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PIB del 2017 desaceleró a 2%; lejos de expectativa ante las reformas
El Inegi detalla que actividades terciarias aportaron 64.8% del valor, seguidas por las secundarias con 31% del impulso.
La economía mexicana alcanzó una expansión de 2% en el 2017, que evidencia una desaceleración respecto del registro que consiguió en el 2016, que fue de 2.9%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Ésta resultó la segunda tasa más baja del Producto Interno Bruto (PIB) anual en los cinco años de la administración de Enrique Peña Nieto, detrás de 1.3% registrado en el 2013 y queda lejos de 5% de expansión que había proyectado el gobierno tras la aprobación de las 11 reformas estructurales al inicio del sexenio.
El dato final del PIB en el 2017 quedó, además, en el piso del último rango de crecimiento revisado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que iba de 2 a 2.6 por ciento.
Asimismo, la tasa de crecimiento se ubicó por debajo del consenso del mercado, estimado por la consultora FocusEconomics, que al mes de diciembre estaba en 2.2 por ciento.
No obstante, con cifras desestacionalizadas, la expansión fue de 2.3 %, aclaró el Instituto.
El reporte divulgado por el Inegi detalla que en el cuarto trimestre del año el PIB registró un incremento de 1.5%, a tasa anual, que profundiza la desaceleración respecto de 3.3% que avanzó la economía en el mismo periodo del año anterior.
En su comparación contra en trimestre anterior, el PIB creció 0.8% en cifras desestacionalizadas, según el reporte del Inegi.
PIB, RECARGADO EN SERVICIOS
El Inegi detalla que por componentes, durante el cuarto trimestre del año, las actividades terciarias, es decir, los servicios, aportaron 64.8% del valor, seguidas por las secundarias, que son las industriales, con 31% del impulso.
El sector servicios consiguió una expansión de 3% en el 2017, que contrasta con 3.9% observado en el mismo periodo del 2016.
El Instituto reporta que en el segmento de las actividades terciarias, donde están todos los servicios, se presentó una ligera desaceleración anual respecto del dato del 2016.
Así, en conjunto, promediaron una expansión de 3.4% que está ligeramente debajo del dato anual de 3.5% en el 2016.
En el cuarto trimestre, este segmento, que incluye actividades como comercio, transportes, servicios financieros, inmobiliarios, educativos y de esparcimiento, entre otros, consiguió una expansión de 2.4%, que es exactamente la misma que se observó en el trimestre previo.
De acuerdo con Andrés Abadía, economista sénior Internacional de la consultoría Pantheon Macroeconomics, el desempeño del sector evidencia una “relativamente pobre sombra de los desastres naturales del tercer trimestre”.
El otro sector que logró datos positivos fue el de las actividades primarias, que incluyen a la agricultura, la ganadería, la extracción de minerales y otros recursos no renovables como el petróleo.
En este segmento, registraron un incremento anual de 3.3% que contrasta con 3.8% observado el año previo.
RECESIÓN CLARA EN MINERÍA Y CONSTRUCCIÓN
Las actividades secundarias, donde está el sector industrial, registraron una contracción de 0.6% anual.
Este desempeño resulta de tres trimestres consecutivos en números rojos, que se profundizaron entre septiembre y diciembre, cuando la caída de la actividad alcanzó 1% del PIB.
En el detalle de la información se observa que la actividad minera completó el tercer año consecutivo en contracción, al completar una caída en la actividad de 9.8%, resultado del desplome de 10.3% que arrojó la industria petrolera.
Los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México advirtieron, en el reporte trimestral más reciente, que la minería mantuvo una trayectoria decreciente, particularmente pronunciada por la caída en la plataforma de producción petrolera en septiembre, pese a que repuntó a principios del cuarto trimestre.
En ese mismo segmento de la actividad secundaria se observa que la industria de la construcción sufrió una contracción de 1% anual, que incorpora el resultado de tres trimestres consecutivos de caídas.
Sólo en el cuarto trimestre, la contracción del sector fue de 1.3%, tras 1.1% negativo del tercer cuarto que corresponde al periodo julio-septiembre, donde se incorpora el impacto de los sismos.
Analistas consultados de Goldman Sachs y Banorte Ixe, concuerdan en que el balance de riesgos para el crecimiento continúa sesgado a la baja.
Incluso en la minuta correspondiente a la Reunión Monetaria de febrero se observa que uno de los miembros advirtió que “en general la actividad económica parece continuar con un crecimiento moderado en el contexto de una tendencia de debilitamiento”.
Alejandro Cervantes, economista en Banorte-IXE, explicó que la economía mexicana enfrentará los principales retos para el crecimiento económico en el primer trimestre del año.
En particular, considera que el consumo privado se desacelerará marginalmente por los niveles de inflación; no obstante, prevé un gasto interno consistente como uno de los motores de crecimiento de la economía.
Para la actividad industrial, el economista de Goldman Sachs, Alberto Ramos, espera en esta primera mitad del año un mayor dinamismo de la producción manufacturera, resultado del intento de exportadores por anticiparse a un posible escenario de mayores restricciones comerciales hacia Estados Unidos, en la incertidumbre por la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Para la construcción pública anticipa un mayor crecimiento desde el primer trimestre del año, generado por un mayor gasto gubernamental de las entidades federativas y municipios, conforme sucede en procesos electorales.
La consultoría Pantheon Macroeconomics mantiene sin cambio su pronóstico de crecimiento en 2.4 por ciento.