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Remesas caen en 23 de las 32 entidades mexicanas
Las alzas en remesas se observaron en Baja California, Campeche, Guerrero, Oaxaca, Morelos, Yucatán, Puebla, Zacatecas y Veracruz.
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El ingreso por remesas, que es la variable macroeconómica que se ha constituido como una fuente importante de recursos para los hogares mexicanos receptores, principalmente para el consumo y manutención, sufrió resultados negativos en la mayoría de los estados durante el año pasado.
De acuerdo con datos de Banco de México, las remesas en el país sumaron 61,791 millones de dólares en todo el 2025, monto que significó una caída de 4.6% anual.
Este resultado derivó de la diminución anual en 23 de las 32 entidades federativas del territorio nacional. Las contracciones más pronunciadas se presentaron en Estado de México (-20.4%), Ciudad de México (-17%), Sinaloa (-16.6%), Sonora (-14.1%) y Tabasco (-13.5 por ciento).
De hecho, los seis estados que más remesas captaron registraron bajas: Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Chiapas, Ciudad de México y Estado de México, que en conjunto representaron 44.9% del total nacional.
En tanto, las alzas se observaron en Baja California, Campeche, Guerrero, Oaxaca, Morelos, Yucatán, Puebla, Zacatecas y Veracruz.
Para Banorte, las remesas seguirán enfrentando retos por temas migratorios en el primer trimestre del 2026, aunque otros determinantes podrían retomar un papel más relevante.
“Consideramos tres ejes clave para los flujos de remesas en el corto plazo. Los dos primeros serán de orden estructural, siendo la actividad económica y el desempeño del mercado laboral en Estados Unidos. Sin embargo, el tercer eje constituye las acciones de control migratorio, lo que seguirá teniendo un efecto directo en la comunidad migrante, sus ingresos y envíos de recursos hacia México”, reporta el grupo financiero.
Sobre el mercado laboral, señala que será relevante la posible escasez de mano de obra en sectores específicos ante proyecciones de migración neta más moderada hacia Estados Unidos.
“Las cifras oficiales muestran que en 2025 la población migrante aumentó casi 1.3 millones de personas (contra 2.8 millones en 2024). Para 2026, las estimaciones marcan un aumento de solo 321,000. Así, el posible exceso de demanda laboral en sectores como construcción, hospitalidad y agricultura podría exacerbarse”, ahonda Banorte.
Sumado a esto último, la industria lechera ha sido la más reciente en advertir que su sector depende de la mano de obra migrante. Se estima que 70% de la fuerza laboral de las granjas lecheras de Wisconsin depende de este grupo poblacional.
En este contexto, los analistas creen que se podrían materializar: (1) Menores tasas de desempleo para migrantes, incluso pudiendo recibir salarios más altos; y (2) la posible implementación de medidas federales para la emisión de visas de trabajo para intentar solventar la falta de trabajadores. En ambos casos el resultado podría favorecer el flujo de remesas.