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¿Cuánto ganas realmente? (Parte 1 de 2)
Joan Lanzagorta | Patrimonio
La mayoría de las personas sabe muy bien cuánto gana al mes. Lo que casi nadie sabe es cuánto gana en realidad.
El sueldo nominal que aparece en tu recibo o en tu contrato de trabajo es solo una parte de lo que la empresa verdaderamente invierte en ti.
Pero en realidad ganas mucho más. Tienes prestaciones como aguinaldo, vacaciones, seguridad social, ahorro para vivienda y retiro, así como otros beneficios que pueden ser muy valiosos. Dependiendo de tu nivel y de la compañía donde trabajas, todo esto puede representar entre un 20% y un 35% del sueldo nominal. A veces incluso bastante más. Esto es lo que se conoce como compensación total.
Alguna vez recibí una propuesta de trabajo que a primera vista parecía muy atractiva, con un sueldo 50% mayor al que tenía. Pero al analizar el paquete completo, me di cuenta que la diferencia en compensación total era mínima: las prestaciones eran considerablemente menores. Además en la empresa actual estaba contento y en una trayectoria ascendente, lo cual también tiene valor. Declinar esa oferta fue una gran decisión.
Tiempo después, cuando uno de mis colaboradores me presentó su renuncia por una oferta aparentemente mejor, le ayudé a hacer el mismo ejercicio. Se iba a ir por mucho menos de lo que pensaba.
Entender tu compensación total es sencillo. El punto de partida es entender y cuantificar tus prestaciones.
Empecemos por el aguinaldo, que por ley corresponde, como mínimo, a 15 días de sueldo nominal. Pero hay compañías, incluso el gobierno, que pagan más.
Luego está la prima vacacional, que por ley es el 25% del salario correspondiente a los días de descanso que te otorgan. Algunos empleadores pagan más: 50%, 80% o incluso el 100% y además ofrecen más días de vacaciones que el mínimo legal. No es lo mismo trabajar en un lugar que te da doce días de vacaciones con prima del 25% que en uno que te da veinte días con prima del 100%. La diferencia, tanto en valor monetario como emocional, puede ser considerable.
El fondo de ahorro es una prestación que también ofrecen muchas compañías y que representa dinero adicional, ya que el empleador aporta la misma cantidad que te descuentan. Ese dinero — lo que tú aportaste y lo de la empresa — te lo entregan una vez al año, con sus rendimientos, que además están exentos de ISR.
Algunas empresas también ofrecen un plan complementario de pensiones. A diferencia del fondo de ahorro, aquí la participación del empleado es voluntaria. Pero casi siempre vale la pena, ya que por lo general, el empleador iguala, total o parcialmente, lo que el trabajador decide aportar, hasta cierto límite. No participar equivale a rechazar dinero que te están regalando y los rendimientos que a su vez genera. Esto puede convertirse en muchísimo dinero a largo plazo. Si tu compañía lo ofrece, no lo ignores. No dejes dinero sobre la mesa.
Hay entidades que otorgan vales de despensa a todos sus empleados. Algunas — cada vez menos — tienen comedor con precios subsidiados o dan vales de restaurante. Dado que estos vales tienen tratamiento fiscal favorable dentro de ciertos límites, su valor neto es mayor a que si te lo dieran en salario gravado.
También debes considerar los planes de compensación variable, como los bonos por objetivos. Aunque no es un ingreso garantizado, porque dependen de resultados tanto tuyos como de la compañía, pueden ser significativos. Hay posiciones donde el bono puede representar un 25% o más del ingreso total anual. Eso cambia completamente el cuadro de la compensación total.
En determinados niveles y sectores, la prestación de automóvil puede formar parte del paquete. Pero aquí hay esquemas muy distintos y su valor no es tan fácil de cuantificar. Algunas compañías compran ciertos modelos y los asignan al personal para su uso. Otras pagan arrendamiento y permiten al empleado comprarlo al final del periodo a un valor residual. Pero también están los gastos relacionados: hay quienes reembolsan gasolina, mantenimiento, tenencia y seguro. Otros no. Algunos dan un "bono de auto" para hacer frente a esos gastos.
Al evaluar otra oferta laboral, es importante entender bien cómo funciona esta prestación porque en ocasiones las diferencias son muy significativas. Un compañero que se fue de director a otra organización — un ascenso y un incremento considerable en sueldo — me contó que aunque estaba a gusto, le molestaba mucho que su nueva compañía no cubriera ningún gasto relacionado con el auto, ni siquiera la tenencia, aun cuando el vehículo estaba a nombre de ellos.
Estas no son las únicas. En la segunda parte hablaré de otras que mucha gente no reconoce como parte de su ingreso - y que pueden ser igual de relevantes.