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Nuevos retos para productores de carne de res

¿Quiénes comen carne en México?

Foto EE: Archivo

La producción de carne de res se encuentra entre la espada y la pared. Mientras continúa la integración de procesadores globalizados más competitivos, surgen comunidades de resistencia a su consumo e interesa ver cuáles alternativas existen en nuestro país.

La industria mundial se ve impulsada por medidas de modernidad que incluyen certificaciones, mejoramiento de la cadena de frío, desarrollo de nuevos productos cárnicos, inversiones en nuevas plantas de sacrificio y deshuese, mejora en maquinaria y equipo para las plantas, etiquetado nutrimental, actualización de procesos y envasado y, sobre todo, fusiones y adquisiciones, buscando con ello mantener la rentabilidad.

Por otro lado, en los últimos años han surgido en Estados Unidos de América grupos específicos que promueven consumir menos carne roja, incluida la carne de res.

Por ejemplo, la Fundación Mundial para la Investigación del Cáncer, con sede en Washington, en su publicación "Alimentos, Nutrición, Actividad Física y la Prevención del Cáncer: Una Perspectiva Global", hace 10 recomendaciones donde incluyen limitar el consumo de carne roja a 300 gramos por semana, como una meta de salud pública, y para las personas que consumen carne limitarse a 500 gramos por semana, en ambos casos debe incluirse la menor cantidad posible de carne procesada (se refiere a carne preservada mediante ahumado, salado o tratada a base de conservadores químicos).

¿Quiénes comen carne en México?

De acuerdo con el Consejo Mexicano de la Carne, en México consumimos 615 gramos de carne roja por habitante y por semana más 135 gramos de carne procesada; sin embargo, al revisar los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre consumo en los diferentes estratos de ingresos, se advierte que quienes ganan menos consumen menos carne roja, es decir, en los primeros cinco deciles se consume 31% de la carne roja y en los cinco deciles de mayores ingresos 69 por ciento.

Con lo anterior, se observan buenas oportunidades para los productores de carne, no tanto en la atención de consumidores de mayores ingresos, que ya consumen carne pero son más influidos por la mala publicidad hacia este producto, sino en los de menores ingresos.

En los estratos de menores ingresos de México, que incluyen la mayor cantidad de población, al igual que sucede a nivel internacional con los países en desarrollo, las crisis económicas los mueve hacia productos más baratos, tal es el caso de la carne de res comparada con la de pollo; sin embargo, al reactivarse la economía vuelve el interés por productos de mayor valor sustituidos temporalmente y con mayor fuerza, para lo cual las empresas requieren mayor preparación incluida mejor tecnología y menores costos.

La pregunta obligada es: distribuidores, procesadores, engordadores, desarrolladores, criadores, consultores, instituciones de crédito, ¿estamos preparados?

*Enrique Escobar Cuevas es especialista de la Subdirección Regional de Crédito y Supervisión Norte de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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