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Arte e Ideas

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UAEMéx asume cambio de rectoría en momento clave

El rector saliente de la institución mexiquense encabezó un periodo de gestión que hizo frente a la pandemia, atendió los rezagos financieros y, finalmente, logró el viraje de los esfuerzos a la investigación y la actualización tecnológica

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Carlos Eduardo Barrera Díaz, rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), vive sus últimos días en el cargo que se le encomendó para el periodo 2021-2025. El pasado 21 de febrero el Consejo Universitario aprobó por unanimidad el acuerdo con las bases para el proceso de elección 2025-2029, por lo que el próximo 6 de marzo estaremos conociendo a los nuevos aspirantes a dicho cargo.

Mientras esto sucede, El Economista conversa con el también doctor en Ciencias e ingeniero ambiental. Regresando la mente a aquellos primeros días de rectorado, Barrera recuerda que el panorama aún era incierto debido a la pandemia, la universidad operaba en un formato mixto e intentaba regresar de manera gradual a las aulas.

Las finanzas fueron una parte delicada en aquel inicio de gestión, recuerda. Había una deuda importante con el ISSEMyM, en total, menciona, “420 millones de pesos en deuda con un interés del 1.3%; casi 8 millones de puros intereses anuales y estaba pactada hasta diciembre de 2026, es decir, incluso iba a trascender por dos años más a esta administración (...) Ahorramos lo más que pudimos el primer año y así los intereses bajaron, lo mismo pasó el segundo año, de tal forma que en el tercer año se pudo pagar la deuda. Eso nos quitó una gran presión mensual de encima, eliminamos el riesgo a futuro y empezamos a sanear las finanzas de la universidad”.

Una vez saneadas las finanzas de esta institución educativa que en tres años celebrará el bicentenario de su fundación, las prioridades pudieron revirar para beneficio de la investigación. Se destinaron 213 millones de pesos para proyectos anuales propios y en colaboración con la UAM, el Politécnico Nacional (IPN) y el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt). De esta manera, se logró la consolidación de cinco laboratorios y otras licitaciones relacionadas. Sobre la transparencia, apunta que en los últimos tres años se ha logrado una calificación de 97/100, con cero observaciones económicas.

Las tareas de la universidades

Barrera Díaz comparte que fundamentalmente las universidades tienen cuatro tareas: docencia, investigación, extensión y vinculación. Para respaldar las labores de docencia, hubo recursos para internet de alta velocidad, así como servidores y computadoras nuevas, pantallas y videoproyectores, además de una biblioteca digital enriquecida con 500 mil libros, 113 mil revistas y 5 mil periódicos de todo el mundo, que se traducen en clases interactivas con docencia de calidad.

En el tema de investigación, a pesar de los recortes al recientemente extinto Conahcyt, la universidad pudo financiar proyectos y aumentar el número de investigadores con SNI a 902, también promovió el conocimiento abierto desde la Dirección de Conocimiento Abierto, y sus publicaciones forman parte del repositorio nacional que tiene la ahora Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).

“Con todas estas iniciativas hay un ambiente para poder dedicarnos a lo que sabemos hacer, la formación de recursos humanos de alta calidad en licenciatura, maestría y doctorado. A la fecha hay 120 programas de posgrado y en licenciatura ya se cuenta con la carrera de Inteligencia Artificial, que además es bilingüe, y este año se integra la licenciatura en Ciberseguridad. También está por abrirse una nueva unidad en Ixtapan de la Sal con dos licenciaturas y una preparatoria en Tecámac. La universidad es solicitada en varios municipios, pero hay que ir con calma para evitar problemas estructurales, que sea una verdadera oferta de valor”.

El impacto social en la región

El doctor Barrera comparte que los campus de la universidad son como “oasis en la región”, pues las instalaciones son cuidadas y mantenidas con el propósito de ser una institución “verde”. Para ello platica que se renovaron todos los sanitarios de hombres, que ahora son ecológicos, también se capta el agua de lluvia, se hace composta, se recolecta el residuo de PET y taparroscas, los focos son led y se extienden los paneles solares en los edificios.

“Lo que estamos haciendo es cambiar toda una cultura, donde la gente entienda que debemos cuidar al planeta, donde nuestra huella de carbono sea menor y donde tengamos conocimiento de frontera. Hay un cambio significativo en el comportamiento de los alumnos, de aquí salen ciudadanos más responsables, conscientes y con una amplia cultura”. Son focos de sabiduría, pero también de creación de ciudadanía.

Además, explica, se cuenta con extensión social, con servicios médicos accesibles por un bajo costo y 22 especialidades clínicas. Entre ellas está la Facultad de Odontología, la Clínica del Sueño, la Facultad de Medicina, Fisioterapia y Rehabilitación.

A días de su salida, Barrera asegura que ser rector ha sido una experiencia única. “Es un trabajo muy demandante, con mucho contacto con las personas, me dejó la sensibilidad para escuchar sus necesidades. Me voy contento por la posibilidad de aumentar la matrícula. Son oportunidades para transformar la vida de más jóvenes, además se bajó la cuota 10% para que el dinero no sea impedimento (…) Hoy mi laboratorio me espera y estoy muy contento con eso”, concluye.

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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