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10 Trampas financieras que debes evitar (Parte 1 de 2)
Todos sabemos que la vida está llena de tentaciones. De hecho, la mercadotecnia y la publicidad usan técnicas psicológicas para llevarnos a desear algo o a no perdernos una “gran promoción que representa una oportunidad única e irrepetible”. Algunas son legítimas, otras no: muchos estafadores también usan esas mismas herramientas para intentar robarnos nuestro dinero.
Cada día vemos “increíbles” ofertas en redes sociales, recibimos promociones por correo electrónico e incluso a través de mensajes de texto. Es frecuente que los títulos sean frases como “nuestra más grande oferta disponible sólo por un día” o “los mejores beneficios para clientes exclusivos como tú”. Algunos son más creativos: ayer 11 de diciembre, recibí un correo promocional con el título de un chiste “un elefante entró a un bar y…”, para lograr que más gente lo abra –el contenido entonces te termina de enganchar y te hace tomar acción.
Todas estas son trampas financieras para hacernos gastar: quedarse con parte del dinero que ganamos. Hay muchísimas pero aquí te quiero dar una lista de las 10 más comunes, que debes evitar a toda costa:
Comprar a meses sin intereses cosas que deberías pagar de contado. Por ejemplo la comida en un restaurante o las compras del supermercado. Imagínate eso: ya te lo comiste, ya lo digeriste, pero lo vas a tener que seguir pagando durante todo el próximo año. ¿Vale la pena? Lo mismo sucede con conciertos y espectáculos: ya lo disfrutaste pero te va a significar un compromiso de pago durante muchos meses más. Eso te puede quitar, por ejemplo, capacidad financiera para ir a otro espectáculo.
Tiempos compartidos. Esta es una trampa muy frecuente y no hay peor forma de tirar el dinero. Te enganchan fácil: te invitan a desayunar y te regalan 300 dólares en el spa, a cambio de atender una presentación sin compromiso, que te llevará sólo una hora de tu tiempo. Suena atractivo, porque tiene trampa: quieren venderte un tiempo compartido.
Si has tenido esta experiencia, sabes que hay una presión terrible por cerrar la venta. De hecho cada vez que dices: “no”, te llegan con otra oferta “súper especial sólo para ti” y con un descuento que “no le pueden ofrecer a nadie más”.
Son una trampa porque valen un montón de dinero y además uno tiene que pagar una cantidad fuerte de mantenimiento cada año, los uses o no. Puedes “intercambiar” tu semana en otro lugar, pero eso también tiene un costo. Si haces cuentas, no te generan ningún valor (lo que pagas es lo mismo que te costaría una semana de hotel) y sí te generan una obligación.
Suscripciones o pruebas “gratuitas”. Eso se ha popularizado: muchas apps y juegos son “gratis” con una funcionalidad limitada, pero te ofrecen una prueba gratuita de la “suscripción premium” para que veas todas las ventajas. Las compañías apuestan a que la gente se quedará con la suscripción (o como mínimo se te olvidará cancelar y te cobrarán un mes o un año), por un servicio que no vas a usar.
Pero además, aunque las uses, tener demasiadas suscripciones es un problema para muchas personas.
Compras dentro de juegos. Los primeros niveles son relativamente fáciles y están diseñados para que el juego se vuelva adictivo. Sin embargo, poco a poco el juego se vuelve difícil y necesitas comprar “habilidades” o “fortalezas” para lograr pasar de nivel y seguir adelante. Conozco personas que gastan miles de pesos cada mes en esto. Es curioso: mucha gente te dice que gana poco y no le alcanza para hacer ahorro para el retiro, pero curiosamente sí puede gastar en esto.
Créditos instantáneos. En México hay ciertas empresas que ofrecen préstamos inmediatos de bajo monto y a plazos muy cortos, pero con tasas de interés altísimas. Por ejemplo: necesitas 1,000 pesos hoy y los puedes pagar en una semana que te llegue la quincena, pero para entonces tendrás que pagar 1,100 pesos. Lo aceptas por la urgencia. Eso equivale a una tasa de interés de 520% anual. He visto casos peores.