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Economía

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El BCE subirá las tasas de interés en junio debido a la inflación provocada por la guerra

La inflación, que se disparó hasta 2.6% el mes pasado desde 1.9% de febrero, se prevé ahora que se sitúe en una media ligeramente superior a 3.0% durante los próximos tres trimestres.

Se espera que el BCE mantenga su tasa de depósito en 2.0% la próxima semana. foto: reuters

El Banco Central Europeo (BCE) mantendrá su tasa de depósito el 30 de abril, pero la subirá en junio, según algo más de la mitad de los economistas encuestados por Reuters, en un intento por evitar que la crisis energética provocada por la guerra desequilibre la economía de la zona euro.

Sin embargo, los economistas no lograron ponerse de acuerdo sobre cuál será el siguiente movimiento tras el alza de un cuarto de punto de junio, considerada en gran medida como una medida de precaución, ya que aún no está claro el alcance de los posibles efectos inflacionistas de segunda ronda derivados del aumento de los precios del combustible.

Los precios del petróleo se han disparado durante los casi dos meses de guerra en Medio Oriente, lo que ha elevado la inflación muy por encima del objetivo de 2.0% del BCE, ha llevado a los mercados financieros a descontar más de dos incrementos de réditos este año y ha lastrado la confianza de las empresas y los consumidores.

Los responsables del BCE se han mostrado más decididos que sus homólogos a contener la inflación, pero han restado importancia a la probabilidad de un aumento inmediato de las tasas, alegando que no hay pruebas suficientes de que los costos energéticos, que no pueden controlar, estén provocando aumentos de precios más generalizadas.

El banco central sigue obsesionado por su lenta reacción ante el rápido repunte de la inflación en el 2022, al tiempo que se muestra cauteloso ante la posibilidad de repetir el error del 2011, cuando subió las tasas dos veces en cuatro meses a medida que subían los precios de las materias primas, lo que agravó la crisis de deuda de la zona euro.

Todos menos uno de los 85 economistas encuestados por Reuters entre 17 y el 23 de abril pronosticaron que el BCE mantendría su tasa de depósito en 2.0% la próxima semana.

Algo más de la mitad —44— pronosticaban un incremento en junio hasta 2.25%, mientras que 40 no esperaban cambios. Hasta finales del mes pasado, la mayoría de los economistas esperaban que los réditos se mantuvieran sin cambios este año.

“El BCE intentará evitar que se repita lo ocurrido en el 2011. Necesitan tener cierta claridad de que, cuando suban las tasas, no tendrán que dar marcha atrás rápidamente. Y esa es una razón para actuar en junio en lugar de en abril”, afirmó Rubén Segura-Cayuela, director de investigación económica europea del Bank of America.

“Todavía existe un escenario en el que el BCE pase por alto el impacto. El riesgo es que la actividad reaccione de forma un poco más negativa de lo que esperamos. Eso podría crear incentivos adicionales para retrasar los incrementos. Y una vez que se retrasan las alzas, en algún momento, se podría decidir no subir las tasas en absoluto”.

Entre los economistas no hubo consenso sobre la trayectoria a partir de junio. De los 85 encuestados, 34 esperaban al menos un aumento más antes de que acabe el año.

“El BCE no puede permitirse el lujo de esperar a que los efectos de segunda ronda se reflejen en los datos. Si los ven en los datos, ya será demasiado tarde. Y por eso creemos que aplicarán dos incrementos de tasas de interés en junio y septiembre por motivos de precaución y con visión de futuro”, afirmó Anna Titareva, economista europea de UBS.

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