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Detonar emprendimiento, la meta

Detonar la cultura del emprendimiento sigue siendo el reto para Ashoka, organización que desde hace 33 años impulsa emprendimientos sociales en el mundo, con 26 años de presencia en México.

Detonar la cultura del emprendimiento sigue siendo el reto para Ashoka, organización que desde hace 33 años impulsa emprendimientos sociales en el mundo, con 26 años de presencia en México.

El reto para Ashoka es movilizar a más aliados para que todos nos veamos a nosotros mismos como agentes de cambio; la clave es contar con aliados fuertes que compartan la visión de dejar el asistencialismo y detonar la cultura del emprendimiento, a través de alianzas entre la academia, las empresas, el gobierno y organizaciones de la sociedad civil , comentó Armando Laborde, director de Ashoka México y Centroamérica.

Posterior a la presentación de los 10 emprendedores sociales Ashoka 2012, entre los que destacan proyectos de atención a la diabetes, a personas con discapacidad o con VIH/Sida, iniciativas de impulso a pequeñas y medianas empresas y esfuerzos para paliar la escasez de agua, Laborde habló sobre las tendencias del emprendimiento en México, entre las que destacó el contexto cada vez más favorable hacia estos esfuerzos, incluso por parte del gobierno, con la creación del Instituto Nacional del Emprendedor, que, desde su punto de vista, ayudará a detonar más proyectos e iniciativas.

En entrevista para El Economista, mencionó también que actualmente los proyectos están más evolucionados y son autosuficientes. Lo que les permite depender menos de los donativos y habla de un sector profesionalizado , comentó. Un tercer factor es que se está generando una cultura emprendedora, pues hay un interés fuerte desde las universidades para que los jóvenes se acerquen al tema con rol más participativo y proactivo.

Con todo eso, aseguró, aún hace falta mucho por hacer en México, principalmente en los temas de la obesidad infantil, la prevención del delito y el acceso a las nuevas tecnologías.

Tramitología, el lastre

INSTITUTO DEL EMPRENDEDOR DIVIDE OPINIONES

Son líderes en su entorno, con un proyecto innovador y mucho entusiasmo, en eso se parecen los 10 emprendedores sociales Ashoka 2012, presentados la semana pasada por la organización. Las diferencias surgen cuando se menciona el Instituto Nacional del Emprendedor, creado por la presente administración federal para impulsar, justamente, a personas como ellos.

Jorge Soto, director y fundador de Citivox, un proyecto de herramientas web para fomentar la transparencia y rendición de cuentas de instituciones públicas y empresas, dijo que el gobierno no es el primer actor que debe fomentar el emprendimiento.

Esto sería una señal de fracaso, la sociedad es la que debe tener esa inquietud e iniciativa. El gobierno no debe estorbar ni fomentar, porque no dependemos del gobierno para innovar y crear soluciones , consideró.

Irene Torices, directora y fundadora de Grupo Geishad, organización que defiende los derechos sexuales y reproductivos de personas discapacitadas, opinó: El Instituto del Emprendedor puede ayudar a detonar una cultura emprendedora y crear soluciones, pero si no conocemos a fondo las normas bajo las que se rige, lo mejor es no meternos .

Su postura, dijo, se fundamenta en las malas experiencias que tienen emprendedores como ella con los gobiernos, que exigen demasiada tramitología y una interminable lista de rendición de cuentas que en lugar de invitar a los jóvenes, los aleja. Lo que debe garantizar el gobierno es más independencia de las organizaciones no gubernamentales y fomentar las alianzas intersectoriales , agregó.

Para Javier Lozano, director y fundador de Clínicas de Azúcar, iniciativa que trata la diabetes a bajo costo, el gobierno está en el camino correcto al apostar por los emprendedores; y sugirió que se arriesgue a tomar propuestas innovadoras como proyectos piloto en comunidades marginadas.

Casos de éxito

Ashoka presentó el 17 de abril sus 10 emprendedores sociales 2012, por encabezar soluciones innovadoras y de impacto social. La organización los apoyará dependiendo las necesidades del proyecto, con recursos de 15,000 a 30,000 pesos al mes para que se dediquen de tiempo completo a su iniciativa; además tendrán acceso a una red internacional de emprendedores, empresas y empresarios comprometidos con el cambio social.

Los criterios para la selección fueron: compromiso, espíritu emprendedor, ética, innovación y potencial a futuro. Aquí, dos casos.

Jorge Soto

CITIVOX

Él es un hacker, pero además un emprendedor que supo utilizar sus conocimientos tecnológicos e informáticos para diseñar una plataforma en línea donde los ciudadanos denuncian desde un bache, manifestaciones, tráfico, hasta acciones corruptas que se están realizando, actos violentos o desvíos de recursos por parte de las autoridades.

En la era digital que vivimos, estas herramientas les permiten a los ciudadanos tener un poco de control sobre el gobierno y las instituciones , detalla Jorge Soto, quien además agrega que la herramienta sirve para lograr una mayor transparencia y rendición de cuentas tanto de las empresas como instituciones y gobiernos.

En un día las plataformas llegan a registrar hasta 120,000 reportes. Su iniciativa surgió a partir de que las instituciones gubernamentales carecen de innovación tecnológica, pues cuentan con equipos del siglo XX y no dan solución, en su mayoría, a las exigencias sociales y tecnológicas del siglo XXI. Su proyecto también sirve para que la sociedad se haga preguntas, y a partir de las soluciones y exigencias se logren políticas públicas.

Que los gobiernos, empresas, academia e instituciones se den cuenta en lo que están fallando y propongan soluciones. No se trata de estar contra el gobierno y las empresas, sino de que trabajemos de la mano para cumplir objetivos , comentó el emprendedor.

Gabriela Enrigue

PROSPERA

La Directora y Fundadora de Prospera cree firmemente que es inaceptable que en México haya una desigualdad de las peores que se vive en América Latina, y le indigna que 48% del PIB nacional sea generado por sólo 0.02% de las empresas; además rechaza la idea de que la única manera de crecer sea a través de la Inversión Extranjera Directa.

Fue por estas razones que creó un proyecto con enfoque integral para vitalizar la economía local de comunidades vulnerables, especialmente en el norte del país, ayudándoles a los pequeños productores a optimizar sus procesos y promover una cultura de consumo local y responsable.

El problema que vio fue la falta de herramientas, tecnología y vinculación, por lo que su modelo está basado en el entrenamiento, la sensibilización y la vinculación con universidades y comercios para que los productores tomen confianza y comiencen a ver resultados en sus negocios. No lo hacemos solos, creemos en el trabajo colaborativo y creemos que la única manera de crecer es trabajar de la mano con instituciones que tengan los mismo valores y con ciudadanos que decidan ser agentes de cambio , comentó.

En los tres años que lleva su proyecto ha apoyado a 3,000 familias, quienes han logrado hasta 300% más ventas; sus metas para este año son que 12 nuevas instituciones decidan apostarle al desarrollo de habilidades emprendedoras y que 1,000 ciudadanos se involucren como mentores de estas microempresas para que encuentren otros canales de distribución. Otro proyecto en puerta es editar un libro que documente las experiencias de casos exitosos y también de fracasos de emprendedores sociales mexicanos, esto con el propósito de divulgar el tema del emprendedurismo. Armando Laborde estima que en cuatro o seis meses este texto ya pueda salir; y Ashoka está colaborando en dar datos y contactos de su red, al igual que el Unreasonable Institute en Colorado, EU.

diana.salado@eleconomista.com.mx

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