perdió la oportunidad de hacerlo en Los Ángeles, en la Cumbre de las Américas. Joe Biden tampoco lo ha hecho.
Silvero Gama, protagónico de Bardo, álter ego de González Iñárritu, responde a un periodista que le formula la pregunta: ¿Qué nacionalidad tiene? “No tengo nacionalidad”.
González Iñárritu plasma con enorme realismo la caricatura oficial sobre los niños héroes y su defensa en el Castillo de Chapultepec: los soldados de ambos bandos parecen figuras de tela o de pastel. Un capítulo semi cómico que poco tiene de falso respecto a los programas oficiales de estudio.
Así se entienden las contradicciones culturales.
@faustopretelin