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¿Socio o acreedor? Cómo funcionan las acciones y los bonos corporativos en México
Las acciones y los bonos corporativos permiten invertir en una empresa, pero funcionan de manera distinta; cada instrumento ofrece distintas posibilidades de rendimiento y riesgo, y exige condiciones particulares.
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Las acciones y los bonos corporativos permiten invertir en una empresa, pero funcionan de manera distinta. Francisco Romano, director de Mercados de Capital de Deuda de Actinver, explicó que comprar acciones implica adquirir una parte de la compañía, con posibilidad de obtener rendimientos y ganancias de capital. Con los bonos corporativos, en cambio, la persona presta dinero a la empresa para financiar sus operaciones y recibe intereses.
La elección entre ambos instrumentos depende de factores como los objetivos financieros, el horizonte de inversión, la tolerancia al riesgo y la necesidad de disponer del dinero.
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¿Ser socio o acreedor de una empresa?
Cuando una persona compra acciones de una compañía, adquiere derechos patrimoniales que pueden generar beneficios económicos, como la apreciación de los títulos o las utilidades generadas a través de dividendos, explicó Alik García, subdirector de Análisis Bursátil en VALMEX Casa de Bolsa.
Quien compra un bono corporativo adquiere un título de deuda y se convierte en acreedor de la empresa. Yazmín Matus, subdirectora de Mercados de Deuda en la misma institución, detalló que estos recursos financian las actividades de la compañía a cambio de una ganancia durante un plazo determinado.
La empresa se compromete a devolver el capital al vencimiento y a pagar los intereses conforme a las condiciones pactadas. A diferencia de los accionistas, sus pagos no dependen del precio de una acción ni de la distribución de dividendos.
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¿Cómo ganas dinero y qué riesgos asumes?
En las acciones hay dos fuentes principales de rendimiento: la plusvalía, cuando el precio de venta supera al de compra, y los dividendos, que distribuyen parte de las utilidades de la empresa.
Francisco Romano señaló que las acciones ofrecen potencial de crecimiento y mayores ganancias a largo plazo, pero también exponen al inversionista a fluctuaciones de precio y pérdidas de capital. “Así como se puede ganar, también se puede perder”, dijo.
Según el especialista, el precio de las acciones depende de los resultados financieros, las perspectivas de crecimiento y las condiciones y expectativas del mercado. Un desempeño desfavorable puede reducirlo, afectar el rendimiento y hacer incierto el plazo para recuperar la inversión.
En los bonos corporativos, la emisión define el plazo y la forma de pago: algunos cubren intereses periódicos y no concentran todo al vencimiento. Según Yazmín Matus, los más comprados suelen vencer a cinco o 10 años, aunque hay opciones más cortas y más largas.
De acuerdo con la especialista, es posible vender el bono antes de su término para obtener liquidez, pero implica el riesgo de recibir un precio menor al de la compra.
La tasa de referencia y la calificación crediticia son factores que influyen en el rendimiento de los bonos corporativos. Entre las referencias utilizadas está la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio de Fondeo, o TIIE de Fondeo, publicada por el Banco de México. La calificación crediticia de la empresa es una evaluación emitida por Instituciones Calificadoras de Valores, como Fitch México, S&P Global Ratings o Moody’s de México.
De acuerdo con la subdirectora de VALMEX, las empresas ofrecen una tasa superior a la referencia; la diferencia puede ser mayor o menor según su calificación crediticia.
"Si una compañía tiene una calificación crediticia alta puede conseguir financiamiento a un costo menor. En cambio, si su calificación se deteriora, los inversionistas podrían exigirle un rendimiento más elevado para prestarle dinero", comentó Yazmín Matus.
Calificaciones altas, como AAA, AA o A, indican menor riesgo de incumplimiento y suelen asociarse con rendimientos menores. Calificaciones más bajas, como B o CCC, reflejan mayor riesgo y pueden implicar tasas más altas para atraer inversionistas.
Los acreedores tienen prioridad sobre los accionistas: una empresa puede pagar el capital y los intereses de sus bonos y no contar con recursos para repartir dividendos.
¿Qué revisar antes de invertir?
Para Alik García, antes de comprar acciones, conviene estudiar el desempeño financiero de la empresa y sus perspectivas de crecimiento. Los estados financieros y análisis elaborados por analistas bursátiles pueden ayudar a entender cómo evoluciona el negocio.
Antes de comprar bonos conviene revisar la solvencia del emisor: su calificación crediticia, nivel de deuda, capacidad para pagar intereses y qué tan atractiva es la tasa frente al mercado.
Para invertir en acciones, bonos o ambos, es indispensable entender si se adquiere una participación en la empresa o un título de deuda, y evaluar si el instrumento corresponde a los objetivos y necesidades personales. “La regla de oro es nunca invertir en un instrumento que no se entiende”, dijo el subdirector de Análisis Bursátil en VALMEX.
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