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El origen del espíritu emprendedor

No podemos negar que hay un factor genético en el desarrollo de un emprendedor, ya que los genes son 40% responsables del carácter y 55% responsables de la inteligencia de un individuo, hay otros factores que influyen en el desarrollo del espíritu emprendedor.

Muchos han tratado de analizar el origen del espíritu emprendedor; algunos dicen que es genético, otros que es una conducta aprendida y, algunos más, que son las circunstancias de la vida las que te llevan a optar por el emprendimiento.

Mi opinión: es un poco de todo.

No podemos negar que hay un factor genético en el desarrollo de un emprendedor, ya que los genes son 40% responsables del carácter y 55% responsables de la inteligencia de un individuo, hay otros factores que influyen en el desarrollo del espíritu emprendedor.

El Consejo de Investigación Médica y de Salud Pública de los Estados Unidos llevó a cabo una investigación en la que se determinó que las capacidades motoras, lingüísticas, espaciales y emocionales se heredan de la madre.

Estas capacidades permiten el desarrollo de competencias que se requieren en el emprendimiento, tales como la perseverancia, la autoconfianza, la comunicación efectiva y la capacidad de negociación, sin embargo, el emprendimiento también es producto de una conducta aprendida.

En una familia no emprendedora, los niños se acostumbran a una seguridad que solamente se ve interrumpida ante un despido o crisis familiar, pero la certidumbre es la regla.

Cuando adultos, muchos tienen vocación emprendedora, pero el miedo es mayor, ya que les cuesta salir de su zona de confort y arriesgan más difícilmente que quienes ya han vivido en el marco de una familia emprendedora. Es por ello que solamente un 20% desarrolla emprendimientos exitosos.

Los niños acostumbrados a un esquema salarial tendrán miedo, cuando sean adultos, de emprender y sentirse “a la deriva”.

Cuando papá llega de trabajar no es común que hable a los niños de los problemas de su empresa, si acaso, lo habla con su esposa, pero con los niños disfruta el tiempo jugando o escuchándolos a ellos.

En una familia de emprendedores, los niños ven cómo, algunas veces, los negocios van de maravilla, en otros momentos sus padres invierten en nuevas empresas; hay momentos en que hay más ventas y épocas de apretarse el cinturón, pero con esfuerzo siempre se sale adelante y es posible vivir haciendo lo que uno más ama. Al crecer, los niños no tendrán miedo a la incertidumbre propia de los negocios puesto que les es familiar

Los emprendedores comparten sus experiencias en casa, hablan en familia sobre los problemas que pudieran llegar a tener, sobre los sueños, sus metas y todo lo relacionado con su emprendimiento.

Los hijos de emprendedores comparten con sus padres la experiencia de emprender ¡y también la incertidumbre!

Hay una excepción que son las mujeres ejecutivas, así como los hombres “suben” en las organizaciones por sus relaciones, las mujeres lo hacen por trabajo; esto causa que las mamás ejecutivas suelan llevarse trabajo a casa y esto, aunado a una mayor tendencia de las mujeres a comunicar lo que sucede en sus puestos de trabajo, hace que los niños se enteren de lo que sus mamás hacen y aprendan que los problemas se resuelven y que, a través del trabajo, la creatividad y la perseverancia, se sale adelante.

Los niños viven los ciclos y altibajos del negocio con su mamá, y no distinguen si la empresa es de mamá o si mamá trabaja para una empresa, por lo que con ella viven los altibajos propios de cualquier negocio y aprenden a emprender desde pequeños, como los hijos de los emprendedores.

El tercer factor son las circunstancias, muchos emprendedores descubren su potencial porque la vida los obliga a emprender; un caso típico es el de muchos migrantes que al llegar a tierras lejanas encuentran que el emprendimiento es su única opción.

La genética, el ejemplo familiar y el emprendimiento circunstancial son fuente de riqueza, pero ¿qué pasa cuando, desde la infancia, formamos emprendedores?

El emprendimiento infantil permite a los niños vivir, desde pequeños, la experiencia de lograr, de alcanzar sueños y cumplir metas; desarrolla en ellos una alta autoestima y hace que crean en ellos mismos. Aprender a emprender desde la infancia permite que los niños descubran que pueden ser libres y, cuando grandes, vivir haciendo aquello que más amen.

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