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Megacable ya es una compañía Full Fiber; 85% de nuestras ventas provienen de la fibra óptica: Raymundo Fernández

Megacable llega al 2026 con la segunda posición del mercado fijo por volumen de suscriptores, pero también con un 85% de sus clientes atendidos a través de redes de fibra óptica, resultado de una inversión quinquenal de 2,500 millones de dólares, considera Raymundo Fernández, director general de Megacable.

Raymundo Fernández es director general de Megacable. Ilustración EE: Nayelly Tenorio.

Megacable Holdings se proyecta hacia 2026 consolidada como la segunda fuerza de las telecomunicaciones fijas en México, tras cerrar un 2025 que quedará marcado como un ejercicio histórico para el grupo. En ese año, Megacable creció 8.2% su base de usuarios únicos y ganó 1 millón de cuentas a servicios de video, voz y datos. Pero más relevante, la acción de Megacable Holdings se revalorizó fuertemente en el año; por ejemplo, hasta un 51.99% entre el 8 de abril de 2025 y este lunes, cuando se cumple casi un año de la última entrevista de esa compañía con El Economista.

“Ahora nos toca cosechar lo que tenemos y estamos aplicados en eso”, dijo hace un año Raymundo Fernández, director general adjunto de Megacable Holdings.

Desde la fecha de esa declaración, la acción de Megacable se ha apreciado 21.4 pesos por título, en un ejercicio en que esta compañía continuó sus inversiones y construyó otros 6,650 kilómetros de redes y sumó otros 1.81 millones de casas pasadas a su cobertura de servicios fijos, hasta volverse un grupo con 19.3 millones de casas pasadas y 108,500 kilómetros de redes tendidos por todo México.

Megacable “es una compañía que en el tiempo que lleva de existencia, ha tenido hitos fuertes y que han marcado historia”, dijo Raymundo Fernández. El hito de 2025 recae en MCM Business Tech-Co, la apuesta estratégica de Grupo Megacable para la próxima década. A través de tecnologías como la nube e IoT, la empresa busca diversificarse ante un mercado donde la banda ancha pierde margen y la televisión de paga —origen del grupo— enfrenta un declive crítico.

Y el contexto con el que Megacable llega al 2026 deriva de un plan quinquenal —2,500 millones de dólares para entrar en 45 ciudades— ya próximo a culminar en que la compañía también ha sumado 31,000 kilómetros de red y dado empleo a 11,000 familias. Las inversiones continuarán, pero ahora en ciertos segmentos de mercado de rentabilidad, dice Raymundo Fernández en esta entrevista:

—El optimismo de Megacable fue notorio al arranque del 2025 por la primera cosecha de resultados tras su inversión quinquenal, pero luego vino un nuevo marco legal, un nuevo regulador y la coyuntura económica tampoco ayudó mucho al sector telecom en general. A pesar de ello, ¿calificaría que 2025 fue un año a pedir de boca para Megacable, porque esta compañía es ahora el segundo operador fijo del país por volumen de usuarios?

—Esta es una compañía que en el tiempo que lleva de existencia, ha tenido hitos fuertes y que han marcado historia. Era una compañía de televisión de paga, luego lanzamos la telefonía, Internet; incursionamos en el mercado corporativo, y ahora evolucionamos de coaxial a fibra, hacia redes digitales y creo que todo ello es con base en las oportunidades de producto.

Decidimos convertirnos en una compañía de presencia regional a nacional con el plan de expansión, en un momento que fue arriesgado para algunos, pero teníamos nosotros ventajas para poder conseguirlo porque éramos una compañía con un balance que nos permitía crecer por su poder de financiamiento y teníamos presencia en mercados donde el suscriptor está acostumbrado a manejar un buen producto, tanto en video como en Internet y a precios accesibles. Nosotros veíamos qué podíamos hacer en el mercado, dentro de las opciones que teníamos para crecer. Hicimos lo que nos pareció más razonable.

Estamos muy contentos de los resultados obtenidos. En términos de infraestructura, la compañía, prácticamente, rebasó los 19 millones de casas pasadas en 2025. Cuando empezamos el plan de inversión quinquenal, teníamos ligeramente arriba de los 9 millones de casas pasadas. Quiere decir que crecimos en zonas orgánicas y que expandimos la red a nuevos mercados, algo que, con todo el escepticismo que había en su momento, logramos hacer en tiempo récord.

