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Finanzas Personales

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Los productos derivados

Usados de manera correcta pueden beneficiar a quien los utiliza, pero cuando se abusa pueden causar pérdidas.

¿Qué son realmente los productos derivados? Poca gente podría contestar a esta pregunta de manera correcta. Podemos decir que los derivados son contratos financieros que nos permiten comprar o vender (cobrar o pagar) un activo (o cantidad) determinado dependiendo del comportamiento de ése u otro activo determinado. Pero la definición no es lo importante, sino el uso que se les da, lo que nos da a entender lo que realmente son los derivados.

Los derivados usados de manera correcta pueden beneficiar a quien los utiliza, pero como hemos visto, cuando se abusa en su uso, pueden llegar a causar grandes pérdidas. La historia de los derivados se remonta siglos atrás, pero se puede hablar de ellos de manera organizada a partir del siglo XIX. Su inicio se da en Estados Unidos, lugar en donde se crea un mercado de materias primas llamado Chicago Board of Trade. En ese mercado los agricultores garantizaban tanto precio como cantidad de venta de un producto con los comerciantes de la época. Así, los agricultores podían estar seguros de que su cosecha iba a generarles las utilidades suficientes para cubrir sus necesidades de trabajo y de vida.

Para entender esto veamos un ejemplo. Un productor de maíz aseguraba vender 10 toneladas a 1,000 dólares la tonelada, esto le garantizaba cobrar 10,000 dólares por su trabajo.

El productor necesitaba al menos 10,000 dólares para poder realizar otra cosecha, vivir y obtener ganancias, por lo que con este contrato garantizaba subsistir un año más. Si el productor lograba vender más maíz, esto sólo le generaría más utilidad, ya que su necesidad primaria fue cubierta con el contrato realizado.

Fue hasta 1970 que los derivados financieros comenzaron a operarse y a partir de ahí se fueron creando cada vez productos más complejos.

Hoy en día podemos ver que la correcta utilización de los derivados puede dar grandes beneficios a una empresa. Como muestra tenemos el caso de Pemex, que cada año cierra una cobertura sobre el precio del petróleo en la cual garantiza un precio mínimo de venta por barril durante un año.

Con esta cobertura, el gobierno mexicano tiene certidumbre en los ingresos de Pemex y se facilita realizar el presupuesto de egresos de cada año.

Los derivados también se pueden utilizar para inversiones, tal es el caso de los productos estructurados. En ellos se puede tener derivados que repliquen el rendimiento de algún activo, pero si el activo pierde el derivado, limita esa pérdida.

Para que quede más claro: se puede invertir en un producto estructurado que pague un beneficio si el tipo de cambio sube, pero, si el tipo de cambio baja, el producto protege el capital invertido al inicio. Esto sólo se logra gracias a la utilización correcta de un derivado que permite generar utilidades, pero no pérdidas.

Si entendemos bien el funcionamiento de los derivados, éstos pueden ayudarnos a garantizar ventas, cubrir riesgos, generar utilidades o limitar pérdidas. Al final sólo hay que entender que el fin último de los productos es cobertura o inversión, no especulación.

El autor es: Asset Management. VP Productos Estructurados en BBVA Bancomer.

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