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El Empresario

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El liderazgo de Miranda Priestly: cuando el compliance incomoda, pero se aplica

El personaje de El diablo viste a la moda refleja un estilo de liderazgo que, aunque incómodo, ya opera bajo reglas no escritas de compliance y rendición de cuentas, lo cual también pasa en las organizaciones actuales.

Miranda Priestly y el complianceEspecial.

El mundo laboral ha cambiado. El líder que conocíamos hace 10 años, que era autoritario, que gritaba y poco cuidadoso con el lenguaje no lo vemos más en las organizaciones, y este cambio se refleja en El diablo viste a la moda 2, donde Miranda Priestly deja atrás su estilo impositivo para adaptarse a nuevas reglas.

Mientras algunos celebran esta evolución del personaje, interpretado por Meryl Streep, otros consideran que no corresponde a su esencia, sin embargo; desde una perspectiva organizacional, Miranda no perdió su identidad, simplemente tuvo que adaptarse al compliance.

Si aun no has visto la película es importante advertirte que habrán spoilers, si ya la viste recordaremos juntos algunas escenas y analizaremos el mundo organizacional.

Una nueva organización con el liderazgo contenido

Entre una película y otra pasaron 20 años, que no parece mucho, pero a nivel organizacional hubieron muchos cambios. Andrés Hatum, PhD en Management y profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, detalla que la nueva película refleja esos cambios, al incorporar el compliances, la diversidad, la inclusión y el bienestar laboral.

Y aunque Miranda se ha tenido que adaptar, su personalidad no desaparece, puesto que en la primerea película se retrataba un liderazgo autoritario: llegaba a la oficina aventando el abrigo y daba ordenes, pero en la segunda, esa actitud ya no es permitida y ahora ella misma tiene que colgar su abrigo. Su esencia sigue ahí, pero está contenida por las nuevas normas.

Andrés Hatum advierte que el problema de estos cambios es que muchos líderes no se transforman realmente, sino que esconden su esencia detrás de conductas aceptadas.

Esto puede ser contraproducente, ya que el liderazgo no necesariamente se alinea con los valores organizacionales. Miranda no se muestra como una líder más empática, sino como una jefa condicionada por el entorno y el clima organizacional.

Esto se hace evidente con la llegada de consultores externos que, sin conocer a fondo la organización, buscan reestructurarla. En este contexto, la protagonista pasa de ser todopoderosa a tener que adaptar

A muchos lideres les pasa eso, si no saben adaptarse a las nuevas circunstancias el liderazgo probablemente pase a otra persona”.

Aun así, hay momentos de vulnerabilidad, como cuando reconoce que necesita la ayuda de Andy para enfrentar los cambios.

Nuevas generaciones, nuevas exigencias

La organización también se muestra más inclusiva y con una diversidad de talento generacional, colaboradores que exigen ser escuchados, que buscan una organización que vea por su bienestar y que no están dispuestos a recibir los mimos tratos que hace 20 años. 

Una escena clave muestra a Nigel frustrado ante la actitud de la generación Z, que no está dispuesta a sacrificarse por trabajar en una revista prestigiosa.

Andrés Hatum dice que, en la vida real, muchas empresas fallan al no adaptarse a estas nuevas expectativas, como el trabajo híbrido. Esto, en muchos casos, responde a la inseguridad de los líderes, que buscan mantener el control a través de la presencialidad.

El lenguaje también cambia

Otro cambio cultural es el uso del lenguaje, puesto que en una junta Miranda hace comentarios sobre el cuerpo, el peso, genero y nacionalidad de los colaboradores de forma inapropiada, lo que provoca que su asistente la corrija, haciendo hincapié en que hay cosas que ya no se pueden decir, porque ahora se requiere manejar un lenguaje inclusivo 

Miranda quiere decir algo, pero no la dejan, es el reflejo del líder que esta tamizado, pero no aprendió; necesita esta persona que la va tamizando en su conducta, porque sino se arma un lio”.

En este sentido, “las personalidades siguen igual, contenidas en una olla de presión”.

Especial.

Liderazgos para cada etapa

Al final de la película, Miranda continua al frente de Runway, pero en la vida real su destino probablemente sería distinto, tal vez como inversionista o fuera de la revista, porque de acuerdo con Andrés, “hay liderazgos para ciertas etapas de la organización.

Miranda se hubiese quedado como socia o se hubiese ido con un muy buen paquete de compensaciones, y otras personas hubiesen llegado como Andy o Emmily, para un nuevo tipo de gestión, más moderna, con códigos que asimilan mucho mejor, un mejor trato y con compliance”.

En la práctica, las organizaciones no necesariamente cambiaron y lideres que se adaptaron, pero hay otros que simplemente no encajan en esta nueva era.

Editora El Empresario. Periodista especializada en emprendimiento, pymes, creación de negocios, management y liderazgo. Desde el 2017 coordina El Empresario

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