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Certeza y Confianza: Antes de contratar un crédito, la decisión empieza en la capacidad de pago
Juan Manuel Ruiz, CEO de Círculo de Crédito
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El crédito es una herramienta fundamental para impulsar el patrimonio de las personas, financiar proyectos y ampliar las oportunidades de desarrollo económico. Sin embargo, su verdadero valor no radica en la cantidad de dinero disponible, sino en utilizarlo estratégicamente y cumplir con las obligaciones adquiridas sin comprometer la estabilidad financiera. Por ello, antes de contratar un financiamiento, es necesario evaluar todos los aspectos relacionados con el pago del mismo.
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El primer paso consiste en identificar el propósito del crédito y determinar si responde a una necesidad real o a una decisión que puede posponerse. No es lo mismo financiar un activo que puede generar valor a largo plazo que asumir una obligación para cubrir gastos. Esta distinción permite evaluar el beneficio esperado del financiamiento frente a su costo y sus implicaciones para las finanzas en general.
Antes de contratar un crédito, conoce bien cuánto recibirás al mes, cuánto vas a gastar y cuánto quedará disponible. Una regla de educación financiera sugiere distribuir los ingresos de la siguiente manera: 60% para gastos fijos, 10% para ahorro y 30% para crédito. No es una fórmula rígida, pero sí una referencia útil para organizar el dinero y saber hasta dónde se pueden adquirir compromisos. También considera las deudas que ya tienes y guarda un fondo para imprevistos. Recuerda que una mensualidad puede parecer accesible hoy, pero convertirse en un problema si tus ingresos bajan o tus gastos aumentan.
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Otro punto relevante es comparar el costo integral de las alternativas que hemos consultado. La tasa de interés no siempre refleja el costo total de un financiamiento. Es necesario revisar el Costo Anual Total (CAT), las comisiones, los seguros, el plazo, las penalizaciones y las condiciones de pago anticipado. También conviene identificar si la tasa es fija o variable y conocer el monto total que se terminará pagando. Una mensualidad baja puede ser atractiva hoy, pero un plazo más largo puede elevar significativamente el costo acumulado de la deuda. Comparar productos con montos y condiciones equivalentes permite tomar una decisión sustentada en información objetiva.
Un componente esencial es conocer el propio historial crediticio antes de solicitar un nuevo financiamiento. Este registro permite identificar los créditos vigentes, los saldos pendientes y el comportamiento de pago. Conocer esta información es fundamental para que las personas comprendan que aparecer en una Sociedad de Información Crediticia no es algo negativo. El historial y el Credit Score resumen elementos de la trayectoria financiera y ayudan a planear ordenadamente.
Finalmente, antes de firmar, es indispensable verificar la identidad de la institución otorgante, leer el contrato completo y comprender las condiciones, los derechos y las obligaciones que implica. La transparencia y la prevención también requieren desconfiar de ofertas que prometen aprobación garantizada o solicitan anticipos para liberar recursos.
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Tomar un crédito basado en información beneficia tanto a las personas como a los otorgantes del ecosistema financiero. Para los usuarios, contribuye a preservar su solvencia y construir un historial favorable; para las instituciones, fortalece la evaluación del riesgo y la calidad de sus carteras. En una economía que requiere ampliar el acceso al financiamiento, la educación crediticia es un componente de la inclusión financiera. La mejor decisión no es necesariamente obtener el crédito más grande o la mensualidad más baja, sino elegir un financiamiento cuyo costo, plazo y condiciones sean compatibles con la capacidad real de pago.