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El Tri quiere seguir de fiesta ante una República Checa sin margen
, México juega sin presión clasificatoria inmediata, aunque con el incentivo de mantener sensaciones y cerrar una primera fase perfecta antes de regresar al mismo escenario el 30 de junio para disputar los dieciseisavos frente a uno de los mejores terceros de los grupos C, E, F, H o I. Y quieren que la fiesta sea completa.
Aficionado de futbol en el Estadio Azteca.
La Selección Mexicana de Futbol afronta este miércoles su último partido del Grupo A del Mundial 2026 con el billete para dieciseisavos ya asegurado y el liderato también en el bolsillo, mientras que República Checa, también llamada Chequia, llega al Estadio Ciudad de México obligada a ganar para seguir soñando con las eliminatorias en una jornada final que aún mantiene abiertas varias combinaciones.
Los mexicanos han firmado un pleno de seis puntos en sus dos primeros encuentros y además sin encajar goles. Los de Javier Aguirre vencieron en el estreno a Sudáfrica (2-0), en un partido controlado desde el inicio con tantos de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, y después superaron por la mínima a una exigente Corea del Sur (1-0) gracias a un tanto de Luis Romo tras un error rival para certificar matemáticamente el pase.
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Con ese escenario, México juega sin presión clasificatoria inmediata, aunque con el incentivo de mantener sensaciones y cerrar una primera fase perfecta antes de regresar al mismo escenario el 30 de junio para disputar los dieciseisavos frente a uno de los mejores terceros de los grupos C, E, F, H o I. Y quieren que la fiesta sea completa.
Chequia, en cambio, encara una auténtica final. El conjunto dirigido por Miroslav Koubek suma un solo punto tras caer ante Corea del Sur (2-1), con remontada coreana, y dejar escapar después una victoria que parecía encaminada frente a Sudáfrica (1-1). Los centroeuropeos golpearon pronto en ambos encuentros, pero acabaron cediendo terreno y pagando cierta falta de contundencia en los momentos decisivos.
La situación obliga a los checos a ganar y mirar de reojo al otro partido del grupo entre Corea del Sur y Sudáfrica. Si vencen a México todavía podrían incluso acabar segundos dependiendo de marcadores y criterios de desempate; cualquier empate les dejaría prácticamente al borde del adiós y una derrota podría condenarlos de forma definitiva.
Selección Mexicana de Futbol en el calentamiento antes del partido contra República Checa.
Hasta ahora, el gran argumento ofensivo checo ha pasado por el balón parado y los centros laterales de Vladimír Coufal hacia referencias como Patrik Schick o Ladislav Krejci. Precisamente Sadilek y Krejci han firmado los goles del equipo en este torneo. Enfrente estará una México mucho más equilibrada, con 979 pases acumulados, dos porterías a cero y una presión alta que ya castigó errores de Sudáfrica y Corea.
También existe un pequeño precedente mundialista entre ambos países, aunque bajo otra denominación. Chequia, entonces Checoslovaquia, y México se cruzaron en la fase de grupos del Mundial de Chile 1962. Aquel partido pasó a la historia porque Václav Masek adelantó a los europeos a los 15 segundos --récord del torneo durante cuatro décadas--, pero el triunfo fue finalmente para el conjunto mexicano por 3-1.
Sobre el papel, el contexto invita a pensar en un duelo abierto: una selección anfitriona con margen para gestionar esfuerzos frente a una selección checa obligada a mejorar su juego y asumir riesgos desde el inicio para mantenerse viva en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.