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Tecnología

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La tecnología es el principal desafío para las empresas mexicanas: EY

EY consultó a 367 directivos y encontró que la tecnología encabeza los desafíos internos de las empresas mexicanas con 26%, mientras 39% identifica la integración de plataformas como el principal obstáculo para avanzar.

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foto: Shutterstock

Rodrigo Riquelme

La tecnología y la transformación digital se convirtieron en el principal desafío interno para las empresas mexicanas durante los próximos tres años, de acuerdo con la cuarta edición del estudio Desafíos y tendencias de las empresas en Latinoamérica de EY.

El rubro fue seleccionado por 26% de los directivos consultados en México y quedó empatado en porcentaje con el crecimiento de participación de mercado, aunque encabezó la clasificación de la firma y avanzó una posición frente a 2025.

El estudio reunió las respuestas de 1,988 directores y ejecutivos de primera línea pertenecientes a organizaciones de 18 países latinoamericanos. La muestra mexicana comprendió 367 participantes. El trabajo de campo se realizó entre el 2 de febrero y el 31 de marzo de 2026, y cada encuestado pudo elegir hasta tres respuestas sobre los desafíos que enfrentará su compañía.

La prioridad mexicana difiere de la regional. La tecnología fue mencionada por 34% de los participantes de América Latina, siete puntos más que en 2025, mientras en México permaneció en 26 por ciento. Las mejoras operacionales asociadas con productividad y costos ocuparon el segundo sitio regional con 28%, mientras entre las compañías mexicanas descendieron al cuarto lugar con 22%, dos puntos menos que el año anterior.

Francisco Olivares Bello, socio líder de Mercados en EY México, explicó que ambas preocupaciones forman parte del mismo proceso empresarial.

“La productividad y la utilización de mejores tecnologías están unidas. Las empresas siguen muy enfocadas en reducir costos y nos lo dicen prácticamente cada vez que conversamos con sus directores generales. Ahora están viendo en la tecnología una forma más directa de conseguirlo y una elección con mayor importancia dentro de su estrategia”, dijo durante la presentación del informe.

Integrar la tecnología concentra el problema

La implementación e integración de plataformas tecnológicas y sistemas fue señalada por 39% de las empresas mexicanas que incluyeron la transformación digital entre sus desafíos principales. La definición de una estrategia con objetivos medibles alcanzó 29%, la misma proporción que la formación de habilidades vinculada con la gestión del cambio. La automatización y digitalización de procesos apareció inmediatamente después con 28 por ciento.

Los resultados muestran una distancia entre adquirir herramientas e incorporarlas a la operación. El presupuesto y la disponibilidad de personal con habilidades adecuadas fueron mencionados por 21% de ese grupo, mientras 18% identificó como reto el uso de analítica de datos para tomar decisiones. El equilibrio entre la visión de largo plazo y las necesidades actuales cerró los diez ámbitos principales con 16 por ciento.

Jaume Sués Caula, socio de Tecnologías Digitales y Emergentes para Servicios Financieros de EY Latinoamérica, dijo que la conversación de los comités directivos cambió durante los últimos trimestres.

“Las empresas que ya hicieron el recorrido de aprender dónde puede ser rentable la inteligencia artificial son mucho más disciplinadas y exigentes. Ahora quieren ver un caso de negocio claro. Los mejores casos mantienen el talento de la organización en el centro y ayudan a las personas con tareas dentro de su empleo para aumentar su productividad”, dijo.

La exigencia de resultados ocurre cuando 77% de los encuestados mexicanos considera que la inteligencia artificial avanzada y los sistemas autónomos serán importantes para su industria durante los siguientes tres años. La proporción disminuyó desde 82% en 2025. Analytics y big data subieron cuatro puntos hasta 76%, mientras la automatización inteligente avanzó de 58 a 69 por ciento.

