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Aula Telemática, sin rumbo
La licitación de ese programa federal fue bastante cuestionada desde sus inicios, casi podría decirse que la iniciativa del gobierno nació muerta.
Otro intento fallido por llevar el siglo XXI a las escuelas. El 20 de diciembre, la Secretaría de Educación Pública dio a conocer las bases de la licitación para el programa Aula Telemática, sólo para cancelarla dos semanas después. Como habíamos comentado en este espacio, esta licitación fue bastante cuestionada desde sus inicios. Parece que esta iniciativa del gobierno federal nació muerta.
¿En qué consiste Aula Telemática? Es el mismo tipo de equipamiento que hizo el sexenio anterior con el programa Enciclomedia y que incluye una computadora, un pizarrón electrónico, un proyector, una mesa, una impresora y una fuente de poder. La diferencia es que se conectaría a Internet con mayor potencia. La idea era equipar 163,000 salones de quinto y sexto grado de primaria del país. Se supone que equipando los salones, lo estudiantes iban a aprender más y mejor.
¿Cuánto nos iba a costar a los mexicanos?, 22,000 millones de pesos durante los próximos cinco años. ¿Qué impacto hubiera tenido en la educación? Probablemente no mucho. La tecnología per se no mejora el proceso de enseñanza-aprendizaje. Lo que sí tiene un impacto positivo es un buen profesor. Tenemos ejemplos de profesores que en situaciones muy precarias pueden generar ambientes en los que los estudiantes desarrollan sus conocimientos, habilidades y actitudes. Y otros que con todo el equipo necesario siguen pensando en la educación únicamente como la transmisión de conocimientos enciclopédicos. ¿Por qué mejor no invertimos en capacitación? Invertir en tecnología sin la capacitación correspondiente no hace mucho sentido.
¿Por qué se canceló? ¿Por qué se decidió una inversión de esa magnitud seis meses antes de las elecciones y en el último año de esta administración? ¿No se planearon bien los requerimientos técnicos? ¿No hubo buena coordinación con los estados y con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que se encargaría de la conectividad? ¿Qué pasó?
Esta iniciativa es un ejemplo más de cómo toman algunas decisiones nuestras autoridades. No se planea estratégicamente. No existe una coordinación eficaz. Se llevan a cabo acciones que lucen en la arena política, en especial si estamos en tiempos electorales. No se piensa en el bien común ni en el largo plazo. ¿En qué sí se piensa? En el beneficio político y personal. Así no se puede.
grojas@eleconomista.com.mx