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La Liga y el imperio Rayado
Con el tercer gol de Suazo, Monterrey amarró el título del Torneo Apertura al vencer 3-0 sobre Santos Laguna (5-3) marcador global, en la final, que se jugó en la ciudad regiomontana.
Monterrey. José María Basanta fue abrazado por todos sus compañeros al borde de las lágrimas, mientras Rubén Omar Romano se le fue encima al cuarto árbitro. La reacción de ambos fue totalmente lógica, porque el primero acababa de conseguir el gol que encaminó a Monterrey al título y porque el segundo reclamaba que la jugada debió ser invalidada.
Los Rayados superaron 3-0 (5-3 global) a Santos, equipo que pagó caro su postura defensiva y que también fue víctima de un pestañeo de la cuarteta arbitral, mientras los pupilos de Víctor Manuel Vucetich demostraron porqué son los mejores de la Liga desde hace dos años.
En los últimos dos años, los pupilos de Vucetich han ganado dos títulos de cuatro posibles y si sumamos sus números de temporada regular son los mejores entre todos los contendientes de la Liga, donde ha demostrado en las cifras y en la cancha porqué es el mejor de México.
Si bien los Rayados marcaron la diferencia con una acción que debió ser invalidada, también hay que reconocerles que fueron ellos los que jugaron para darle vuelta al marcador que tenía 3-2 en ventaja a los de Torreón.
Y es que aún cuando el compromiso era joven, Humberto Suazo cimbró el travesaño con un potente zurdazo, para más tarde dar el segundo aviso con otro disparo dentro del área al que Oswaldo llegó de manera providencial, estirándose hacia su poste derecho.
Pero los de Romano no pudieron soportar la presión, no atinaron a jugar de una manera en la que jamás lo hicieron en la temporada regular y a instantes de que llegara la media hora de partido, Monterrey igualó el global en una buena jugada armada por sus dos atacantes.
Aldo de Nigris aguantó una pelota de espaldas al marco, retrasó el balón a Suazo, y el Chupete, sin pensarlo, le metió con rencor el empeine, colocando el esférico pegado al palo, haciendo inútil la estirada del portero.
Para el complemento, cuando más parejo lucía el partido, los cuatro silbantes cometieron una pifia que terminó en el segundo de los Rayados. Nery Cardozo cobró un tiro de esquina, colocando la pelota fuera del área permitida por el reglamento, sin que el abanderado, ni Archundia, se dieran cuenta.
El servicio llegó a la testa de José María Basanta, zaguero que superó a su marca, puso la pelota en el ángulo y se dejó querer por los suyos.
Y por si alguien dudaba que la noche ya era de pesadilla para Romano, y de ensueño para los regiomontanos, Humberto Suazo enterró cualquier cuestionamiento al 86.
Y es que el ariete andino tomó una pelota en media cancha, cambió el ritmo llevándola siempre en los pies, quitándose a un zaguero, desparramando a un par más, para finalmente ingresar al área, disparar cruzado, marcar el tercero de la noche y poner al Tec a sus pies.
De la mano del Chupete, Monterrey consiguió el cuarto título de su historia, dejando en la lona a Romano, estratega que le dijo todo lo que quiso a Archundia tras felicitar a los ahora campeones, que lo dejaron en la orilla por cuarta ocasión en su carrera.