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Argentina: una década después del corralito
El 3 de diciembre del 2001 se instauraron restricciones para evitar la fuga de capitales del sistema financiero argentino, que entonces registraba tasa de desempleo de 18 por ciento.
Si echamos la vista una década atrás recordamos que Argentina vivió uno de los episodios más convulsos en la historia económica de América Latina. La situación, que fue denominada como el corralito por el periodista Antonio Laje, se convirtió en una tragedia para las vidas de los argentinos. Hoy revisamos lo que era Argentina en esa época y en lo que se ha convertido desde entonces.
El corralito fue una medida implementada el 3 de diciembre del 2001 por Domingo Cavallo, Ministro de Economía del Presidente Fernando de la Rúa, que quería luchar contra la situación económica por la que atravesaba el país, el cual estaba en recesión desde 1998, con altas tasas de desempleo (18%) y pobreza (38.3%), fuerte fuga de capitales, endeudamiento acelerado, agotamiento de las fuentes de financiación y un déficit fiscal de unos 10,000 millones de dólares anuales.
Para ello se decidieron llevar a cabo restricciones bancarias y financieras, como impedir a los ciudadanos retirar más de 250 pesos argentinos semanales (es decir, 250 dólares, pues entonces su paridad era igual al dólar) y realizar transferencias al exterior para evitar la fuga de depósitos, pues se retiraron 18,000 millones de dólares en los primeros 11 meses del año por la desconfianza en la solidez de las entidades y la especulación; esa problemática acumuló ahorros de 65,000 millones de dólares de la población que se levantó contra el gobierno y acabó con la Presidencia de De la Rúa.
Diego Otero, rector de la Universidad Uniciencia de Bucaramanga, Colombia, consideró: Hoy no queda nada. Argentina es un país totalmente diferente después de la recuperación que ha vivido desde el 2002 con los gobiernos de Kirchner. Tiene uno de los niveles de pobreza más bajos de la región, de 7%, y un nivel de desempleo sostenible. Su crecimiento continuo, de 8% aproximadamente, está entre los más altos del mundo y su estabilidad es muy importante .
No todos comparten la misma opinión. Saúl Pineda, director del Departamento de Competitividad de la Universidad del Rosario, aseguró que el país abandonó esas políticas ortodoxas del corralito, con crecimiento y una economía sólida. Pero no se puede olvidar que hoy queda un alto endeudamiento, un esquema de gasto fiscal activo y a veces ineficiente, y una política de subsidios que lo convierten en un modelo insostenible a largo plazo .
¿NUEVOS RIESGOS?
La pregunta que cabría hacerse es sí existe la posibilidad de que la situación se pudiera repetir en la actualidad en Argentina.
Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica