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Bienestar digital ¿Cuándo los videojuegos se convierten en un problema?
Lejos de la visión tradicional que catalogaba a los videojuegos solo como distracción, la psicología actual reconoce en ellos tanto beneficios significativos como riesgos que requieren autorregulación
El videojuego se convierte en un problema cuando interfiere significativamente con la vida diaria de una persona: su capacidad para funcionar, sus relaciones y sus responsabilidades.
La relación entre los videojuegos y el bienestar mental es compleja y depende en gran medida de diversos factores como el tipo de juego, el tiempo de uso y el propósito con el que se juega.
Sin embargo, el objetivo está en establecer límites consistentes que protejan el sueño, las tareas escolares, la actividad física y las relaciones interpersonales, en lugar de un límite diario fijo
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La Asociación Americana de Psiquiatría, (AAP) explica si bien la mayoría de las personas disfrutan de los videojuegos sin problemas, el juego se convierte en un problema cuando interfiere significativamente con la vida diaria de una persona: su capacidad para funcionar, sus relaciones y sus responsabilidades durante un período prolongado.
Explican que un el trastorno por videojuegos en internet implica una pérdida de control sobre el juego y una alteración significativa de la vida diaria.
“Las personas con este trastorno están obsesionadas con los videojuegos; experimentan síntomas de abstinencia (como tristeza, ansiedad e irritabilidad) cuando se les impide jugar o no es posible; continúan jugando a pesar de los problemas; y no pueden dejar de jugar ni reducir su tiempo de juego cuando lo intentan”.
Se estima que entre el 2% y el 3% de la población mundial padece trastorno por videojuegos en línea, siendo mucho más frecuente en hombres que en mujeres.
Diversas investigaciones han revelado que las personas con este padecimiento presentan patrones de actividad cerebral similares a los observados en personas con trastornos por consumo de sustancias.
Cabe señalar que en el caso de los niños pequeños, la principal preocupación es lo que el uso excesivo de pantallas desplaza: el sueño, el juego, el movimiento y la interacción recíproca que impulsa el desarrollo temprano.
Cómo se diagnostica
La AAP señala que si hay preocupación por el tiempo que algún familiar o amigo dedica a los videojuegos lo ideal es consultar a un profesional de la salud.
“La evaluación suele incluir herramientas de detección específicas y entrevistas estructuradas para valorar el comportamiento y el impacto de los videojuegos”, señalan.
“Comprender las motivaciones, como experimentar antojos o impulsos de juego (más comunes en hombres) o usar los videojuegos para afrontar dificultades emocionales (más comunes en mujeres), es fundamental para encontrar el mejor tratamiento”, se explica.
“Las observaciones de los padres pueden ser útiles para comprender el contexto general del comportamiento de juego. El tratamiento suele incluir terapia cognitivo-conductual para ayudar a la persona a identificar y modificar comportamientos de juego problemáticos y desarrollar estrategias de afrontamiento saludables”.
Recomendaciones
- Comprende los juegos a los que juega tu hijo. Consulta la información necesaria para determinar si son apropiados para su edad.
- Establecer límites.Los videojuegos son espacios sociales importantes. Las plataformas de juego se están convirtiendo en centros neurálgicos de la vida social de los niños. Aborden las conversaciones con ellos desde la curiosidad. Trabajen juntos para establecer límites razonables que les ayuden a desarrollar hábitos de juego equilibrados. Prohibir completamente los videojuegos puede impedir que los niños desarrollen habilidades saludables de autorregulación.
- Comunidades positivas. Las comunidades de videojuegos proporcionan valiosas conexiones sociales y desarrollan el trabajo en equipo y las habilidades para resolver problemas.
- Mantente informado. Las plataformas de videojuegos incorporan cada vez más IA y realidad virtual, creando experiencias sensoriales inmersivas que permiten monitorizar y responder a las reacciones y comportamientos de los niños, y ofrecen formas más sofisticadas de mantener su interés y fomentar el gasto. Infórmate sobre las nuevas plataformas y tecnologías y su impacto potencial.
“El objetivo es fomentar una interacción sana con la tecnología, evitando al mismo tiempo que se desarrollen patrones de uso problemáticos”, sugieren Sherer.