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¿Inculcar el ahorro es posible?
Una persona que ha tenido experiencias positivas con el rendimiento de sus inversiones tiende a ahorrar más en el futuro que alguien con experiencias negativas.
Fomentar la cultura de ahorro en nuestros hijos es una recomendación frecuente que se hace a los padres de familia. Pero la realidad es que son pocos los que toman algún tipo de iniciativa consistente y sostenida para hacerlo (y no me incluyo entre ellos).
Por si fuera poco, se nos dice reiteradamente que sólo se puede educar con el ejemplo, por lo que si no tenemos frente a nuestros hijos conductas y acciones cotidianas que reflejen una visión de ahorro y previsión, todo lo que hagamos no tendrá un impacto real en formarles el hábito de ahorro.
Si esto opera así, parecería que los hijos de la mayoría de las personas están irremediablemente condenados a no saber y no querer ahorrar o, por lo menos, a no saberlo hacer de manera constante y sostenida.
Una serie de trabajos de investigación conducidos en el 2008 por economistas de las universidades de Yale y Harvard, presentaron una conclusión que puede apoyarnos a crear mecanismos que realmente contribuyan a forjar en nuestros hijos la tan anhelada visión de previsión y ahorro.
Los expertos encontraron que la experiencia pasada como ahorrador determina de forma importante en un inversionista su nivel de ahorro futuro. Así, por ejemplo, una persona que ha tenido experiencias positivas con el rendimiento de sus inversiones tiende a ahorrar más en el futuro. En sentido contrario, una persona que ha tenido experiencias negativas o no positivas con el rendimiento obtenido por su ahorro tiende a generar patrones de menor ahorro en el futuro.
Esta conclusión, que parecería evidente, es muy relevante porque la investigación demostró que los niveles de ahorro tenían mayor afectación por este fenómeno que el que tienen por otras razones, que en la economía clásica explican el ahorro, como son el nivel esperado de las tasas de interés, la volatilidad de las inversiones y las expectativas sobre el comportamiento general de la economía. De esta manera, volviendo a la pregunta original acerca de si podemos realmente crear un hábito de ahorro en los niños, la respuesta es: si creamos en nuestros hijos cuando son niños experiencias claramente positivas asociadas con el ahorro, estaremos fomentado las bases para una conducta continuada de ahorro en el futuro.
Podemos crear Cetes familiares
Un ejemplo de estas experiencias puede ser crear una meta de ahorro obligatoria, construida con una proporción de dinero que les asignemos semanal o mensualmente y que asociemos ese esfuerzo de ahorro con un beneficio o rendimiento futuro en términos que le resulten comprensibles, claros y, sobre todo, relevantes para el niño (de poco servirá decirle a nuestro hijo de siete años que ha obtenido un rendimiento real anualizado de 2.5%, cuando lo que quiere es una nueva consola de videojuego).
Esto se puede alcanzar si le decimos: Tú vas a ahorrar una tercera parte de lo que te doy como asignación semanal y dentro de seis meses, por cada dos pesos que hayas ahorrado, yo te daré otro peso y podrás comprarte el regalo equis , el cual determinamos con él desde el inicio del ahorro.
Este esquema de una especie de bono cupón cero o Cete familiar , aunque pagará un rendimiento muy alto, estará creando en la mente del niño una visión positiva del beneficio de postergar el gasto para obtener una recompensa relevante en el futuro.
Aunque como padres estaremos pagando una tasa de retorno muy alta (como si nuestro hijo estuviera comprando deuda del gobierno griego), bien vale la pena este subsidio si podemos crear en su mente una visión positiva que incidirá en su conducta futura como ahorrador. Es muy importante que le cumplan lo pactado y a tiempo a su hijo o el efecto será, claramente, el opuesto al que buscaban. De esta manera estarán creando condiciones adecuadas para el hábito del ahorro de sus hijos, aun cuando ustedes mismos no necesariamente las tengan cotidianamente presentes.
*El autor es Director Comercial de Mercadotecnia de Mexicana de Becas, Fondo Educativo y especialista en Economía Conductual.