—¿Es entonces Megacable una empresa soportada enteramente en infraestructura de fibra óptica en 2026?

—Cuando nos propusimos el programa de expansión, en 2021 y para comenzarlo en 2022, veníamos saliendo de la pandemia, había presiones financieras y presiones de mercado, aún con ello la administración decidió seguir adelante con el proyecto e inclusive adelantar inversión en infraestructura, para poder hacer frente más rápido a esa expansión que necesitábamos y que nos habíamos propuesto.

El plan era la reconversión de la red y entrar a nuevos territorios, porque había que proteger y crecer aún más los mercados donde ya estábamos y la expansión a nuevas zonas. Ahora podemos decir que ya somos una compañía Full Fiber. ¿Por qué Full Fiber? Porque aunque todavía tenemos mercados con red coaxial a la casa, prácticamente el 85% de nuestra venta está ya en fibra.

También decimos que somos Full Fiber, porque hemos migrado más del 85% de nuestra base de suscriptores, un volumen inmenso, nos falta muy poco por migrar, menos del 15%. Estamos hablando de alrededor de dos millones y medio de hogares que todavía nos faltan (reconvertir).

Entonces, ya no estamos nosotros como una compañía de cable, sino una compañía de fibra completa, lo cual nos posiciona muy bien dentro de la industria y de los nuevos ecosistemas. Yo creo que es lo que nos ha llevado a ser el segundo operador con mayor número de suscriptores.

—Si la reconversión de cobre o coaxial hacia una infraestructura de mayor capacidad y poder de configuración de nuevos servicios dio perspectiva a la empresa en el largo plazo, ¿cuánto se puede crecer todavía en zonas urbanas antes de ir hacia la siguiente capa del mercado que es más difícil de conectar?

—Tres de las cuatro grandes compañías… La dos, la tres y la cuatro; todos tenemos aproximadamente de 19 a 20 millones de casas pasadas cada uno y México tiene 39 millones de hogares. De ello, como un 19% son hogares en zonas rurales; un mercado como de 7.5 millones de hogares en zonas rurales; y en zonas urbanas, México debería tener ya en algunas zonas arriba del 90% de penetración, eso nos dice que nos queda todavía un 10% más de crecimiento en las zonas urbanas, que deben ser aproximadamente 3 millones de usuarios más, hablando de usuarios fijos en viviendas urbanas.

Creo que toda la industria tenemos que ampliar la mancha a ciertos pueblos que van creciendo en población, dejando de ser hogares rurales y convirtiéndose en zonas semiurbanas, donde la fibra óptica tiene que llegar.

El mundo de las telecomunicaciones no es un mundo estático. Es un mundo que tiene vida, porque la población tiene vida. Si se considera el crecimiento de la población y el crecimiento de las casas, nosotros deberíamos de seguir creciendo. ¿Qué le falta al país? Pues que también hay un rezago de vivienda urbana, sobre todo porque hay mucha gente viviendo en la misma casa. Todavía, aunque la población no crezca, el rezago de vivienda hace que haya un potencial de crecimiento adicional.

Entonces, ¿hay crecimiento para las compañías de telecomunicación? Si, hay crecimiento, ya no acelerado, tenemos potencial de crecer, por ejemplo, en zonas donde hay dos operadores. o en donde no está bien atendido el mercado que es mucho; ahí podemos crecer nosotros, por la posible captura de suscriptores de la competencia, tenemos la capacidad todavía en flujo y en balance de continuar con ese proceso.

No vamos a crecer al volumen que antes, ¿Qué quiero decir? Sí vamos a estar construyendo casas pasadas; pero buscando esos nichos de mercado de uno o dos operadores, con ventajas claras para nuestro desarrollo de fibra oportunidad en diferentes mercados y creciendo en las zonas orgánicas conforme crezca la población, al mismo tiempo sí vamos por ese 15% que nos falta de la red, que va a ser completamente fibra en 2028.

—En la industria está muy de moda este pensamiento de transformación una empresa de “telco” a “tech-co”; así, los operadores no son meras tuberías, sino compañías digitales. Bajo esa premisa, ¿cómo es la evolución tecnológica de Megacable y cómo se visualiza en diez o quince años en el ecosistema de su sector?

