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El otoño no solo cambia el clima, también nuestra manera de vivir nuestros días

Hay una parte del otoño que ocurre sin que la notemos de inmediato. No es solo la temperatura o el color de los árboles, también aparece en nuestros horarios, en el descanso y en la forma en que empezamos a elegir qué hacer.

Imagen ilustrativa tomada de Magnific.

El 22 de septiembre comienza oficialmente el otoño en el hemisferio norte. Ese día ocurre el equinoccio, cuando el Sol se encuentra sobre el ecuador y la duración del día y la noche es prácticamente equivalente.

La cantidad de luz que recibimos durante el día está relacionada con nuestro ritmo circadiano, el sistema que ayuda a regular nuestros ciclos de sueño y vigilia. Una revisión científica que analizó 17 estudios realizados en 14 países encontró una tendencia a dormir más durante el otoño, alrededor de 12 minutos por encima del promedio anual. 

Imagen ilustrativa tomada de Magnific.

Cuando cambia la estación, cambian los planes

Y si cambia nuestro ritmo, también puede cambiar la manera en que usamos el tiempo libre. El otoño abre espacio para otros planes y modifica la relación con los espacios. Las temperaturas más moderadas hacen atractivos algunos planes al aire libre y actividades que se disfrutan sin depender tanto de la luz del día.

Incluso el cielo ofrece una razón para mirar hacia arriba. Con las noches cada vez más largas, observar las estrellas puede convertirse en uno de esos planes sencillos que recuperamos cuando el calendario cambia. Por ejemplo, la NASA destaca varios eventos astronómicos, entre ellos la Luna de la Cosecha y una noche internacional dedicada a observar la Luna.

También cambia nuestra forma de disfrutar

El otoño no nos obliga a modificar nuestra rutina, pero sí puede ser una oportunidad para hacer algo diferente con nuestro tiempo. Recuperar una actividad pendiente, conocer un sitio nuevo o simplemente reservar una tarde para nosotros también forma parte de aprovechar la temporada.

Esa búsqueda de nuevos planes puede ir más allá de un restaurante o una salida ocasional. Una escapada corta, una experiencia cultural o una actividad relacionada con el bienestar pueden darle otro sentido a nuestros días.

Imagen ilustrativa tomada de Magnific.

Ahí es donde los beneficios de Club El Economista pueden acompañar la temporada. En lugar de pensar en ellos únicamente como descuentos, pueden convertirse en una forma de descubrir planes que quizá no estaban en el radar.

Esta temporada puedes aprovechar opciones como: 

  • Restaurantes para probar nuevos sabores, desde propuestas casuales hasta experiencias gastronómicas especiales.
  • Entretenimiento y Tiquetazo para elegir obras, experiencias inmersivas y otros planes culturales.
  • Hospedaje para convertir un fin de semana en una escapada y encontrar espacios pensados para descansar.
  • Bienestar para dedicarle tiempo al cuidado personal y ser la mejor versión de ti mismo.

Una temporada para salir de la rutina

Al final, el otoño no se trata solamente de que bajen las temperaturas o de que los días tengan menos luz. También puede ser un buen momento para hacer planes distintos, recuperar actividades pendientes y descubrir nuevas formas de disfrutar el tiempo.

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