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A invertir en infraestructura
Cuida de los pequeños gastos, un pequeño agujero hunde un barco
Benjamín Franklin
Comienzo con una pregunta: ¿En estos tiempos, en qué está invirtiendo?
Hemos escuchado varias veces que en crisis los gobiernos invierten en infraestructura por dos importantes razones: la primera, para activar la economía interna y generar empleo. La segunda, para modernizarse y una vez superada la crisis ser competitivo y atraer inversiones externas frescas.
En el caso de los negocios se puede aplicar este principio, es decir, se puede invertir en infraestructura para mantener una planta de empleos y para cambiar, modernizar o innovar y salir más competitivo de esta crisis.
El primer paso
Antes de hacer esta inversión, es necesario realizar un diagnóstico profundo del estado actual de los siguientes factores de la empresa: estrategia, procesos, tecnología y gente.
Estos factores son interdependientes unos de los otros, por lo que es necesario hacer un análisis integral, ninguno es más importante que el otro, se complementan y en su conjunto definen a nuestra empresa.
Una vez con el diagnóstico del estado actual y considerando el nivel de inversión con el que contamos, podemos determinar cuál es el estado futuro que deseamos para nuestra empresa en cada uno de los factores anteriores, teniendo como resultado una serie de proyectos y prioridades.
Podemos agrupar cinco grandes temas de inversión en infraestructura:
1. Mejora de Procesos. Que permita hacer más eficientes los procesos principales del negocio, impactando en el desempeño y en la baja de costos.
2. Infraestructura tecnológica. Que permita modernizar los equipos de cómputo, servidores, equipos de oficina y portátiles impactando en la eficiencia y estandarización tecnológica.
3. Infraestructura de sistemas. Que permita actualizar el apoyo a la operación y se cuente con información precisa para la toma de decisiones, (por ejemplo: sistemas de facturación, inventarios, nómina, ventas, atención a clientes).
4. Infraestructura de telecomunicaciones. Que permita la modernización en las comunicaciones internas y geográficamente dispersas, impactando en la baja costos (por ejemplo: telefonía IP).
5. Capacitación. Que permita el desarrollo de habilidades y competencias para mejorar el desempeño del personal, impactando en la retención de talento y la competitividad.
En todos estos temas es posible tener acceso a precios competitivos que permitan en sí un ahorro, debido a la misma situación económica, es decir, podemos encontrar ofertas en equipos de cómputo o telecomunicaciones, paquetes integrales de capacitación, etcétera.
La inversión que se realice en cada uno de estos aspectos nos permitirá salir fortalecidos de la crisis y poder así responder de una manera más ágil y concreta a las necesidades que el mercado exige una vez que la crisis termina.
Es más fácil que una empresa que resistió a la crisis (sin inversión en infraestructura) sea más vulnerable al terminar la crisis, que dentro de ella.
Si se resiste a la crisis y se invierte en infraestructura, se sale de ese periodo, fortalecido, renovado, reinventado y esto le permitirá incluso cambiar su participación en el mercado que tenía antes de la crisis.
Recuerde que una vez que estos periodos decrecen en intensidad (realmente nunca terminan), el mercado sufre un reacomodo en su composición, surgen nuevos competidores, desaparecen otros y la situación nunca es igual a como estaba antes de la crisis.
Termino con la misma pregunta: ¿En estos tiempos de crisis, en qué está invirtiendo? Usted tiene la respuesta.
*Gerardo Oliver es director del Center for Business Knowledge de Ernst & Young México.