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Hace 32 años: Colosio
Miguel González Compeán | Columna invitada
Ayer, hace 32 años, mataron arteramente a Luis Donaldo Colosio. Estaba en mi despacho con mi socio, presentándole a dos cercanos de Colosio un proyecto que nos habían encargado a su servidor y a Alberto Begne Guerra, mi socio entonces. El proyecto era diseñar cómo y de que forma podría mejorar la SCJN con la creación, como existía en España, del Consejo de la Judicatura Federal. Órgano que debía abocarse a la administración, formación y vigilancia de los jueces, magistrados y ministros de la suprema corte.
Presentábamos las conclusiones del estudio y en medio de ello, a uno de los presentes le marcaba el general encargado de la seguridad del candidato, informándole que le habían disparado al candidato. Todos nos quedamos helados. A un candidato del PRI, en 1994, con los procesos de transición democrática echados a andar, con reformas del PRI, con tratado de libre comercio recién estrenado, con el levantamiento en Chiapas del EZLN y con un exprecandidato en rebeldía, Manuel Camacho, ¿quién podía creer lo que estábamos oyendo? Como dicen en mi pueblo: no más falta que nos mee un perro.
Prendimos la televisión. Estaba inundada de confusión y de noticias contradictorias. Nuestros visitantes se fueron al PRI y sus oficinas de campaña. Nosotros nos quedamos atónitos tratando de entender.
Mi padre era presidente de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados, bajo la presidencia de aquella gran mujer: María de los Ángeles Moreno. Me contaría después mi padre que el presidente Salinas los había llamado a las dos horas del evento, para evaluar con ellos la posibilidad de hacer una modificación a la constitución y en vez de 6 meses antes de la elección reducirlo a dos o tres. Ambos se negaron. Le argumentaron a Salinas que si ellos cambiaban la constitución para beneficiar a alguien, porque no, en el futuro, alguien querría cambiarla para beneficiar o peor aún, desgraciar a algún otro.
Muy a regañadientes Salinas lo aceptó. No quedaba opción, tendría que ser Zedillo. Lo demás lo conocemos de sobra.
El proyecto en el que trabajamos encontró eco en el presidente Zedillo y lo impulsó hasta la creación del Consejo. A nosotros en nuestro despacho, nos aguardaba otro balde de agua fría. José Francisco Ruiz Massieu a quien conocía desde niño, nos había solicitado un proyecto para la creación del centro de estudios de la cámara de diputados. Terminamos el proyecto que no pudo ver, la semana de la presentación en septiembre, saliendo junto
con Herberto Galindo de una reunión de la CNOP, alguien se acercó a su coche y quiso dispararle una ráfaga, al primer disparo, la metralleta se encasquilló y solo alcanzó a pegarle el tiro a José Francisco, pero Heriberto, salvó la vida milagrosamente. El asesino fue atrapado en la huida, lo demás ya lo sabemos o sabemos una parte lo demás se quedó en la penumbra.
La noche del 23 llegue a casa. Mi esposa estaba muy angustiada y confundida, nos sentamos a ver la TV. Hasta que a las 11 o 12, se interrumpió la señal con un mensaje: se suspende esta transmisión por razones de seguridad nacional (creo que se leía).
Mi primera hija estaba en camino. Nació en septiembre. Esa noche, sin embargo, no pude evitar pensar a qué México la iba a traer a vivir y a ser persona de bien. Lo último se logró con creces, a México no se puede decir lo mismo y menos en estos últimos 7 años. Nada más, pero nada menos, también.