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Galería Bernabe, conjuga tradición e innovación en sus artesanías
La familia Bernabe lleva elaborando cerámica por tradición desde hace 200 años. Hace 40 años se especializó enel arte del Petatillo, donde hacultivado esta técnica generación tras generación. Su trabajoes producto de la mezcla de tradición e innovación.
Artesano de tradición y vocación, José Bernabe Campechano, ha sabido rescatar un trabajo que fue transmitido desde hace 200 años, a través de la evolución y la diversificación de nuevas técnicas, como la de “petatillo”, que le ha dado diversos reconocimientos por la minuciosidad con que elabora sus piezas, como son los integrantes del tradicional nacimiento navideño.
El dueño de la empresa llamada Galerías Bernabe comenta que ésta técnica la ha venido realizando desde hace 40 años, junto con su familia, que se compone de su esposa, 10 hijos y muchos nietos, manteniendo viva así la tradición que le fue transmitida de generación en generación y que ha sido el sustento de más de tres generaciones.
Aunque en la actualidad, las piezas realizadas con petatillo son difíciles de encontrar, este taller- expendio, ubicado en el municipio de Tonalá, Jalisco, ofrece numerosas piezas elaboradas bajo esta técnica que se ha sido refinada por Don José.
“Nuestro trabajo es el producto de la mezcla de tradición e innovación, ésta labor no ha sido fácil, porque hemos tenido que crecer con nuestros propios medios, pero es lo que sabemos hacer y lo hacemos con entrega y dedicación”, afirma orgulloso el empresario de 70 años.
Entre las piezas más importantes que elabora la familia de Don José, destacan las figuras de los nacimientos, de todos los tamaños y colores de barro que son parte de la tradición mexicana.
Los nacimientos llegaron a México en el siglo XVI con los religiosos españoles,
quienes introdujeron el cristianismo a los indígenas y ya en nuestro país. Estas tradiciones continuaron enriqueciéndose con nuevos elementos y son actualmente una parte muy importante de la cultura popular.
Una gran trayectoria
{mosimage}Una de las mayores satisfacciones para Don José Bernabe y su familia, es la de haber recibido una carta de Juan Pablo II, quien agradeció un obsequio que Don José le había brindado en barro de “petatillo”.
“Nunca esperamos nada, pero un día nos llegó un acuse de recibo del Vaticano en la que les fue otorgada una bendición apostólica para la familia”, dijo.
Entre los reconocimientos obtenidos por Don José figuran el Premio Jalisco, el Reconocimiento del Instituto Nacional Indigenista (INI) por sus 25 años de labor artesanal en 1981 y otro por haber realizado una de las mejores 100 piezas de artesanías mexicanas en la historia, ese mismo año.
Además, el artista fue incluido dentro de los 150 grandes Maestros del Arte Popular en México en 1999 y el premio "Ángel Carranza" en 1989, dentro del XIII Premio Nacional de Cerámica.
Diversificación
En la Galería Bernabe, también se trabajan floreros, platones, soperas, vasijas y juegos de té y numerosas piezas sueltas, con los colores tradicionales del barro como rojo, negro y blanco, pero además con el verde y azul, así como esmaltes cerámicos especiales, que ellos mismos crearon.
Don José Bernabe también se siente orgulloso de haber logrado trascender fronteras ya que sus objetos son vendidos en el extranjero por particulares, aunque no ha logrado exportar en forma las piezas de su negocio.
A éste artesano, también le preocupan las personas que también se dedican como él a trabajar el barro, ha pugnado por obtener apoyos económicos, fiscales y políticos para el sector artesanal.
“Mucha gente nos ha prometido apoyos, pero luego no los cumplen, creo que es bueno canalizar ayuda a quienes están comenzando a abrir sus negocios, pero no deben olvidar a quienes quieren fortalecer sus empresas, porque también requieren ayuda para crecer más”, dijo.
Don José destacó que “lamentablemente el país ha sufrido muchas crisis y con ellas, los que menos tienen o no cuentan con apoyos, salen más perjudicados, creo que es momento de ayudar a los que trabajan en serio y quieren darse a conocer en otros lugares”.
Comenta que sus piezas son famosas por la técnica empleada pero que mucha gente cree que son muy caras, porque no valoran el trabajo que implica producirlas.
“Hay mucho intermediario que quiere revender las piezas de cerámica, pero ellos exigen precios muy bajos para sacarle más de lo que cuestan y eso no nos ayuda”, comentó.
Una gran fiesta
Para la elaboración de sus piezas, labor que es definida por Don José como “una gran fiesta”, se utiliza un barro muy fino y libre de impurezas, lo que da como resultado muchísima calidad.
El “petatillo” se caracteriza por la minuciosidad con que se rellenan los espacios libres que deja el dibujo principal en cada pieza, se trazan milimétricas líneas entrelazadas que dan un aspecto de tejido de petate y de ahí es donde proviene su nombre.
Cuando la pieza está formada se deja secar a la intemperie para que se evapore la humedad, pero como aún está cruda, se mete al horno, a lo que se llama “el primer fuego”, a 900 grados por seis horas.
Es en ese momento comienza la labor artística para ser decorados, “el palmeado es el principio de todos los dibujos y enseguida se delinean todas las figuras para resaltarlas y finalmente se llenan los espacios con las pequeñas y minuciosas líneas que entrecruzadas forman el petatillo”, dijo.
Una vez pintadas las piezas, se sumergen en esmalte para vidriar y se vuelven a meter al horno, como a 100 grados, por ocho horas, en un horno diseñado con tecnología japonesa.
Visite: www.galeriabernabe.com
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