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México perdió terreno en transición energética: WEF
Nuestro país cayó al sitio 59, lo que reflejó un avance lento en su proceso de preparación para la transición y un peor desempeño en intensidad energética.
Durante el 2025 México perdió competitividad en su proceso de transición energética, al retroceder cuatro sitios, del lugar 55 al 59 del Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial (WEF), en su edición 2026.
Nuestro país tuvo, de hecho, una ligera mejora en su puntuación general (56 a 56.5 unidades), pero otras naciones avanzaron más rápido.
Es el caso de Qatar, que saltó del sitio 78 al 58, gracias a que su calificación se movió de 53 a 56.6 unidades; Arabia Saudia, en tanto, subió de la posición 60 a la 55 gracias a que su nota subió de 55 a 57.4 puntos.
Indonesia pasó del lugar 58 al 54, luego de que su calificación subiera de 55.5 a 57.8 puntos; Argentina pasó del lugar 57 al 56 (55.6 a 57.4 unidades); y Ucrania se situó en el puesto 57 (55.9 a 56.6 puntos).
El reporte del WEF contempla a 120 economías, en donde la calificación más alta la obtuvo Suecia, al marcar 75.3 puntos, y la más baja fue la de la República Democrática del Congo (39.8 unidades). A nivel global la calificación promedio fue de 57.3 puntos (versus 56.9 en el reporte del 2025).
La puntuación final es un promedio ponderado de dos áreas. La primera –con un peso de 60%– es el Desempeño del Sistema (System Performance), en la que se evalúa qué también funciona el sistema energético a través de tres dimensiones.
La primera es la equidad del sistema según su acceso y asequibilidad; la segunda es la seguridad, que mide la resiliencia y confiabilidad; y la tercera es la sostenibilidad, que analiza la eficiencia energética, la intensidad de carbono y la proporción de energías limpias en la matriz energética.
La segunda área es la Preparación para la Transición (Transition Readiness) –con 40% de la calificación–, que mide qué tan robusto es el entorno para facilitar la transición a largo plazo.
Aquí se miden dos ámbitos. El primero es el de los Habilitadores Críticos (Core Enablers), que incluyen el marco regulatorio, el compromiso político y el clima de inversión.
El segundo es el de los Factores Habilitadores (Enabling Factors), que abarcan la infraestructura, la capacidad de innovación y el capital humano.
Descenso mexicano
El desempeño de México en el 2026 estuvo influenciado por una caída de 1.0% en su desempeño de intensidad energética, lo que perjudicó la dimensión de sostenibilidad del sistema.
En cuanto a su brecha de preparación, el sistema energético mexicano continúa mostrando un desequilibrio, pues si bien su Desempeño del Sistema (66.9) es relativamente alto, su Preparación para la Transición (41.0) sigue siendo baja
Esta baja puntuación en preparación indica que los marcos habilitadores —como regulación, inversión e infraestructura— no están fortaleciéndose al ritmo necesario para sostener mejoras a largo plazo.
Finalmente, a pesar de los recientes aumentos en la inversión en energías limpias, persiste en el país una dependencia significativa de los sistemas de combustibles fósiles heredados, lo que dificulta una descarbonización acelerada.