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Liliana Mercado: justiciera dentro y fuera de la cancha

La capitana de Tigres Femenil no sólo impulsa su liderazgo en el futbol, también estudió un Máster en Políticas Públicas para fomentar mejores condiciones a jugadoras mexicanas.

Foto: Especial

Ser parte de una institución exitosa en el deporte o en cualquier ámbito requiere de habilidades sobresalientes, pero ser la líder de esa institución durante seis años seguidos implica una personalidad a prueba de mil y un obstáculos.

Esa es la primera impresión que deja Liliana Mercado (Toluca, Estado de México; 22 de octubre de 1988), la capitana ‘eterna’ de Tigres en la Liga MX Femenil, que ha sido y es pilar para mantener a este club como el más ganador del circuito con cinco trofeos y siempre como candidato a lo más alto.

“Ser capitana en un equipo como Tigres es fácil porque estoy rodeada de grandes profesionales que son muy entregadas a su trabajo. Siempre he dicho que la mejor forma de poder interferir en los demás es con el ejemplo y hacer las cosas lo mejor posible, eso es lo que llevo conmigo día a día, ayudar al equipo tanto dentro como fuera de la cancha, me gusta tomar ese rol y más allá de ver a mis compañeras como futbolistas las entiendo como seres humanos”.

Liliana Mercado, integrante del selecto grupo de nueve futbolistas con cinco trofeos de Liga MX Femenil, charló con El Economista no sólo de esa primera impresión que deja dentro de la cancha, sino también como una mujer profesionista, recta y al mismo tiempo sensible que aspira a mejorar las condiciones de su gremio incluso después del retiro.

“Me ha tocado vivir esta liga desde sus inicios, estar desde adentro y ver esos pros y contras como futbolista. Un día, estando fuera de la cancha, me gustaría mejorar esas cosas que veo que necesitan un cambio”, destaca la jugadora de 34 años, quien también ostenta una Licenciatura en Derecho y una Maestría en Políticas Públicas.

Histórica del balompié femenil en México al ser la primera ganadora del Balón de Oro en 2021 y también la primera en llegar a 200 partidos en la Liga MX, no utiliza esos méritos para encerrarse en una burbuja, por el contrario, asume el reto de ser un referente de transformación fuera de las canchas. Así lo ha sido desde que inició su trayectoria.

Profesionalismo, un sueño lejano

“El hecho de que en México no existiera una liga profesional no me hizo pensar desde niña que podía ser futbolista. Siempre tuve en mente que la mejor manera de desarrollarme o de alcanzar mis metas iba a ser a partir de la educación, que para mí sigue siendo la herramienta más importante para el crecimiento como persona”.

La narración de Liliana Mercado coincide con la de muchas mujeres nacidas antes del siglo actual que nunca se imaginaron llegar al profesionalismo a partir de esas patadas que tanto les gustaba practicar en los recreos escolares o en las calles de su barrio, como en su momento lo pensaron Maribel Domínguez, Charlyn Corral y Stephany Mayor, quienes tuvieron que salir del país para conseguir una oportunidad.

La capitana de Tigres inició su trayecto en el futbol desde la secundaria en su natal Toluca, que fue la primera etapa en la que compaginó estudios con torneos y entendió la dimensión de la palabra responsabilidad para no fallar en las dos, aclarando que tuvo el apoyo de maestros para justificar faltas y aplazar exámenes.

Pero ese inicio valió la pena al llegar a la etapa universitaria, ya que la Universidad de Las Américas Puebla (UDLAP) le otorgó una beca para que continuara estudiando y jugando futbol. Así lo hizo y, a los 20 años, obtuvo otra gran recompensa al ser convocada por la Selección Mexicana para jugar el Mundial Sub 20 en Chile.

Luego vino su convocatoria a un Mundial mayor en 2011, compartiendo grupo con Maribel Domínguez, Charlyn Corral, Dinora Garza y Nayeli Rangel, y eso resultó otro trampolín para ser becada por el Tec de Monterrey (Campus Monterrey) y estudiar la maestría en Políticas Públicas, lo que a su vez sería otra puerta.

“Sin duda fue un camino largo. Cuando se crea la Liga MX Femenil los equipos para poderse armar empezaron a voltear tanto a las jugadoras que en ese momento estaban en selección o que tenían algún proceso, y también al futbol universitario. A mí me facilita la llegada a Tigres el hecho de que ya llevaba dos años viviendo en Monterrey, estudiando mi maestría, y es así como me buscan para platicarme del proyecto de Tigres. Y aquí seguimos después de seis años”.

