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El peligro de las proyecciones de rendimiento
Joan Lanzagorta | Patrimonio
En mi columna anterior te expliqué cómo una proyección hecha con una tasa nominal termina en una cifra que se ve muy grande, pero que en realidad, en términos reales, en pesos de hoy, representa mucho menos.
Sin embargo, esas proyecciones son las que usan todos los agentes y asesores para venderte productos financieros. ¿Sabes por qué? Porque la gente se va con la finta. La mente humana tiende a pensar en esas cantidades futuras (a recibir dentro de 30 o 40 años) como si tuvieran el mismo poder adquisitivo que tienen hoy. Pero no es así, por el efecto de la inflación.
Por ejemplo, cuando yo empecé a trabajar ganaba 2,750 pesos libres de impuestos y con eso me alcanzaba apenas para pagar la renta y darle de comer a mi esposa y a mi hija recién nacida. Hoy necesitaría ganar más de 20,000 pesos para poder comprar lo mismo. Y cuando me retire, esa cantidad será casi del doble.
Eso es lo que hace la inflación.
Supón que hoy ganas 400,000 pesos al año y un agente de seguros te propone: "tú ahorras 50,000 cada año, esa cantidad la actualizas con la inflación". La inflación esperada es del 4% anual. En 35 años tú vas a haber aportado 3,682,611.24 en total, pero vas a recibir 7,291,559.85, que es casi el doble de lo que aportaste, garantizado, sin riesgo, porque es un seguro.
Parece un negociazo. Tú piensas que con esos más de 7 millones que vas a recibir dentro de 35 años ya la hiciste. Te sobra para vivir un buen retiro.
Pero no es así. Bajo ese mismo supuesto de inflación, esos 7 millones van a tener el mismo poder adquisitivo que hoy tienen 1,850,000 pesos. No te va a alcanzar, en absoluto.
Sí es un producto que te regresa todo lo que aportaste, actualizado con la inflación y además te da una pequeña ganancia en términos reales, de alrededor de 0.3% anual. Además, durante esos años tu familia tuvo una protección por fallecimiento e invalidez.
Pero no hace crecer tu patrimonio. Es protección, no inversión. Aunque lo venden como inversión.
Hoy pasa lo mismo con planes de retiro que se promueven en todos lados como indexados al S&P 500. Seguramente has oído el argumento de venta: el S&P 500 ha dado históricamente un 11% anual. En realidad, entre 1928 y 2026, el rendimiento nominal anualizado de ese índice, reinvirtiendo dividendos, fue de 10.21%. El promedio aritmético simple es un poco más alto: de ahí sale la cifra del 11% que aparece en las presentaciones.
Pero ese número es nominal. El rendimiento real del mismo periodo, ya descontada la inflación estadounidense, fue de 6.94% anual. Que sigue siendo excelente y sí logra un crecimiento significativo del patrimonio a largo plazo.
Pero eso no es lo que tú vas a recibir si inviertes ahí. Primero porque el producto no replica exactamente el índice (genera rendimientos inferiores), y además cobra comisiones por administración mayores al 1.5% anual.
En el mejor de los casos tu rendimiento real (tomando en cuenta la inflación), ya descontando esas comisiones, será del 4% anual. Pero te lo proyectan y te lo venden con el 11%.
La realidad será muy distinta de la que te dijeron y te puedes quedar muy lejos de lo que realmente necesitas en tu retiro.
Por ejemplo, con un ahorro de 50,000 pesos al año durante 30 años, actualizado con la inflación, la proyección al 11% nominal termina en 14.2 millones de pesos. Con el poder adquisitivo de hoy serían 5.8 millones. Usé una inflación del 3% anual, la histórica de Estados Unidos, porque el S&P 500 es una inversión dolarizada.
Pero como dije, en realidad recibirás un rendimiento, después de comisiones, de alrededor del 4% real. Es decir, realmente obtendrás 2.9 millones de pesos. Básicamente la mitad de lo que pensabas.
Esa es la razón por la que las proyecciones son tan peligrosas y por la que siempre prefiero hacerlas con supuestos de rendimiento real, después de comisiones, no nominal.
No podemos saber cuál va a ser la inflación futura. Pero sí podemos saber cuánto ha sido el rendimiento real (después de inflación) de las distintas clases de activos. De benchmarks como el S&P 500 o de índices globales mucho más amplios como el FTSE Global All Cap Index.
Aunque rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros, esas cifras históricas son la única base que tenemos para saber cuál es el rendimiento esperado, en términos reales, de un portafolio de inversión.
Al usar rendimientos reales, mi proyección genera números que tienen el mismo poder adquisitivo de hoy. Eso hace una gran diferencia.