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Colectivo de Mujeres Pesca con Futuro busca cambiar las decisiones de la pesca en México
Chefs, cocineras tradicionales, comunicadoras y representantes de organizaciones se reunieron en Guanajuato para definir una agenda de trabajo que conecte sostenibilidad, gastronomía, comunidades y mercado.
Una especie puede ser capturada o cultivada bajo criterios responsables y, aun así, quedar fuera de los restaurantes, perder valor frente a productos sin trazabilidad o llegar al consumidor sin información sobre su origen. La sostenibilidad pesquera no termina en el agua: depende también de las decisiones comerciales, gastronómicas y comunicativas que se toman a lo largo de la cadena.
En esos espacios participan numerosas mujeres, aunque su trabajo no siempre se traduce en capacidad para definir prioridades. El Retiro del Colectivo de Mujeres Pesca con Futuro buscó intervenir en esa distancia entre participar y decidir.
Realizado en Guanajuato bajo el liderazgo de la chef Mayela Cárdenas del restaurante Mercedes a la mar y Casa Mercedes e impulsado por el Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas —COMEPESCA— y Pesca con Futuro organismo liderado por Citlali Gómez Lepe, el encuentro reunió a mujeres de distintos sectores para fortalecer la implementación del plan de acción del colectivo, establecer prioridades para 2026 y 2027 y construir una estructura de gobernanza con responsabilidades y mecanismos de seguimiento.
Mercedes a la mar y Pesca con Futuro
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No se trató únicamente de compartir experiencias. La agenda fue diseñada para que cada integrante presentara propuestas, identificara oportunidades de colaboración y definiera cómo quería participar en el trabajo común. El resultado esperado era una ruta organizada que pudiera convertir conocimientos individuales en proyectos colectivos.
Las mujeres también deciden qué llega a la mesa
Uno de los objetivos centrales del retiro fue consolidar la gobernanza interna del colectivo: definir su visión compartida, su forma de organización, los roles de sus integrantes, sus canales de comunicación y los espacios en los que se tomarán decisiones.
Durante la reunión de trabajo, cada integrante contó con un espacio para plantear una propuesta o iniciativa, explicar cómo deseaba contribuir e identificar oportunidades para fortalecer la colaboración.
El ejercicio permitió reconocer que las mujeres involucradas en el sector no forman un grupo homogéneo. Una cocinera tradicional puede detectar la desaparición de una especie en el mercado local; una chef puede modificar sus criterios de compra; una especialista puede aportar información sobre certificaciones y métodos productivos; una periodista puede traducir esos datos para el público; una organización civil puede conectar proyectos con comunidades o instituciones.
La intención del colectivo es articular esos conocimientos sin ordenarlos de acuerdo con jerarquías profesionales. La experiencia desarrollada en una comunidad, un mercado o una cocina puede ser tan relevante para la sostenibilidad como la información producida desde un escritorio o una institución.
Reconocer ese conocimiento también implica evitar que las mujeres sean convocadas únicamente para ejecutar campañas diseñadas por otros. La estructura planteada en Guanajuato busca que intervengan desde la definición de los problemas hasta la evaluación de los resultados.
Prioridades para 2026 y 2027
El plan de trabajo fue organizado en cuatro áreas: educación y sensibilización; gastronomía y consumo responsable; comunicación y difusión; sostenibilidad, alianzas y vinculación.
Uno de los primeros desafíos será explicar qué significa que un producto pesquero o acuícola sea responsable. El concepto no depende únicamente de la especie: también intervienen la zona de procedencia, la temporada, el método de captura o cultivo y el estado específico de cada proyecto.
Equipo Mercedes a la mar
La educación dirigida a consumidores, cocinas y compradores profesionales deberá traducir conceptos como trazabilidad, certificación, temporada y mejora pesquera sin convertirlos en etiquetas vacías.
Preguntar si un pescado está fresco es insuficiente. También es necesario conocer de dónde viene, cómo fue obtenido y si su aprovechamiento permite mantener la población y el ecosistema del que depende.
Gastronomía y consumo responsable
La cocina tiene capacidad para modificar la demanda. Cuando un restaurante mantiene ciertas especies durante todo el año, privilegia productos sin información de origen o concentra su menú en unos cuantos pescados, puede ejercer presión sobre la cadena incluso sin proponérselo.
Los establecimientos también pueden producir el efecto contrario: ajustar sus compras a la disponibilidad responsable, incorporar especies menos conocidas, reconocer el trabajo de productores y explicar al comensal por qué un platillo cambia de acuerdo con la temporada.
En este sentido, las chefs y cocineras tradicionales del colectivo no aparecen solamente como promotoras de productos pesqueros. Su papel será convertir la información ambiental en decisiones concretas de compra, preparación y servicio.
La tercera prioridad corresponde a la comunicación y la difusión. El desafío será evitar que la sostenibilidad funcione como una palabra promocional sin datos que la respalden.
Pesca con Futuro cuenta con un mapa de proyectos pesqueros y acuícolas sostenibles o en procesos de mejora. La herramienta reúne especies, regiones y referencias a certificaciones e iniciativas como Marine Stewardship Council, Aquaculture Stewardship Council, Best Aquaculture Practices, Fishery Progress, Fair Trade y Seafood Watch.
Curvina en mole de Xoconostle
El trabajo de medios, comunicadoras, chefs y creadoras de contenido será explicar que dos ejemplares de la misma especie pueden tener impactos diferentes. No basta con recomendar pulpo, ostión, trucha o corvina de manera general: es necesario identificar la región, el proyecto y el método que respaldan su elección.
Comunicar con precisión también protege al consumidor frente al llamado greenwashing, cuando una empresa utiliza términos ambientales sin explicar cómo fueron verificados. La comunidad no puede quedar fuera de la sostenibilidad
El cuarto eje se concentra en sostenibilidad y comunidades. La conservación de los recursos no puede analizarse de manera separada de las condiciones económicas de quienes dependen de ellos.
La gastronomía formó parte del retiro como herramienta para estudiar procedencia y trazabilidad. La comida de bienvenida se realizó en Mercedes a la Mar, restaurante dirigido por la chef Mayela Cárdenas, embajadora de Pesca con Futuro.
El programa presentó especies como verdillo, trucha arcoíris, pulpo común y maya, ostión, kampachi, corvina plateada y alga roja. Las fichas incluyeron información sobre temporada, método de captura o cultivo y zonas vinculadas con certificaciones o iniciativas de sostenibilidad. También se realizó una comida de cuatro tiempos preparada por cocineros tradicionales del proyecto Chimal Cocina de Guanajuato.
Tortillas ceremoniales de Chimal Cocina de Guanajuato
La selección mostró que la trazabilidad puede integrarse a la experiencia gastronómica sin convertir el menú en un documento técnico. Conocer el origen de un producto permite comprender su sabor, su temporalidad y el trabajo requerido para llevarlo hasta la mesa.
Chimal cocina de Guanajuato
El último frente de trabajo corresponde a las alianzas y la vinculación. Una pesquería puede mejorar sus prácticas, pero necesita compradores que reconozcan ese esfuerzo. Un restaurante puede querer adquirir productos responsables, pero requiere proveedores confiables. Una comunidad puede tener información valiosa, pero necesita canales para difundirla.
El colectivo busca actuar en esos puntos de conexión entre comunidades, restaurantes, comercializadores, medios, organizaciones e instituciones públicas.