Si bien Liliana o ‘Sully’, como le llaman de cariño en alusión a un personaje de la película infantil Monsters Inc, ya no es recurrente en la Selección Mexicana, su legado sigue creciendo en el futbol: ostenta un pentacampeonato, fue la primera ganadora del Balón de Oro y ya tiene cuatro renovaciones con Tigres, por lo que su retiro no será antes de 2025.

“No estoy satisfecha aún, cuando yo diga que estoy satisfecha será el día en que preferiré dar un paso al costado. Para mí siempre lo más importante va a ser la institución, así que seguir estando dentro de los equipos protagonistas del país, ganando títulos y, a manera personal, aprovechando ser de las jugadoras de más experiencia para apoyar a las nuevas generaciones es lo que me llena y me hace seguir trabajando de la mejor manera”.

La justicia, otra carrera desde su infancia

“Recuerdo que desde niña siempre decía que quería ser abogada o arquitecta, entonces, cuando terminé la prepa y tenía que decidir por una, opté por Derecho. Soy una persona que siempre pelea o ve por la justicia, siempre trato que las cosas sean así; Derecho me quedó perfecto, me encanta”, describe ‘Sully’ a este diario.

Una nota publicada por El Economista en 2021 señaló que el 53% de las jugadoras de la Liga MX Femenil contaba con estudios universitarios y el 4.1% con maestría finalizada. Una de ellas es la capitana de Tigres Femenil, que además está estudiando para ser entrenadora en la Escuela Nacional de Directores Técnicos (ENDIT) de la Federación Mexicana de Futbol (FMF).

Gracias a esa trayectoria académica, Liliana Mercado ha aprendido a visualizar su presente y futuro de forma diferente. Está consciente de que puede asumir un rol activo en pro de las generaciones venideras de atletas ya sea desde un club o en la administración pública, siempre basándose en el concepto que la atrapó desde niña: la justicia.

“A nivel institucional me encantaría estar dentro de un equipo y tratar de mejorar condiciones que me tocan vivir como futbolista. Un cargo público tampoco lo descarto, es un área donde puedes tener muchísimo impacto y qué mejor que de la mano del deporte, que es una herramienta fundamental de cosas positivas que se deben de trabajar desde la niñez. Siempre digo que antes de formar buenos futbolistas la base es formar mejores personas”.

-¿Cuáles son esas áreas que aún se pueden mejorar en el futbol femenil de México?

“Me gustaría que cada vez fueran más los clubes que siguieran dándole importancia, porque siento que todavía hay varios equipos que no se la han dado. Espero que cada vez las condiciones sean más igualitarias y uno seguir creciendo como futbolista, para seguir dando un mejor espectáculo y que sigan acercándose más marcas, medios y aficionados, porque esa es la base del crecimiento en el país y qué bueno que nos toca este momento de crecimiento no sólo en México sino a nivel mundial, hay que aprovecharlo”.

Liliana nunca baja la mirada. Su voz es tenue, pero al mismo tiempo, nunca tambalea. En la plática con ella no aparecen esos gritos que da en la cancha para liderar a sus compañeras, aunque sí lo hace esa convicción que la ha llevado a tener una carrera exitosa tanto académica como futbolísticamente.

Entre risas, responde que siempre fue una alumna de buen promedio, que no aprobaba “de panzazo”. En un tono un poco más serio, comparte que la formación académica y el profesionalismo en el futbol también le han enseñado a procurar su salud mental sin tomarse las críticas a pecho y a darle importancia a vínculos como el que tiene con Adidas, donde es embajadora.

“La formación académica es importantísima, independientemente de qué tan rentable sea o pueda llegar a ser el futbol femenil en México. El nivel que ofrece la competencia crece y cada vez es más complicado tener un lugar dentro del profesionalismo, entonces, es importante que las nuevas generaciones estén conscientes que es difícil, que no sabes cuánto tiempo vas a estar. Ojalá no descuiden la educación, pueden llevarla de la mano porque es una herramienta básica pensando en lo que viene después del futbol”.

-¿Cómo consideras que debe ser el rol de las atletas en México más allá del deporte?

“Es súper importante no sólo por los logros académicos que podamos tener, va más al alcance que estamos teniendo por dedicarnos a cosas que son parte del día a día y más en México, que es un país muy futbolero. Nos empiezan a ver mucho, es bueno que cuando ya se tiene ese impacto y visibilidad lo aprovechemos de la mejor manera. Para mí, la base es poder influir de manera positiva no sólo dentro de la cancha sino fuera, porque no somos solamente deportistas. Ayudar a hacer visibles muchos problemas, quizás no llegue a todos el mensaje, pero con unos pocos me parece suficiente”, concluye la pentacampeona de Liga MX Femenil.

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