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Finanzas Personales

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No todos los seguros de vida son iguales (Parte 2-El seguro ordinario de vida

Joan Lanzagorta | Patrimonio

El seguro de vida original, del que derivaron los demás productos, es el ordinario de vida, también conocido como seguro de vida entera o vitalicio. Ofrece, como su nombre lo indica, una cobertura de por vida (aunque técnicamente es hasta los 99 años).

La aseguradora tiene certeza de que en algún momento va a pagar la suma asegurada. Lo que no sabe es cuándo va a ocurrir el riesgo (a qué edad). Ahí radica la incertidumbre y eso es precisamente lo que determina cómo funciona financieramente.

El seguro de vida entera tiene una prima nivelada: pagas lo mismo cada año, a pesar de que el riesgo de fallecimiento aumenta con la edad.

Esto significa que en los primeros años, cuando eres joven y el riesgo es bajo, pagas más de lo que en realidad cuesta tu protección.

Ese excedente no se lo queda la aseguradora: va a una reserva que se constituye a tu favor. En términos simples, esa reserva es como un ahorro que se va generando dentro de tu póliza.

La reserva crece con los años, por dos razones: la prima que sigues pagando y un rendimiento que la aseguradora acredita, el cual es fijo y garantizado.

Esto es clave. En un seguro vitalicio, desde que contratas la póliza, te imprimen una tabla de valores garantizados que nunca cambian.

Sin embargo, vale la pena mencionar que en casi todos los seguros de vida que se contratan en moneda nacional, hay mecanismos de ajuste por inflación, para que tanto la suma asegurada como los valores garantizados, mantengan su poder adquisitivo. Este ajuste también aplica a la prima anual.

¿Qué son esos valores garantizados?

Representan la manera como puedes utilizar esa reserva o ahorro que genera tu póliza.

El valor de rescate es el monto que la aseguradora está obligada a entregarte si decides cancelar tu póliza. En los primeros años es relativamente bajo, porque la aseguradora incurre en gastos al principio, como la comisión al agente de seguros. Esos costos se van amortizando gradualmente a lo largo de los años.

Los otros dos valores garantizados son opciones que puedes elegir cuando no quieres cancelar, pero tampoco quieres seguir pagando primas:

  • Seguro saldado. Dejas de pagar y la cobertura continúa de por vida, pero con una suma asegurada menor. No pierdes tu seguro: lo ajustas.
  • Seguro prorrogado. Dejas de pagar y mantienes la cobertura con la misma suma asegurada, pero por un tiempo menor. Al terminar este periodo, la póliza termina.

La opción que tiene más sentido elegir, en su caso, depende de la situación particular de cada quien.

Hay otra opción que poca gente conoce: puedes solicitar préstamos a la aseguradora, usando tu reserva como garantía, sin cancelar ni perder cobertura. El dinero lo puedes usar para lo que quieras. Sin embargo, toma en cuenta que el préstamo genera intereses y es importante conocer la tasa (suele ser menor que la del crédito tradicional).

Algunas pólizas tienen una cláusula de préstamo automático que se activa si no pagas la prima del siguiente año. Esto permite que la cobertura se mantenga vigente.

Hay que tener cuidado. Si tú no pagas estos préstamos, la aseguradora se cobra de tu reserva, hasta donde alcance. Si la reserva llega a cero, la póliza termina sin más obligación de la aseguradora.

El seguro de vida pagos limitados

Este es el mismo producto. La única diferencia es que en lugar de pagar prima durante toda la vida, concentras el costo total en un número determinado de años: uno, cinco, diez, veinte o hasta alcanzar cierta edad.

La prima es mayor, pero eso permite que la reserva se acumule más rápido, de forma que al terminar el plazo de pagos, ya es suficientemente grande para sostener la cobertura permanente sin más aportaciones. La reserva, a su vez, sigue creciendo por los rendimientos que se le siguen acreditando.

Muchas veces el vida pagos limitados lo venden como un plan de ahorro flexible y en cierto sentido lo es, porque puedes usar los valores garantizados. Aunque esa flexibilidad llega después de varios años, no desde el inicio.

El problema es que lo venden con proyecciones de inflación que son engañosas y que te explicaré en la siguiente columna, cuando hable de los seguros dotales (el esquema es similar).

El seguro ordinario de vida o el vida pagos limitados es un producto adecuado para las personas que realmente necesitan una cobertura vitalicia: cuando la dependencia económica no tiene fecha de vencimiento. Por ejemplo: si tienes un hijo con discapacidad que siempre va a depender de ti, entre otros posibles escenarios. Ahora bien: si no necesitas cobertura de por vida, hay alternativas mucho más eficientes

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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