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Quiet cracking, un síntoma invisible que afecta el rendimiento de los trabajadores
Este síntoma afecta el rendimiento, pero las señales no son visibles, por ello es importante que los lideres aprendan a prevenirlo.
Concluir un proyecto y comenzar otro sin descanso, repercute en la productividad.
El silencio en una oficina no siempre es señal de productividad. En este sentido, el quiet cracking se muestra como una fractura invisible en la que los colaboradores cumplen con buenos resultados, pero internamente están agotados y desmotivados.
Esta situación es un reto para los jefes, debido a que este fenómeno no muestra síntomas visibles en comparación del burnout, en el que el daño se encamina a malestares físicos. En cambio, el quiet cracking es el antecesor que afecta a los equipos sin que los jefes se percaten de ello.
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Pareciera que las personas en sus empleos están bien emocionalmente, pero por dentro están totalmente quebrados, desmotivados y agotados. Además, no tienen a un jefe que los escuche”, explica Juan Carlos Ramírez, consultor de Ramírez y Asociados.
En este sentido, la presión en el trabajo repercute en otros ámbitos de la vida, debido a que cinco de cada 10 trabajadores consideran que el estrés laboral impacta en su vida personal, de acuerdo con una encuesta de OCC.
El reto de los jefes para identificarlo
El quiet cracking se origina por varios motivos, entre las principales causas está la rutina constante sin nuevos retos, por lo que se pierde el interés, no hay un propósito claro, menciona Mauricio Contreras, director general en Liderazgo REx.
Mientras que también se atribuye a una cuestión cultural, en la que expresar cansancio o agotamiento es mal visto, pero esto se presenta en ambientes laborales en el que los jefes y la cultura organizacional se basan únicamente en los resultados.
En este contexto, para que un jefe identifique síntomas que no son visibles a primera vista, tiene que indagar y poner atención a los detalles. Por ejemplo, si hay una disminución en la participación de colaboradores que anteriormente estaban más involucrados.
“Es necesario conocer a tu equipo para reconocer las señales, porque vemos que la gente está dispuesta a todo, pero emocionalmente no están bien. Hay que tener mucho cuidado y estar atentos ante cualquier irregularidad”, añade Juan Carlos Ramírez.
Medidas de prevención
Cuando las organizaciones se enfocan únicamente en las métricas, se normaliza la presión y el estrés. Esto provoca que haya un aumento de ausentismo y rotación.
Por ello, el quiet cracking se puede prevenir identificando las señales con prácticas impulsadas por los líderes. Cabe mencionar que el 42% de los encuestados por OCC menciona que es fundamental tener un liderazgo empático y capacitado.
Mauricio Contreras aconseja que después de haber concluido un proyecto grande o una tarea laboriosa, es necesario hacer una pausa.
El error es que los jefes inmediatamente quieren iniciar con el siguiente proyecto. Necesitamos una pausa de desconexión con los equipos “.
Asimismo, es recomendable hacer una evaluación periódica de las cargas de trabajo en los colaboradores, debido a que el quiet cracking se manifiesta de forma silenciosa. Esto ayuda a no sobrecargar las labores y mantener un equilibrio.
Por otra parte, los jefes requieren poner en práctica el liderazgo servicial para transmitir confianza y que los colaboradores puedan mostrar sus inquietudes sin el temor a ser juzgados.
Los especialistas también recomiendan que los jefes expresen las fortalezas de sus equipos, para hacerles saber que su esfuerzo es notorio.
Ante esto, para preservar uno de los principales activos de la empresa como lo es el talento, es importante contemplar que el quiet cracking puede convertirse en un riesgo silencioso. Los resultados pueden ser positivos al inicio, pero con el tiempo se pierde la conexión emocional y el propósito termina por fracturarse.