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Almagro les dobla el brazo a AMLO, Fernández y Ebrard
La Suprema Corte de Estados Unidos mantiene su injerencia en el Gobierno de México a través del programa “Quédate en México”.
Una veintena de estados gobernados por los republicanos mantiene su injerencia en el Gobierno de México a través del Título 42.
En ambos casos el presidente López Obrador y su secretario Marcelo Ebrard no dicen nada a la opinión pública.
En efecto, la Corte ha obligado al presidente Biden a mantener el programa migratorio con el que obliga a inmigrantes a permanecer en territorio mexicano durante el tiempo que dure el procedimiento de análisis de las solicitudes de asilo.
Por lo que se refiere al Tìtulo 42, si bien es cierto que Biden también intentó cancelar sus efectos, un grupo de republicanos se amparó y un juez federal obligó al presidente Biden a seguir expulsando inmigrantes por motivos sanitarios.
Desde un restaurante español en el Wharf, un área remodelada en Washington, un funcionario de la época del presidente Obama me comenta con sorpresa la habilidad que ha tenido el presidente López Obrador para evitar que la opinión pública mexicana le interrogue sobre las razones por las que mantiene vivos los programas “Quédate en México” y el Título 42. “Con una llamada al presidente Biden es suficiente para avisarle que México no coparticipará de las obligaciones pactadas durante el Gobierno del presidente Trump”.
Si lo hiciera, ¿qué haría la administración Biden? “Tendría que enviar a los inmigrantes por avión a Guatemala o a Honduras mediante acuerdos con los respectivos presidentes”.
¿Por qué razón el presidente López Obrador permite la injerencia indirecta de los jueces y gobernadores republicanos de Estados Unidos?
“El acuerdo original lo tuvo con Trump. Fue Marcelo Ebrard y Javier López Casarín quienes negociaron con Pompeo el “Quédate en México” antes de que López Obrador jurara el cargo”, me comenta el viejo funcionario. “Lo mantiene AMLO como si de un bono se tratara, y se ve que lo cobra”.
El dogma también es ficción. AMLO y Ebrard optaron por el alboroto para llegar a la Cumbre de las Américas. El secretario de Relaciones Exteriores sobreactúa para adoptar rasgos de populista de izquierda para lograr recibir la herencia más preciada entre los precandidatos de la 4T, es decir, para ser el elegido por AMLO como candidato presidencial de Morena para el 2024.
Mencionó pocas palabras. Las necesarias para disipar un alboroto acumulado durante 30 días. Luis Almagro dijo que no le gustaría ver a Pinochet, Videla y Gregorio Álvarez en la sala del teatro Microsoft donde se llevó a cabo la Cumbre de las América la semana pasada. ¡Suficiente para generar cierto pudor a quienes deseaban la presencia de los dictadores actuales de la región?
No era necesario decir ni una palabra más. Almagro hizo ver la ridícula actuación de Fernández y Ebrard.
Sobre democracia, nada de qué hablar. Sobre derechos humanos, nada de qué hablar. Sobre problemas económicos producidos por la pandemia y la guerra, por lo que toca a Ebrard, nada de qué hablar.
Lo importante era la sobreactuación.
La debilidad de Biden en política exterior no es novedad para ningún diplomático consultado. China lo ha aprovechado para desmantelar la democracia en Hong Kong; Rusia, con la invasión a Ucrania. Latinoamérica ha sido desconectada por la Casa Blanca, por lo menos desde la época de Trump. Era el momento de AMLO y Fernández para aprovecharlo.
“Creen que han ganado, pero pierden sus instituciones democráticas”, me comenta el funcionario. “Es como celebrar la victoria de un partido amistoso engañando a la gente, haciéndole creer que ganaron un Mundial”.
“Biden es un presidente decente. Entiende que AMLO está dispuesto a soportar las injerencias de la Suprema Corte y de gobernadores republicanos”.
Con el alboroto le cobró la factura.
@faustopretelin