—Si estuviera yo en una industria siderúrgica, una industria diferente a las tecnologías que manejamos nosotros, diría que es más fácil visualizar hacia dónde va todo. En el ámbito de las telecomunicaciones, cambia mucho la tecnología que nosotros usamos. La realidad es que lo que hemos invertido en tecnología es importante: Nos permite migrar de 2.5 a 10 Gbps y a anchos de banda superiores, que van muy por encima de los requerimientos del mercado. Acabamos de subir todas las velocidades. La velocidad mínima del suscriptor en los paquetes comerciales que traemos es de 200 megas, muy por encima de todos los demás.

Y estoy diciendo que, para todos estos principales puntos valiosos, tenemos que tener más drivers (comportamiento del consumidor y rentabilidad). Este negocio es intensivo en el capital. Tienes que pagar intereses, impuestos, hacer un flujo positivo y efectivo. Para continuar con la evolución de la red y de las telecomunicaciones fijas, también debe haber una relación costo-beneficio, esto es, aunque la tecnología exista y permita nuevos anchos de banda, será el mercado el que determine el momento adecuado para invertir.

Por eso, nuestro mercado en México lo considero racional, es algo bueno en nuestro país. Es un mercado donde competimos todos, tratando de hacer compañías rentables con utilidades. Lo que nosotros pudiéramos en el futuro hacer, creo que lo vamos a ir haciendo conforme tengamos un flujo y un retorno de la inversión que haga sentido y lo hablo por la industria.

Tenemos que ser realistas: Aquí, lo que tenemos que mantener son eficiencias; buenas redes, competencia y tratar de dar los precios adecuados.

¿En diez años en dónde nos vemos? Definitivamente como la mejor compañía de telecomunicación en México, pensando en proporcionar el mejor servicio al cliente, con la mejor rentabilidad para los accionistas y con la mayor participación de mercado; que posiblemente no sea la más grande, pero sí seamos la mejor con participación en diferentes mercados; del mercado residencial o masivo, al mercado corporativo, porque allí es donde nosotros tenemos esa evolución.

Esa evolución es para acompañar en comunicación y tecnologías de información. Cada día la conectividad va más de la mano de los servicios de nube; aplicativos en la nube y ciberseguridad, adicional a todo lo que se viene con inteligencia artificial.

Nosotros queremos ser parte de eso, es un reto muy grande porque las compañías de telecomunicación no fuimos nativos en compañías de soluciones de tecnologías de la información y ahí, aunque todos tenemos un pie dentro del mercado, la mayor parte que tenemos dentro de ese mercado es conectividad y muy recientemente en aplicativos.

Estamos impulsando fuertemente en ese mercado y ese mercado nos debería de dar a futuro una quinta parte de ingreso. Nos visualizamos como la mejor compañía en el ámbito de las telecomunicaciones y ojalá podamos a futuro ser un consolidador en esa parte; una compañía que logre consolidar la industria, porque recordemos que México es un mercado mínimo de cuatro compañías y no quisiera pensar que lo siguiente es que podríamos ser un buen consolidador.

Siempre estamos dispuestos a explorar oportunidades y lo que haga más sentido para la organización y para los accionistas.

—¿De qué manera pudiera repercutir en su negocio celular la posibilidad de una consolidación en el negocio móvil, si alguien compra Movistar o AT&T, o ambas en paquete? ¿Reactivaría o aumentaría más el valor de ese segmento para ustedes?

—Cualquiera de las ventas que pueda darse, tanto de la compañía que ya no tiene red, como es el caso de Telefónica, como de la otra compañía, que es AT&T, es que quien venga va a querer crecer el negocio de alguna manera y mejorar la calidad de la red.

Al tener dos convenios, uno con Altán y otro con AT&T, creo que mantenemos la capacidad de negociación con cada uno de ellos para que podamos seguir teniendo tarifas accesibles y poder seguir también con el que venga y adquiera alguna de esas compañías.

Está probado que somos una buena herramienta y canal para la venta de sus servicios. Creo que vamos a seguir siendo un jugador pequeño en el ámbito móvil, pero para nosotros una unidad de negocio que no requiere Capex y complementa perfectamente las redes fijas, y también representa una actividad buena, contribuyendo para los resultados de la compañía.

Entonces, creo que el que venga verá qué hacer para tratar de crecer y van a estar más preocupados por hacer algo y crecer, que estar en contra, porque somos un aliado de ellos en el crecimiento.

—En política pública y regulación, el sector tiene desde hace seis meses una nueva autoridad. Y desde la perspectiva de medios, la agenda del regulador está más volcada hacia la radio social y la banda ancha móvil. Si esto es así, ¿de qué tamaño es la tranquilidad en el segmento fijo?

