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Yucatán, un gran destino que vuela alto
Yucatán ya suena en las grandes ferias turísticas internacionales y ese vuelo difícilmente se detendrá.
Mérida, Yucatán. Foto: Shutterstock
Una tarde, en sus tiempos de alcalde de Mérida y previo a la gran celebración del impresionante Festival de Las Ánimas, Mauricio Vila, bebía agua y hablaba de su interés porque Yucatán fuera un gran destino turístico de México y que en sus calles la gente pudiera caminar con gusto y disfrutar de sus atractivos.
En su vida profesional ha apostado por integrar equipos de trabajo con expertos y, sobre todo, escucharlos. En ese tiempo lo hizo y Mérida despuntó turísticamente, pero había mucho más que hacer por la entidad.
Pasó el tiempo y como gobernador optó por Michelle Fridman para hacerse cargo de la Secretaría de Fomento Turístico de Yucatán (Sefotur). Michelle es una reconocida experta en el tema que ha enfrentado polémicas como funcionaria (algunas de ellas perviven en la web).
Más allá de eso, mal se haría en no reconocer a dónde ha puesto a Yucatán junto con sus colaboradores: en un destino que está en la mente de los turistas nacionales e internacionales con una amplia gama de productos turísticos y una excelente hospitalidad y gastronomía (bien se haría en hacer de las deliciosas marquesitas un producto-embajador turístico, sobre todo porque en la CDMX ahora mismo tienen gran demanda).
Yucatán ya suena en las grandes ferias turísticas internacionales y ese vuelo difícilmente se detendrá.
La entidad cuenta con 14 rutas nacionales y seis internacionales en operaciones regulares que conectan con Houston, Miami, Dallas o Toronto, por ejemplo. En el aeropuerto de Mérida, en el 2022, VivaAerobus estableció una base de operaciones por el potencial que miró en el destino.
Y como la necesidad de medir lo que se hace para mejorar es una prioridad, en la Sefotur se publica desde el 2008 un Informe mensual sobre los resultados de la actividad turística en el estado de Yucatán, el cual es digno de ser reproducido a nivel nacional. Ahí puntualmente se registran datos y acciones.
En el informe de febrero se refiere que llegaron 206,447 visitantes a pernoctar en Mérida, Valladolid, Chichén Itzá, Uxmal e Izamal (de los cuales el 77.3% fueron nacionales), lo que representó un incremento del 1.7%, en relación con igual mes del 2023.
Lamentablemente el Tren Maya no logró entrar a las cercanías del centro histórico de Mérida, pero las externalidades positivas serán evidentes en el mediano plazo.
En los próximos días, en el Tianguis Turístico de Acapulco, Michelle Fridman hará lo que ha hecho los últimos años: Promover Yucatán, el bonito estado que hay que visitar. La cultura Maya está ahí y hay que conocerla. Se recuerda que en el 2021 la entidad fue sede del Tianguis Turístico (quienes estuvieron destacan todavía la buena organización).
Como en toda administración pública hay brillos y sombras. Como en toda administración pública los resultados (reales) son los que hablan. Como en toda administración pública, final es una palabra que se conoce desde el comienzo. Y el final ya no está lejano.
Pese a todo, es real el posicionamiento de Yucatán como un destino a visitar obligada y gozosamente. Por eso llama la atención que (el 22 de marzo) una vez más llegara al correo electrónico de los reporteros especializado de turismo un mail que fue reenviado ayer a este espacio y que dice:
Estimado amigo periodista, estamos a pocos días del esperado Tianguis Turístico 2024 y Yucatán quiere agradecer nuevamente tu apoyo en cuanto a la cobertura y publicación de las diferentes actividades y eventos que realizará durante este magno evento, en los que, al registrar tu asistencia, podrás participar en el sorteo de un viaje doble a este hermoso destino.
¿De verdad esa estrategia le aporta algo al arduo, orgánico y exhausto trabajo que hacen día a día en la Secretaría?
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Por cierto: De último momento se subieron al Tianguis Turístico de Acapulco dos patrocinadores que llaman la atención: Mexicana de Aviación y Camasha, que es “una marca mexicana que nace de la búsqueda de enaltecer el trabajo artesanal de distintas etnias que hay en México y en otras culturas, convirtiéndolas en prendas de alta costura con las últimas tendencias de la moda en prendas de lino y materiales naturales”. Muy bien. Esperemos que en el primer caso se transparente lo que harán y sobre el segundo digan, sin tantita pena, quiénes portarán las bonitas guayaberas y cuántas son.
alejandro.delarosa@eleconomista.mx