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2013: un año para recordar
El año que termina fue uno lleno de cambios. Aunque México se ve desde fuera como un país que se mueve hacia adelante, falta aterrizar las leyes secundarias.
El 2013 fue un año de cambios, despedidas, sorpresas, avances y retrocesos, tanto en México como en el mundo. Inició con la investidura del segundo mandato del presidente Obama en Estados Unidos y días después, sorprendió la renuncia del Papa Benedicto XVI. La elección del Papa Francisco como primer pontífice latinoamericano y claramente reformador sorprendió a personas de todas creencias. No en vano fue nombrado personaje del año en la revista Time.
Murieron Margaret Thatcher, Nelson Mandela y Hugo Chávez. Sus funerales no sólo atrajeron a los líderes más influyentes del mundo, sino que abrieron la pregunta sobre la continuidad y vigencia de sus legados. China e Irán tuvieron nuevos presidentes, Xi Jinping y Hassan Rouhani, cuyos perfiles y estilos darán un nuevo toque a las reglas del juego en las relaciones internacionales.
Europa sigue en crisis y Angela Merkel seguirá tratando de poner orden tras su reelección. Medio Oriente nunca dejará de preocupar. En Egipto regresaron las protestas que llevaron a derrocar al Presidente Mohamed Morsi. Tras las amenazas y masacres de Siria en contra de sus propios ciudadanos, EU no logró ponerle un alto al régimen de Bashar al-Assad como se esperaba, aunque la mayor consideración fue evitar una guerra en Medio Oriente.
El tifón Haiyan arrasó en Filipinas dejando a millones damnificados. En materia comercial, avanzan las negociaciones del Trans-Pacific Partnership (TPP), del que México forma parte. A casi 20 años del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), una mayor integración de América del Norte despierta gran interés, principalmente en materia energética.
Mientras todo esto sucedió en el mundo, en México no nos quedamos atrás. La economía tuvo un desempeño negativo; los maestros marcharon como nunca para permanecer como siempre; las cifras muestran un deterioro en la seguridad de muchos estados, en donde también prevalece la opacidad, tal como reveló el Imco.
El Pacto por México no llegó a cumplir ni un año y aunque México se ve desde afuera como un país que se mueve hacia delante tras la aprobación de las reformas (laboral, educativa, hacendaria, financiera, energética y de telecomunicaciones, entre otras), aún falta aterrizar las leyes secundarias y evitar que la libertad se deteriore. Todo esto hace del 2013 un año para recordar. Aprendimos que el futuro no está definido y que cada uno podemos y debemos influir en él. Hagamos la parte que nos toca para que el 2014 sea mejor en todo. ¡Feliz y próspero año!
armando.regil@eleconomista.mx?Twitter: @armando_regil