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10 consejos financieros para diseñar la vida que quieres (parte 3 de 6)
Para diseñar la vida que quieres, debes tener claras tus prioridades, conocer y dar seguimiento a tu situación financiera y aprender a tomar control de tu dinero, de tal forma que una parte sea para alcanzar esos objetivos. Seguimos con más consejos:
4. Construye un fondo para emergencias.
En la vida siempre hay imprevistos, unos pequeños y otros no tanto. Un día se te puede descomponer el refrigerador y lo tienes que arreglar de inmediato. Entre muchas otras cosas. A veces se pueden juntar dos o tres al mismo tiempo (me ha sucedido). También podrías perder tu empleo de repente.
Un sólido fondo para emergencias te ayuda a que todas estas cosas no te causen un desequilibrio financiero que te obligue a endeudarte o, peor aún, tener que tomar tus inversiones en un mal momento.
Hay personas que me han dicho: “mi tarjeta de crédito es para emergencias”. Cuando las cosas van mal, endeudarte sólo las hace peor. Pero además, endeudarte no resuelve el problema: sólo lo estás “pateando” para adelante. En algún momento tendrás que pagarla, junto a los intereses que se generan. Además, los de las tarjetas de crédito son muy altos.
¿Qué tan grande tiene que ser tu fondo para emergencias? Esa es una gran pregunta y muchos especialistas no se ponen de acuerdo. En principio debería contener, al menos, el equivalente a tres meses de gasto. Pero hay personas que necesitan –o prefieren– tener una reserva mayor.
Obviamente es algo que se va construyendo y toma tiempo. Pero es una herramienta indispensable para una vida financiera sana.
5. Limita y reduce tus deudas.
Las deudas, en general, no sólo son obstáculos en tu camino hacia la libertad financiera (la vida que quieres), sino que a veces te hacen retroceder e ir en la dirección opuesta. Pueden alejarte de lo que más te importa.
Eso no significa necesariamente que el crédito sea malo. Es una herramienta peligrosa, que a veces comparo con una sierra eléctrica. Si la aprendes a manejar y a utilizar con cuidado, te ayuda a construir. Pero si la utilizas de forma incorrecta o te confías demasiado, te puede llegar a cortar un brazo.
Es importante tener muy claro que cuando pides prestado, estás gastando dinero que aún no has ganado. Cuando obtengas un ingreso en el futuro, parte de él ya no es para ti, sino para pagarle a tus acreedores (tienes que hacerles tu pago mensual).
Entonces tienes menos dinero para ahorrar, para invertir, para construir o para adquirir la protección que necesitas. Tienes menos capacidad. Te quita libertad. Aunque hayas comprado a “meses sin intereses”.
Pero además, mucha gente termina pagando costos altísimos por ese crédito, principalmente cuando utiliza tarjetas, créditos de nómina o peor aún, de esos “préstamos inmediatos” que implican tasas de interés de tres o cuatro dígitos.
Lamentablemente, se nos ha hecho creer que comprar a crédito no sólo es normal sino la única forma de lograr cosas. Es muy fácil comprar hoy, disfrutar hoy y pagar después. Pero no es sano y es lo que a muchas personas les impide alcanzar la vida que quieren.
Es importante cambiar el paradigma y sustituirlo por otro: pagar hoy y comprar después. Es decir: planear, ahorrar y hacer la compra cuando tenemos el dinero.
Si hoy tienes deudas, es importante hacer un plan para reducirlas y salir de ellas lo más rápido posible. Para que dejes de pagarle a tus acreedores y tengas la capacidad de pagar la vida que quieres.
Entonces, haz una lista con todas tus deudas: nombre, banco o institución, cuánto debes y cuánto es el pago mínimo. Luego ordénalas desde la más pequeña hasta la más grande.
Ahora revisa tu plan de gastos, apriétate el cinturón y decide cuánto es lo más que puedes comprometerte a pagar cada mes, para este objetivo (salir de deudas). Obviamente tiene que ser mayor a la suma de los pagos mínimos de todas.
La idea es que te enfoques en la deuda más pequeña para salir de ella lo más rápido posible. En otras palabras, mantén las demás al corriente (paga el mínimo) y todo lo demás hacia la primera de tu lista. Una vez que la termines de pagar, haz lo mismo con la siguiente y así sucesivamente hasta que quedes libre de deudas.
¿Sabías que tu reporte y score crediticio son muy importantes? De eso hablaremos en la cuarta parte.