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¿Cómo planear tus próximas vacaciones sin endeudarte?
Joan Lanzagorta | Patrimonio
Muchas familias en México aprovechan el verano para salir de vacaciones. Los niños terminaron el ciclo escolar, el clima es agradable y eso hace que sea uno de los momentos más propicios en el año.
Sin embargo, la gran mayoría tiene que endeudarse para pagarlas. Hoy se pueden comprar paquetes vacacionales, boletos de avión e incluso noches de hotel a meses sin intereses, aunque no siempre es el caso. Usamos ese mismo patrón al que nos hemos acostumbrado tanto: comprar hoy, después vemos cómo lo pagamos.
Eso es, simple y llanamente, comprometer nuestro ingreso futuro. Parte de lo que ganaremos en los próximos meses será para pagar lo que ya disfrutamos y no estará disponible para otras cosas.
Esta es una de las razones por las que mucha gente se siente tan apretada y estresada: le cuesta trabajo llegar a fin de mes. Porque no es algo aislado, sino un patrón. Y para muestra basta un botón: en poco tiempo vendrá el regreso a clases, habrá que comprar uniformes y útiles escolares, y eso implicará recurrir, nuevamente, al financiamiento. Así sucesivamente.
La realidad es que ya sabemos que tendremos estos gastos y, por ende, los podemos planear con bastante anticipación. Aunque claro, hacerlo es difícil cuando uno todavía está pagando los del año pasado, además de lo que se compró durante El Buen Fin, los regalos de navidad, etc. El efecto en nuestro bolsillo dura muchísimo tiempo.
Salir de esto no es fácil porque implica, en primer lugar, darnos cuenta. Y entonces, cambiar nuestra manera de pensar.
¿Te puedes imaginar qué padre sería que cuando llega el momento de pagar algo, simplemente tuvieras el dinero listo para hacerlo, sin tener que recurrir al crédito? Cero preocupaciones y estrés.
Eso es, en otras palabras, pagar hoy (ahorrar) y comprar después. Darle la vuelta a la tortilla. Dejar de vivir por detrás (depender del ingreso futuro para pagar lo que compramos hoy) y en cambio, planear y usar parte del dinero que ganamos hoy, para cubrir nuestras necesidades y los gustos que nos queramos dar en el futuro.
Porque esos gastos, que hacemos cada año, se pueden planear. Los podemos preparar para que cuando lleguen, el dinero esté ahí, disponible.
Esta es la receta para manejar todos los gastos irregulares: el pago anual del predial, regalos de cumpleaños o navidad, primas de seguros, inscripciones escolares, entre muchos otros. Porque como se dice popularmente: de poquito en poquito, se llena el botecito. Es más fácil partirlos en pequeños pedazos, manejables, que tener que asumirlos de sopetón y hasta por sorpresa, porque se nos olvidó que venían.
Desde luego, esto no se logra de un día para otro. Toma tiempo, especialmente si hoy tenemos deudas y mensualidades que pagar, ya que como vimos, nuestro flujo de efectivo está limitado y eso nos impide separar dinero para el gasto del siguiente año. Por eso salir de deudas, aun cuando sean a meses sin intereses, se convierte en prioridad. Para liberar ese flujo que nos permita mirar y construir hacia adelante.
El manejo de los gastos irregulares es uno de los aspectos más importantes de cualquier plan de gastos que, como hemos visto en otras ocasiones, es en esencia un ejercicio de priorizar. Cada vez que recibimos dinero, nos hacemos esta pregunta: ¿qué es lo que necesito que este dinero haga por mí, antes de que me vuelvan a pagar? Lo vamos asignando según su importancia, aunque si hay compromisos, primero habrá que cubrirlos.
Cuando nos libramos de ellos y podemos, finalmente, decidir sobre la totalidad del dinero que recibimos, el cinturón está mucho menos apretado. Sentimos más libertad y esa es una gran motivación para salir adelante.
En este espacio he comentado que eso mismo hice cuando terminé de pagar mi primer coche. Simplemente continué mis pagos, pero no a la financiera, sino a mí mismo: a una categoría llamada “cambio de auto”. Ese fondo se llenó cuando mi carro seguía estando en muy buenas condiciones, lo que me dio flexibilidad para usar parte de ese dinero (el excedente) en cumplir un sueño. Los demás autos que he tenido los he pagado de contado.
Si te das cuenta, en realidad es hacer exactamente lo mismo, pero en distinto orden: en lugar de comprar hoy y pagar después, pagas hoy y compras después. Eso hace toda la diferencia.
Así que si te vas a endeudar este año por tus vacaciones de verano, disfrútalas al máximo pero no eches esto en saco roto. Págalas lo más rápido que puedas y enfócate en construir, a partir de entonces, un mejor camino.