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Arte e Ideas

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La tecnología que transforme las carreteras debe ser aliada del medio ambiente y el usuario

Del asfalto "kilómetro cero" a carreteras que cargan autos eléctricos de forma inalámbrica y en movimiento: la infraestructura vial vive su propia revolución científica. Giuseppe Mastroviti, líder de innovación de Aleatica en Italia, detalla cómo la ciencia aplicada transforma el residuo en recurso y la inteligencia artificial redefine la seguridad de los usuarios.

Foto EE:Cortesía

Cuando pensamos en los grandes avances de la ciencia y la tecnología, la mente suele viajar hacia el espacio, la medicina genómica o la inteligencia artificial confinada en laboratorios de computación. Pocas veces reparamos en que una de las infraestructuras más complejas, estresadas y criticadas del planeta está viviendo su propia revolución científica: la carretera.

Para los usuarios, las autopistas suelen ser sinónimo de baches, tráfico y detenciones por reparaciones interminables, esto en México tiene miles de ejemplos. Sin embargo, detrás del pavimento que pisamos todos los días, la investigación académica e industrial está respondiendo a una pregunta crucial: ¿Existe tecnología capaz de mejorar la experiencia del conductor y, al mismo tiempo, frenar el impacto ambiental?

Para entender el alcance de esta transformación, conversamos con Giuseppe Mastroviti, director técnico y de operaciones de Aleatica en Italia. Desde Milán, Mastroviti detalla cómo la ciencia de materiales, los sistemas autónomos y la economía circular podrían estar reconfigurando las autopistas del futuro.

Asfalto kilómetro cero

Durante muchos años el mantenimiento tradicional de las carreteras ha sido un proceso lineal y de alto impacto: se retira el pavimento viejo, se desecha como residuo y se vierte mezcla asfáltica nueva, un derivado del petróleo cuya producción genera severas emisiones contaminantes.

La respuesta de Aleatica a este reto es el proyecto de "asfalto kilómetro cero", un modelo de economía circular desarrollado desde 2021 en colaboración con la firma de aditivos Mapei y la Universidad de Parma.

"El material reciclado en asfaltos tradicionales no es una novedad, pero la diferencia radical está en la cantidad y en el tipo de mezcla", explica Mastroviti. "Logramos introducir material reciclado (RAP) en la mezcla abierta y drenante, alcanzando actualmente entre un 25% y 30%, con la meta de llegar al 35% el próximo año. Esto no se hace en ninguna otra parte del mundo".

El secreto detrás de este logro es el aditivo patentado MAP (Mapei, Aleatica, Parma). Este compuesto de nueva generación actúa a nivel molecular, mejorando los enlaces del asfalto, aumentando la cohesión de la mezcla y otorgándole propiedades antioxidantes que retrasan el envejecimiento del material. Además, evita el raveling (la pérdida de agregados o desprendimiento de piedras que suele dañar los parabrisas y las llantas).

De acuerdo con el especialista, los resultados no solo están avalados por la academia, sino por métricas contundentes: este proceso reduce en un 20% las emisiones de CO2 en comparación con el asfalto tradicional y disminuye los costos de gestión en un porcentaje equivalente. "Con esta innovación, el residuo se convierte en un recurso", enfatiza Mastroviti.

Carreteras del futuro.Cortesía

Drones, guardianes invisibles

Otro eje de la transición tecnológica es la seguridad basada en la automatización. En carretera A35 Brebemi, en Italia, el monitoreo ya no depende exclusivamente de patrullajes vehiculares que exponen al personal a accidentes. Hoy, el control está en el aire.

A través de un sistema que combina drones autónomos con algoritmos de visión por computadora, la infraestructura es capaz de "autoinspeccionarse". Durante vuelos automáticos de cinco minutos que cubren hasta cinco kilómetros, los drones escanean en tiempo real el estado del pavimento, las redes de vallado y las barreras acústicas.

"El dron no es una simple cámara en directo", aclara Mastroviti. "Analiza las imágenes sobre la marcha. Detecta si hay un obstáculo, un vehículo varado, o situaciones de riesgo como la presencia no autorizada de peatones o trabajadores sin casco en la vía, enviando alertas automáticas a la sala de control para coordinar los servicios de socorro de inmediato".

A esto se sumará próximamente el sistema Flash LED, una patente de Aleatica que consiste en cuatro rovers o minidrones terrestres autónomos. Ante un accidente, estos dispositivos se despliegan solos a la orilla de la vía, cierran el carril de forma segura y envían señales automáticas a plataformas de navegación como Google Maps o Waze, protegiendo tanto a los usuarios como a los equipos de emergencia.

El reto de la transferencia tecnológica

Una de las interrogantes obligadas es si estas tecnologías desarrolladas en Europa son viables en geografías tan complejas como la mexicana, caracterizada por su alta sismicidad y suelos arcillosos, como los del Estado de México.

Mastroviti es categórico: "La innovación en Aleatica se centraliza globalmente en Madrid para transferirse a todas las operaciones. El problema de fondo es el mismo en Italia que en México: el usuario y el medio ambiente. No veo ningún inconveniente en desarrollar estas soluciones allá; la clave es la gestión correcta".

De hecho, la filial en México ya se encuentra realizando pruebas piloto en el Circuito Exterior Mexiquense (CEM) para analizar la viabilidad y comportamiento del asfalto reciclado bajo las condiciones locales de suelo y clima, un paso previo fundamental antes de su implementación masiva.

La vanguardia

Al mirar hacia el futuro, Mastroviti nos invita a dejar de pensar en las autopistas como simples planchas estáticas de rodamiento. La vanguardia científica apunta a la interconectividad energética.

En Italia, la compañía ya cuenta con 18 puntos de recarga eléctrica en sus áreas de descanso, pero el verdadero hito es la Arena del Futuro, un circuito experimental de un kilómetro donde se desarrolla el sistema ERS (Electric Road System).

Se trata de una tecnología de carga inductiva: mediante bobinas instaladas debajo del asfalto, los vehículos eléctricos equipados con un receptor especial pueden recargar sus baterías de manera inalámbrica mientras circulan, sin necesidad de detenerse. "El futuro no es algo que imaginamos, es algo que ya estamos estudiando y construyendo hoy", concluye Mastroviti.

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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