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México profundizó su integración productiva con Estados Unidos en 6 años del T-MEC: Imco

México profundizó su integración productiva con Estados Unidos en los seis años que lleva en operación el T-MEC, concluyó un análisis difundido este martes por el Imco.

Foto: Reuters

México profundizó su integración productiva con Estados Unidos en los seis años que lleva en operación el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), concluyó un análisis difundido este martes por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

Desde su perspectiva, los aranceles impuestos por la administración del presidente Donald Trump modificaron de forma profunda las condiciones del comercio internacional. En este nuevo entorno, las métricas tradicionales para evaluar el éxito de una negociación comercial —acceso a mercados, aranceles cero, expansión de acuerdos multilaterales— resultan insuficientes.

Por consiguiente, el Imco propuso cuatro indicadores complementarios para evaluar la posición de México: el arancel implícito por país y sector, el cumplimiento de reglas de origen y la base gravable, la participación en el déficit comercial sectorial de Estados Unidos, y el cociente de reciprocidad comercial por sector.

El análisis de estos indicadores para el período enero 2024 a abril 2026 arroja cuatro hallazgos centrales.

En primer término, México aumentó su participación en el déficit comercial de Estados Unidos, lo que indica que se volvió un proveedor más relevante para la economía estadounidense en un contexto de reconfiguración global de cadenas de suministro.

Al mismo tiempo, México mantiene aranceles implícitos consistentemente menores que los de sus principales competidores en prácticamente todos los sectores analizados, lo que representa una ventaja de acceso al mercado estadounidense que ningún otro gran proveedor de Estados Unidos puede igualar en este momento.

En un tercer plano, el cumplimiento de reglas de origen del T-MEC se ubicó en 88%, lo que mantuvo la base gravable de las exportaciones mexicanas estables (alrededor de 16% en abril de 2026 frente a 88% de China o 79% de Japón) y demuestra que el Tratado siguió operando como marco institucional efectivo incluso en el momento de mayor tensión comercial.

Finalmente, el cociente de reciprocidad comercial de México se mantuvo cercano a 1 en la mayoría de los sectores, lo que distingue su déficit con Estados Unidos del que generan países como Vietnam o Taiwán: el de México refleja una dinámica de coproducción, no de competencia.

“En conjunto, estos indicadores sugieren que México sorteó los cambios en la política comercial de Washington en una posición relativamente favorable frente a sus competidores”, dijo el Imco.

La revisión del T-MEC, que previsiblemente se extenderá más allá del 1 de julio de 2026, ocurrirá en un contexto en que el tratado demostró su utilidad práctica: las empresas lo utilizaron de forma sostenida, el comercio bilateral creció en ambas direcciones y México profundizó su integración productiva con Estados Unidos.

Pero el Imco advirtió que este panorama no debe oscurecer algunos retos reales y pendientes en la estrategia comercial de México. Los sectores de acero, aluminio y automotriz enfrentan condiciones arancelarias significativamente más adversas que antes de 2025.

“En esos sectores, la prioridad debe ser promover una mayor adopción de los beneficios del T-MEC, dado que el Tratado ha demostrado seguir funcionando de facto como el principal escudo arancelario de México. Aunque la revisión se extienda, ese escudo sigue disponible, y aprovecharlo al máximo es la estrategia más concreta que México tiene a su alcance”, argumentó.

A poco más de un año de las primeras alzas arancelarias, los datos muestran que el comercio no colapsó, sino que se reconfiguró. A pesar de los intentos de Estados Unidos por reducir su déficit comercial, las importaciones totales de Estados Unidos crecieron 5% entre 2024 y 2025, al pasar de 3.3 a 3.4 billones de dólares.

Lo que sí logró la política arancelaria fue una contracción significativa de las importaciones provenientes de China, que cayeron 30%, de 439,000 millones de dólares en 2024 a 308,000 millones en 2025.

Ese vacío no desapareció, sino que fue capturado por otros proveedores. México fue uno de los países que aumentó sus exportaciones hacia Estados Unidos en términos absolutos, con un crecimiento de 6% en su valor entre 2024 y 2025.

No obstante, los mayores beneficiarios de la reconfiguración fueron Taiwán, Suiza y Tailandia, con crecimientos de 73%, 67% y 44% respectivamente.

Con todo, este crecimiento hay que ponerlo en perspectiva: la suma de las importaciones estadounidenses provenientes de esos tres países alcanza los 399,000 millones de dólares, por debajo de los cerca de 535,000 millones provenientes de México.

roberto.morales@eleconomista.mx

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