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Finanzas Personales

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Cuatro de cada 10 familias tienen "serias dificultades" para llevar alimentos a su mesa

La Anpec asegura que cerca de 15 millones de hogares padecen más los estragos de la inflación, particularmente la alimentaria, que avanza a casi el doble que la observada a nivel general. 

La inflación en alimentos crece 8.29%, asegura el pequeño comercio.

Cuatro de cada 10 familias tienen "serias dificultades" para sobrellevar su manutención, fenómeno que se agudiza con el encarecimiento de los alimentos, dice la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec).

Esto implica que alrededor de 15 millones de hogares padecen para llevar a sus mesas viandas con alimentos de la mayor calidad nutricional posible.

Cuauhtémoc Rivera, presidente de Anpec, destacó que la inflación alimenticia crece casi al doble que la nacional, lo cual afecta a los estratos sociales más bajos, quienes destinan la mayor proporción de sus ingresos a ese fin.

Mientras la inflación general está en 4.45%, la alimentaria se encuentra en 8.29% a tasa anual, casi al doble, afectando principalmente a las familias que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de comida, pegando con mayor fuerza a la población rural”, expuso.

La Anpec señaló que el costo de la alimentación se mantiene como el principal golpe al bolsillo de los hogares y dijo que, de acuerdo con Inegi, una persona requiere alrededor de 2,600 pesos mensuales para cubrir su alimentación básica. Si se considera que las familias mexicanas están integradas en promedio por cuatro personas, un hogar necesita destinar al menos 10,400 pesos mensuales solamente para comer.

¿Se esperan mayores niveles de pobreza?

Recientemente, Banamex dio a conocer que la inflación acumulada en 2026 golpeó con más fuerza el bolsillo de los hogares de menores recursos, ante una persiste alza en rubros como frutas y verduras, lo cual es una "mala noticia" para los niveles de pobreza del país.

La inflación acumulada a marzo de 2026 fue de 1.5%, pero para el sector de la población con el rango más bajo de gasto fue de 1.7 por ciento. En cambio, en aquellos con mayores recursos, la tasa fue de 1.6 por ciento.

“El hallazgo de una inflación relativamente mayor para los ingresos bajos es una mala noticia para la evolución de la pobreza, ya que implica una pérdida real de poder adquisitivo para los más vulnerables, contribuyendo a una mayor desigualdad en el corto plazo”, señaló Paulina Anciola, analista del grupo financiero.

La inflación actúa de forma similar a un impuesto al consumo, por lo que los hogares con menores recursos destinan una mayor parte de su ingreso al consumo (es decir que ahorran muy poco), mientras que los de mayores recursos destinan una menor proporción y, por ende, pueden ahorrar más.

Además, generalmente, los hogares en los deciles más bajos de ingreso y gasto suelen ser más vulnerables a los procesos inflacionarios, porque mantienen una alta proporción de sus recursos en efectivo y carecen de acceso al sistema financiero formal, lo que limita sus alternativas para protegerse de la erosión de sus ingresos provocada por la inflación.

fernando.franco@eleconomista.mx

Periodista económico

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