El mercado desplaza a la incertidumbre

Fuera de las organizaciones, los riesgos propios del sector ocuparon el primer lugar entre las preocupaciones de los directivos mexicanos con 29%, dos puntos más que en 2025. Los cambios en la demanda conservaron una proporción de 28 por ciento. La entrada de nuevos competidores y productos sustitutos avanzó tres puntos hasta 24%, el mayor movimiento entre los principales desafíos externos relacionados con el mercado.

El escenario económico global fue seleccionado por 23% de los participantes y perdió un punto frente al año anterior. La incertidumbre geopolítica alcanzó 20%, mientras la preocupación por la economía mexicana descendió de 22 a 20 por ciento. Los cambios en aranceles y las nuevas restricciones al comercio internacional avanzaron de 13 a 17%, un aumento que los colocó en el octavo sitio de la clasificación nacional.

Ari Ben Saks, associate partner de Impuestos y coordinador de los Servicios de Inversión en Nearshoring de EY México, explicó que las respuestas muestran un desplazamiento desde las variables generales hacia las condiciones concretas de cada actividad.

“En México, los principales desafíos externos están estrechamente relacionados con el mercado. Los riesgos propios del sector ocupan el primer lugar y los cambios de los consumidores aparecen inmediatamente después. La entrada de nuevos competidores también ganó importancia. El año anterior se dio mucho peso al tema geopolítico. En esta ocasión, el mercado parece ser la principal preocupación y conocer mejor el sector y al cliente puede orientar la respuesta empresarial”, dijo.

La distribución cambia según el sector económico. Entre las compañías latinoamericanas de productos y servicios tecnológicos, la entrada de competidores globales o locales alcanzó 36%, mientras las disrupciones asociadas con la propia tecnología llegaron a 31 por ciento. En servicios financieros, los nuevos participantes empataron con los riesgos específicos de la industria en 27 por ciento. La medición sectorial comprende toda América Latina y EY no publicó un desglose equivalente exclusivo para las empresas mexicanas.

El resultado nacional coincide con el movimiento regional registrado por el estudio. Los riesgos propios de cada industria y los cambios en la demanda alcanzaron 28.4% en América Latina. La llegada de competidores quedó cerca con 27.3 por ciento. En 2025, el escenario económico local había encabezado las preocupaciones regionales con 30.5% y para 2026 descendió a 23.3 por ciento.

El talento limita la adopción

La cultura organizacional y el bienestar laboral fueron citados por 42% de las empresas mexicanas que respondieron sobre los desafíos relacionados con las personas. La capacitación quedó en 22%, nueve puntos por debajo del promedio latinoamericano. La brecha se amplió en liderazgo, que alcanzó 15% en México frente a 29% en la región.

Gustavo Redondo, socio de People Consulting en EY México, relacionó esa diferencia con la capacidad de convertir una herramienta en resultados para el negocio.

“La tecnología amplía las capacidades de las organizaciones y las personas son el factor diferencial que convierte esas nuevas capacidades en resultados. Sin líderes preparados para la transición resulta difícil dirigir el cambio y desarrollar una cultura que atienda el bienestar de quienes deben adoptar las herramientas”, dijo.

La transformación digital acelerada fue considerada una tendencia importante por 79% de los ejecutivos mexicanos, siete puntos menos que en 2025. La productividad impulsada por tecnología llegó a 73%, mientras la ciberseguridad y protección de datos alcanzó 75 por ciento. La integración de herramientas aparece así como un problema operativo que comienza en la plataforma adquirida y se extiende hasta la reorganización del trabajo.

Sués añadió que las empresas que comienzan a escalar inteligencia artificial ya solicitan esquemas de FinOps para controlar el costo de los tokens y vincular el consumo de los modelos con beneficios sistemáticos. La inversión entra con ello en una etapa de medición económica. El objetivo planteado por los directivos consiste en reducir el tiempo dedicado a tareas repetitivas y trasladar esa capacidad hacia procesos con un efecto comprobable sobre la operación.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

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Rodrigo Riquelme

Reportero de Tecnología

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