—Como yo lo veo, la conformación primera de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) trajo mucha inquietud al sector y ya con la conformación de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) dentro de la ATDT vino a darnos más certidumbre de lo que se está llevando a cabo.

En conectividad, yo entiendo que a nivel país, la transformación digital es una prioridad muy fuerte y también es muy fuerte la necesidad de conectividad para las zonas rurales, para poder incluir digitalmente a toda esa población; y por eso debe valorarse que es más fácil cubrirla por otros medios y otras tecnologías de telecomunicación, que sólo llevando fibra a la casa a toda la población de este país. Tiene que pensarse en que debe haber una mezcla, una mezcla entre servicios celulares, digitales, conectividades troncales.

Yo veo que la ATDT y la CRT están trabajando fuertemente en cómo lograr esa inclusión digital. De hecho, parte de salvar a Altán es porque Altán tiene un objeto y un propósito sociales que no tienen otros actores, como el preponderante que es América Móvil, y en ese sentido, entonces creo que el gobierno está actuando correctamente en poder llevar cobertura e Internet a las zonas marginadas de la mejor manera posible, para que pueda ser accesible a esta población.

Nosotros, como Megacable y como parte de la Canieti, mantenemos una muy buena relación y en conjunto, ya estamos recibiendo para los problemas que son urgentes para el mejor desarrollo de las telecomunicaciones en México. Estos tienen que ver con la falta de certidumbre jurídica entre federación y municipios que hace que tengamos muchos graves problemas con ellos en cuanto a los derechos de vía que quieren cobrar y que, para nosotros, en muchos de los casos, pareciera una extorsión porque traen un propósito recaudador, cuando está completamente claro que las telecomunicaciones somos del ámbito federal.

También queremos que nos apoyen las diferentes entidades de gobierno, para que haya más seguridad, pues los problemas no son solamente de regulación, sino de seguridad física; ya que son impresionantes los problemas que tenemos en estos asuntos y los paros de reloj que tenemos que hacer desde las 8 o 9 de la noche en un gran número de zonas de Megacable, porque por la inseguridad no hay forma de ir a trabajar en esas colonias y entonces el suscriptor sale perjudicado.

Ese es el problema en cuanto seguridad física y con el derecho de vía, tenemos muy buena comunicación con el secretario José Merino; nos ha dado audiencia y nos ha escuchado y nos ha dicho que caminemos fuertemente, pero eso tenemos que pasarlo al ámbito regulatorio, porque hemos estado batallando como industria y hemos logrado ganar batallas, pero no la guerra, porque esa guerra se va ganar cuando venga una reglamentación federal que dé orden y certeza a las compañías del sector.

—Hablando de comunicación y buena relación, ¿cree usted que habría buena comunicación entre la CRT y la CNA por una nueva regulación bienal para América Móvil o cómo no provocar que dos autoridades se hagan bolas con el diseño de esa regulación asimétrica?

—En el ámbito donde estamos nosotros, esa regulación asimétrica y esa denominación de preponderancia que se dio en el pasado con el IFT, es lo correcto y tiene que seguir.

Creo que lo que nos ha faltado es todavía que esas medidas asimétricas sean más fuertes para que haya una mayor posibilidad de competencia contra esa compañía.

En el ámbito fijo, la directiva declaró que Telmex perdía dinero y sin embargo, no quiere subir tarifas aun con la inflación y los costos de tecnología. Aparte reconvirtió toda la red a fibra, pidió prestado para ello y subieron las tasas; se pagan nuevas tasas, no sube tarifas y tiene dinero

¿Cómo le hacemos los demás competidores cuando tienes enfrente a alguien con tal tamaño? Está diciendo públicamente que no va a subir su servicio. Es claro entonces que tiene que haber medidas de preponderancia asimétricas fuertes para que podamos ser competitivos, tanto en el mercado fijo como en el mercado móvil.

Periodista de negocios para El Economista, con especialidad en telecomunicaciones e infraestructura. Es licenciado en comunicación y periodismo por la UNAM, con estudios posteriores en el ITESM Campus Ciudad de México, el ITAM y la Universidad Panamericana. Fue colaborador en Grupo Radio Centro, Televisa, El Financiero y Alto Nivel. Ha sido moderador en los congresos internacionales de Futurecom y NexTV Latam; y también es citado en diversos análisis sobre telecomunicaciones y radiodifusión de la OCDE, la GSMA y la ASIET.

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