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El show con el que MAGA planea competir contra el medio tiempo del Super Bowl LX
El motor político de la decisión está en la figura del headliner del medio tiempo oficial. La selección del reggaetonero puertorriqueño Bad Bunny detonó un rechazo en sectores conservadores, que lo han convertido en símbolo de una disputa cultural por idioma, migración e identidad nacional.
La elección de Kid Rock responde a su historial como figura musical asociada a causas conservadoras y por su capacidad para movilizar conversación dentro del ecosistema MAGA.
La organización de derecha Turning Point USA, cercana al presidente estadounidense Donald Trump, programó un concierto alternativo para la noche del Super Bowl LX y lo colocó en el mismo carril que el espectáculo de medio tiempo oficial.
El evento se llama The All American Halftime Show y arranca el domingo 8 de febrero alrededor de las 8 pm del Este, con una narrativa que lo presenta como entretenimiento “familiar” y con énfasis en “fe, familia y libertad”.
El cartel apuesta por nombres asociados a los simpatizantes del presidente estadounidense. Kid Rock encabeza el show, acompañado por Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett.
La producción busca capturar la atención durante la ventana de mayor audiencia del año en televisión estadounidense, con un espectáculo musical paralelo que no depende de la transmisión del estadio.
El concierto se transmitirá por los canales de Turning Point USA en YouTube, X y Rumble, y suma una red de socios para ampliar alcance. En esa lista aparecen Daily Wire+, Real America's Voice, Trinity Broadcasting Network, CHARGE!, The National News Desk, NTD.com y OAN News, además de un sitio dedicado al evento para actualizaciones.
La apuesta también se apoya en la infraestructura de medios conservadores y, en el caso de Sinclair, en la separación entre la señal del partido y la alternativa digital. En estaciones afiliadas, la transmisión del Super Bowl y el medio tiempo oficial se mantiene en la programación regular, mientras el concierto alternativo se empuja en redes y señales digitales que operan como carriles paralelos.
El motor político de la decisión está en la figura del headliner del medio tiempo oficial. La selección del reggaetonero puertorriqueño Bad Bunny detonó un rechazo en sectores conservadores, que lo han convertido en símbolo de una disputa cultural por idioma, migración e identidad nacional.
El show alternativo se vende como una respuesta directa para una audiencia que busca un espectáculo alineado con valores tradicionales y con un tono patriótico.
En la narrativa de los organizadores, el espectáculo se presenta como entretenimiento sin “agenda” más allá de celebrar esos valores y de ofrecer una opción “excelente” y “emocionante” para toda la familia. La elección de Kid Rock refuerza esa intención, por su historial como figura musical asociada a causas conservadoras y por su capacidad para movilizar conversación dentro del ecosistema MAGA.
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El resultado es una competencia que ocurre fuera del campo y dentro del mismo minuto. El Super Bowl ya opera como una vitrina global del entretenimiento, y en 2026 suma una contraprogramación diseñada para convertir el consumo del medio tiempo en una señal de pertenencia cultural.
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