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Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar: por qué se conmemora el 30 de marzo

En México, el trabajo doméstico remunerado sigue siendo una de las ocupaciones más feminizadas: nueve de cada diez personas que lo realizan son mujeres, muchas de ellas provenientes de contextos vulnerables. 

Ilustración EE: Nayelly Tenorio

Cada 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, una fecha que no sólo busca reconocer su labor, sino también visibilizar las condiciones de desigualdad en las que aún se desempeña este sector, integrado mayoritariamente por mujeres.

En México, el trabajo doméstico remunerado sigue siendo una de las ocupaciones más feminizadas: nueve de cada diez personas que lo realizan son mujeres, muchas de ellas provenientes de contextos vulnerables. 

Este día pone sobre la mesa una realidad persistente: aunque su trabajo es fundamental para el funcionamiento de millones de hogares, continúa siendo uno de los menos valorados y con menor acceso a derechos laborales. 

Un sector amplio, pero precarizado

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el país hay millones de personas ocupadas en actividades domésticas remuneradas, aunque la gran mayoría enfrenta condiciones de informalidad.

A nivel general, el mercado laboral mexicano mantiene altos niveles de empleo informal: en el cuarto trimestre de 2025, la tasa de informalidad se ubicó en 55% de la población ocupada. 

Además, una proporción significativa de quienes se dedican a este trabajo carece de prestaciones básicas. Se estima que siete de cada diez no tienen acceso a seguridad social y que menos del 5% está afiliado al IMSS, a pesar de que la ley ya establece esta obligación para las personas empleadoras. 

¿Por qué se conmemora el 30 de marzo?

La fecha tiene su origen en las luchas históricas por el reconocimiento de los derechos laborales de quienes realizan labores domésticas, como limpieza, cocina o cuidado de personas.

Fue en 2011 cuando la Organización Internacional del Trabajo (OIT) impulsó el Convenio 189, que establece estándares mínimos para garantizar condiciones dignas, como salario justo, acceso a seguridad social y protección frente a abusos.

Desde entonces, el 30 de marzo se convirtió en un recordatorio global de la necesidad de dignificar este trabajo, que durante décadas permaneció invisibilizado. Avances legales… pero insuficientes

En México, el reconocimiento formal de las trabajadoras del hogar ha avanzado en los últimos años. Desde 2019 se implementó un programa piloto para su incorporación al IMSS, y a partir de 2022 se volvió obligatorio registrarlas ante esta institución.

Sin embargo, en la práctica, la implementación de estas medidas ha sido lenta. Muchas trabajadoras continúan laborando sin contrato, sin horarios definidos y con salarios por debajo de lo establecido.

Organizaciones civiles y organismos internacionales han advertido que más del 60% de este sector sigue sin acceso a seguridad social, lo que evidencia la brecha entre la ley y la realidad. 

Desigualdad y vulnerabilidad persistente

El trabajo del hogar refleja de forma clara las desigualdades de género en el mercado laboral. Las mujeres que lo desempeñan no sólo enfrentan bajos ingresos, sino también jornadas extensas y, en algunos casos, situaciones de violencia o abuso.

La vulnerabilidad es aún mayor entre trabajadoras indígenas o migrantes, quienes suelen enfrentar discriminación adicional y menores oportunidades de acceso a derechos. Una efeméride que invita a la reflexión

Especialistas coinciden en que el reto no sólo es legislativo, sino también cultural: revalorar estas labores y reconocerlas como un empleo con derechos plenos sigue siendo una tarea pendiente en México.

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