Lectura 2:00 min
Reuniones del FMI y del BM, inician hoy
Autoridades financieras de todo el mundo se reunirán esta semana en Washington bajo la sombra de la guerra en Medio Oriente, que ha supuesto un tercer gran revés para la economía mundial tras la pandemia de Covid-19 y la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en el 2022.
El 'shock' puede empujar a 45 millones de personas a padecer hambre, elevando el total a más de 360 millones en el mundo.
Autoridades financieras de todo el mundo se reunirán esta semana en Washington bajo la sombra de la guerra en Medio Oriente, que ha supuesto un tercer gran revés para la economía mundial tras la pandemia de Covid-19 y la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en el 2022.
Altos cargos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) anunciaron que rebajarían sus previsiones de crecimiento mundial y elevarían sus previsiones de inflación como consecuencia de la guerra, advirtiendo que los mercados emergentes y los países en desarrollo serán los más afectados por el aumento de los precios de la energía.
Antes de que estallara la guerra con Irán el 28 de febrero, ambas instituciones esperaban revisar al alza sus previsiones de crecimiento, dada la resistencia de la economía mundial, incluso tras los importantes aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, a partir del año pasado. Sin embargo, la guerra ha provocado una serie de perturbaciones que ralentizarán los avances en la recuperación del crecimiento y la lucha contra la inflación.
La estimación de referencia del BM prevé ahora un crecimiento en los mercados emergentes y las economías en desarrollo de 3.65% en el 2026, frente a 4.0% de octubre, pero considera que esa cifra podría caer hasta 2.6% si la guerra se prolonga. Ahora se prevé que la inflación en esos países alcance 4.9% en el 2026, frente a la estimación anterior de 3.0%, y podría dispararse hasta 6.7% en el peor de los casos.
El FMI advirtió que 45 millones de personas más podrían enfrentarse a una grave inseguridad alimentaria si la guerra persiste y sigue interrumpiendo los envíos de fertilizantes que se necesitan ahora. Prevé una demanda de entre 20,000 y 50,000 millones de dólares en ayudas de emergencia a corto plazo para los países de bajos ingresos y los importadores de energía.